Aquí no ha pasado nada, ni nadie

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Camioneros cortando rutas
12/06 – 10:45 – Los transportistas cortan por tiempo indeterminado y los chacareros no venden granos. El Gobierno mira para otro lado.

En la porción del país que mira y publicita Cristina Fernández de Kirchner hubo anuncios: Alberto Fernández informó la liberación de un cupo de un millón de toneladas para el trigo. Hubo también una carta: firmada por el jefe de Gabinete y el ministro de Economía, en la que le piden a Eduardo Mondino que “cese inmediatamente en su accionar no amparado constitucional ni legalmente”. Y hubo reuniones: el ex presidente Néstor Kirchner intentó contener y alinear a la tropa peronista y a la “transversalidad”. Los funcionarios insisten en que para el Gobierno el conflicto está terminado, muy a pesar de lo que pasa en las rutas, y evitaron ponerle fecha a un eventual diálogo con las entidades.

Sin embargo, en el país real, hubo gestiones, más discretas: el ministro de Planificación, Julio De Vido, recibió a Luis Morales, presidente de la principal entidad transportista del país, para encargarle que transmita un mensaje a las entidades del campo. De Vido quiere que los dirigentes del agro reanuden la comercialización de granos a cambio de una nueva instancia de negociación con el Gobierno. Fadeeac y el ministro acordaron con el secretario de Transporte, Ricardo Jaime, la publicación de una solicitada donde los dueños de los camiones demandan una solución al conflicto (en particular por la parálisis de los transportistas de granos que ayer comenzaron a bloquear rutas en todo el país). El texto de la solicitada fue motivo de largas discusiones entre los dirigentes y los funcionarios, que objetaron cualquier alusión a la necesidad de un diálogo, porque el Gobierno fijó una posición que no admite más debate.

Los caminos principales, y a veces también los provinciales de nueve provincias, colapsaron. Donde se podía pasar, era difícil hacerlo, y en muchos sitios ni siquiera eso. En Buenos Aires, los transportistas hicieron veinte cortes parciales y dos totales (uno en Olavarría y otro en Azul). Y, según informó la Dirección de Vialidad de la Policía Bonaerense, en 40 localidades los productores autoconvocados se mantuvieron al borde de las rutas.

En Córdoba, los camioneros hicieron cortes en 26 puntos: el piquete más importante estuvo en San Francisco –con unos 150 camiones detenidos– y hubo incidentes entre choferes en Sampacho, donde debió intervenir la policía.

Santa Fe, como se preveía, fue un caos. Hubo cortes totales de productores y de camioneros. Según la Federación de Transportistas Rurales Argentinos (TRA) hubo cien piquetes de camioneros a lo largo de la provincia. Daniel Vilanova, secretario general de la asociación, aseguró: “Se ha colmado la paciencia, levantan el paro pero (Alfredo) De Angeli convoca a no comercializar granos”. Circular por la provincia fue misión imposible: estuvo cortada la autopista a Buenos Aires, las rutas nacionales 33 y 34 y la AO12 en diferentes puntos.

Entre Ríos –la única provincia con fuerte presencia de gendarmes– se despertó a los saltos. A la medianoche hubo un supuesto incidente con un camión que transportaba combustible (ver página 4). El juez que tomó la causa dijo que no hubo disparos, que eso le reflejaron las pericias, y desmintió al comisario del lugar, que había asegurado lo contrario (palabras que, durante el día, usaron el gobierno provincial y nacional para acusar a los productores). Todo pasó cerca del puente que une Victoria y Rosario, donde el corte fue duro. Cerca de allí, en Paraná, camioneros y productores impidieron el paso de camiones en un trabajo sincronizado, a 1.500 metros de distancia.

Gualeguaychú tuvo también su minué: los camioneros se sentaron a la tarde sobre la ruta 14 y provocaron un corte total, las autoridades de Gendarmería mediaron para que liberaran, pero al caer la noche los transportistas volvieron a apoyar sus nalgas en el pavimento. Juan Ferrari, presidente de Federación Agraria, salió a aclarar que ellos no tenían nada que ver, que estaban –como habían prometido– a la vera del camino.

En Tucumán cortaron las tres rutas principales –la 9, la 157 y la 34–; sólo pasaron ambulancias. En La Pampa, los bloqueos fueron compartidos por productores rurales transportistas. Los principales se desplegaron en General Pico, Intendente Alvear, Castex, Macachín, Doblas y Catriló, entre otros puntos. Los dirigentes del transporte pampeanos le admitieron a este diario haber sido superados por sus bases. En el Chaco, camioneros y productores protagonizaron un corte total en la intersección de las rutas 16 y 95, a la altura de Presidencia Roque Sáenz Peña. En Salta se apilaron 200 camiones en la ruta nacional 34. Y en San Luis hubo corte parcial en la autopista de las Serranías Puntanas.

Las medidas de fuerza paralizaron ayer a nueve provincias. Se agravaron los problemas de desabastecimiento de combustible. No se comercializan granos. En los caminos quedó la sensación de que la tensión puede degenerar en violencia física. El Gobierno prefirió ensayar la indiferencia: en el país K, no ha pasado nada.

“Que se mueran todos”, susurra un funcionario K

El funcionario camina por el Patio de las Palmeras hacia su despacho del primer piso de la Casa Rosada.

–¿Qué van a hacer para impedir los enfrentamientos entre transportistas y chacareros?

–Nada.

–¿Van a dejar que se maten?

–Sí.

El funcionario sonríe con fruición. Antes de irse, agrega: “Que se mueran todos”, y sigue su camino mientras anochece en Balcarce 50.

Los hombres del gobierno nacional reconocen que no piensan intervenir en el conflicto que se desató en las rutas. En sus despachos, miran con una mezcla de indiferencia y desconcierto la situación en las rutas. La estrategia del oficialismo parece ser, una vez, más la de apostar al desgaste de los sectores que reclaman y esperar que los problemas se solucionen solos. “No podemos intervenir. Si hay 200 cortes de rutas, aunque quisiéramos, no podemos controlarlos. No alcanza con la Gendarmería. Deberíamos enviar a todas las fuerzas de seguridad”, se justificó un funcionario que sigue de cerca la situación. Cerca del matrimonio presidencial, consideran que “cada sector debe hacerse responsable de lo que genera”. Por eso, ni siquiera analizan la posibilidad de evitar los enfrentamientos. Aunque el Gobierno se muestra prescindente, hay funcionarios que temen que los choques se intensifiquen y terminen con un muerto a causa del conflicto. “El riesgo siempre es un caso Fuentealba”, dicen, por el docente asesinado por manifestar en Neuquén.

“El Gobierno usa a los transportistas”

Las federaciones de transportistas de cereales de Entre Ríos y La Pampa negaron haber llamado a un paro nacional y denunciaron que otras entidades, a pedido del Gobierno, las incluyeron en esa convocatoria. “El Gobierno quiso usar a los transportistas de torpedo para liberar el conflicto y hacernos pelear con los productores, pero con ellos estamos codo a codo”, explicó Roque Guy, presidente de la federación entrerriana (FETAC). El dirigente denunció que Carlos Di Nunzio y Eduardo Marclé, jefes de las cámaras de transportistas de Santa Fe y Córdoba, respectivamente, fueron los responsables de la maniobra por encargo del Ejecutivo. “La Pampa nunca firmó una convocatoria a un paro nacional”, dijo el referente de la cámara local de transporte, Jorge Mendoza. Ambos dirigentes se refirieron así a un comunicado que anunció ayer el inicio de la protesta con la adhesión de cámaras de Buenos Aires, Santa Fe, Córdoba, La Pampa y Entre Ríos.

CRA denuncia la estrategia oficial

Los dirigentes rurales consideran que los bloqueos de transportistas forman parte de una estrategia del Gobierno para asfixiar el reclamo de los pueblos rebeldes del interior. En una reunión reservada en la sede de CRA, los miembros de esa entidad evaluaron que los cortes totales afectan Córdoba, Santa Fe, parte de Entre Ríos y el Oeste bonaerense. En cambio, la región centro de la provincia de Buenos Aires, que abastece a la opinión pública más importante del país, no tiene ningún bloqueo. Los habitantes de la Capital permanecen estratégicamente aislados del reclamo rural, indicaron en CRA. Al mercado porteño de Liniers pueden llegar, como estos días, más de 8.000 cabezas sin problemas. Sin embargo, en los pueblos y ciudades del interior no hay nafta, los camiones con maíz no llegan a los engordadores a corral, los tamberos tienen que tirar la leche y no se mueve la hacienda. (Diario Crítica de la Argentina)

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