Las horas de oro

Las horas de oro

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La niña perdida en Tierra del Fuego ha sido víctima no solo de su raptor (a estas alturas ya no caben dudas que alguien la levantó del lugar) sino de un sistema erróneo de interpretación de los acontecimientos y capacidad de respuesta que suelen tener las autoridades policiales y judiciales quienes a veces se apegan tanto a los manuales de procedimientos, que dejan de lado el propio criterio que los haría actuar más humanamente y por supuesto anteponerse a las consecuencias nefastas que arroja el actuar a destiempo.

Ni bien los padres advirtieron que la niña estaba perdida, se desplegó un enorme operativo para dar con la pequeña en medio del bosque y en los alrededores del paraje; pero paralelamente a nadie se le ocurrió administrar en ese mismo momento las órdenes pertinentes para el cierre de fronteras y la vigilancia en rutas y accesos para detectar cualquier posible fuga ante un eventual secuestro. Esta fue la hipótesis secundaria y aquí estuvo el error pues perdieron un tiempo fundamental.

Pasaron alrededor de 12 horas hasta que se comenzó a generar la conciencia de que aquello podría ser algo más que un extravío de la niña. La razón es por qué debieron pasar tantas horas, sabiendo que en menos de 2 horas cualquier auto puede sacar a una criatura de la isla e inclusive si el raptor pertenece a una organización criminal, es posible que la nena haya sido reembarcada en dos o más vehículos y llevada al exterior.

Este error de esperar los resultados de las búsquedas inciertas en lugares de difícil comprobación y peinado, como es un bosque, un monte o parajes similares, no habla muy bien de la perspicacia que debe tener un funcionario policial, de seguridad pública o un juez quien, habida cuenta de la enorme posibilidad que se le presenta hoy en día a los delincuentes en materia de desplazamiento y perforación de fronteras, donde hay un esquema mafioso perfectamente armado para estas operaciones y porque nuestro territorio es potencialmente adecuado para producir este tipo de delitos, no haya magnificado las prevenciones, más aún sabiendo que las primeras 3 horas son claves en cualquier situación de rapto o extravío.

El hecho de conjeturar solo la posibilidad de la pérdida o el extravío de la niña y dejar trascurrir tantas horas hasta considerar la segunda hipótesis probable, le ha facilitado al delincuente un desplazamiento seguro; además, informado el malhechor permanentemente por los medios de que desde un principio se descartaba que Sofía hubiera sido raptada porque de acuerdo a lo que decían bomberos y policías, “era muy difícil” que en ese lugar alguien pudiera levantar un niño sin ser advertido. El criminal debe haber actuado con relativa tranquilidad porque al menos las primeras horas las tenía garantizadas.

Cualquier policía del primer mundo, acostumbrada a lidiar con este tipo de emergencias, sabe que las primeras horas son cruciales y cuando se trata de extravíos de niños en áreas de bosques, parques, plazas, escuelas y espacios libres, en general adecuan, junto a la búsqueda en el territorio involucrado, un operativo cerrojo alrededor del perímetro territorial, se ordenan controles vehiculares en rutas, se identifica a la gente y se pone todo bajo estricta observación.

Estas acciones acotan los movimientos libres de los captores o los obligan a buscar refugios improvisados o no planificados ampliando el margen de error; y si a esto las autoridades rápidamente le suman el ofrecimiento de una muy buena recompensa por datos ciertos, es casi imposible que un raptor pueda estar tranquilo y no pocas veces termina abandonando a su víctima (más aún si es tan pequeña que no pueda dar precisiones sobre su identificación) para facilitar su fuga de los principales anillos de seguridad que haya montado tanto policía como las fuerzas nacionales o territoriales en rutas, provincias vecinas o fronteras.

En el caso de Sofia creo que se reaccionó tarde y si bien la búsqueda por todos los medios es altamente positiva y esperanzadora, los esfuerzos que se deben volcar en estas instancias son descomunales y no garantizan un éxito en la empresa.

Esta falta de respuesta rápida suele ser producto de la subestimación que las autoridades regionales hacen sobre delitos que son exógenos, atípicos o exóticos a lugares como estos, donde aún se preserva cierta inocencia en la gente como condición natural y las guardias están bajas ante crímenes como el rapto, por ejemplo; sin embargo el cambio de los tiempos y del paradigma del delito no puede sorprender a nadie y mucho menos a quienes deben estar preparado para la tarea más efectiva que hay: la prevención.

Cuando la prevención no es posible porque el delito se ha producido, solo queda la acción concreta, segura y a tiempo. Para ello hay que estar preparado y tanto la policía como la justicia debe desburocratizar los procedimientos y sin faltar a la ley, actuar bajo una situación de alta intensidad que a veces implica producir molestias pasajeras a la ciudadanía que en medio de la abulia de estos paisajes suele alterarse con estas cuestiones.

Sin embargo está comprobado que en estas situaciones las Fuerzas de seguridad no encuentran más que colaboración y buena predisposición por parte del ciudadano. Se hace necesario que quienes tienen la responsabilidad de actuar, se desacartonen durante las primeras 3 horas posteriores a toda pérdida o extravío de menores, consideradas “horas de oro” y pongan en juego absolutamente todos los recursos de búsqueda e investigación, aún siguiendo las pistas más inverosímiles.

Esto será la diferencia entre buscar en la nada y desesperarse y desechar pistas falsas o situaciones confusas que con el correr de las horas favorecen la cobertura que buscan aquellos que plantearon la acción de un secuestro. (Agencia OPI Santa Cruz)

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5 Comentarios

  1. Estoy de acuerdo con lo dicho aquí sobre el accionar “de manual” que tienen quienes deben reaccionar a tiempo. Mi pregunta és: ¿y ahora que se puede hacer? Si aún se encuentra dentro del pais la niña, ¿no es válida la misma acción que pregona este docuemento? y para salir del pais, debio tener los correspondientes papeles para sacar a una menor del pais ¿acaso esto no se puede investigar?.

  2. el domingo 19 a las 21 hrs en todas las capitales de pcias de toso el pais, hay marcha con velas, por la aparicion de Sofia.Yo soy mamá , cuenten conmigo…

  3. si me disculpan los padres y la policía, me parece que éste es un caso muy extraño. La hipótesis de un secuestro me parece raro, hay que tener muuucha mala suerte para que secuestren a tu hija en un páramo, donde hay más de 5 personas y nadie vea nada excepto un nene que estaba ahí. También es raro que la chiquita haya sido atacada por algun animal ya que hubiesen quedado rastros,y también es muy extraño que por un ajuste de cuentas, se lleven a la nena de ahí, donde cualquiera puede ser visto, ya que no había nadie excepto ellos.
    No sé si por pensar mal, o por qué, pero yo investigaría más a los padres. Por lo general un chico es secuestrado en lugares publicos como colegios, supermercados y shoping. No en un camping donde no hay nadie.En mi opinión, puramente basada en apresiaciones personales, hay que investigar más a las personas adultas que estaban ahí, los padres y el otro matrimonio.

  4. Es cierto lo que decis LOU, es muy extraño todo esto, secuestrar en una isla, en un camping vacio… no entiendo que sentido tiene, no es mas facil y selectivo hacerlo en una ciudad grande, donde se puede pasar desapercivido, donde no hay control de fronteras.
    El accionar policial lo vi dentro de lo normal, no creo que se hayan imaginado un secuestro, es mas estoy seguro que un buen investigador aun que no lo descarta, seguro que lo duda.

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