Las segundas partes

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06/10 – 07:45 – El conflicto agropecuario que se reinició por estos días, pero que en realidad no terminó nunca, tuvo prácticamente una bisagra a partir de lo dictaminado por el Senado que ante los ojos de la gente lo dejó al campo con cierta ventaja, pero definitivamente raleado de las ya pocas intenciones que tenía el gobierno de seguir parlamentando.

Sin embargo esta nueva vuelta de tuerca que da el campo ya no tiene la misma significación social y la fuerza política que tuvo en su momento, cuando desde las rutas se ofrecían discursos improvisados, a veces condicionados por la falta de lectura de los principales problemas que se ciñen sobre la Argentina y otra veces producto del aceleramiento del pulso y la rabia contenida.

Hoy se han generado otros parámetros con los que la sociedad mira esta nueva etapa del conflicto. El gobierno sigue firme en su conducta irreverente de no escuchar ni atender los requerimientos del sector productivo y los agropecuarios han visto que deben buscar a través de la confrontación política, tal vez, la única salida que les va a servir para imponer su criterio e impulsar los nuevos cambios que pregonan desde las distintas organizaciones que los nuclean,

Sin embargo la “politización” de los líderes, como en el caso de De Angelis y el vedetismo que ha logrado el dirigente entrerriano, le ha hecho perder espontaneidad a su oratoria y frescura a su figura campechana y lo está tragando el discurso político con todo lo que implica entrar de cabeza en esa gran trituradora que no deja honores a salvo.

Por eso creemos que este segundo round no va a cosechar las mismas adhesiones que en el primero. La gente advierte que los reclamos, si bien hacen eje en los mismos conceptos, están siendo utilizados para el posicionamiento político de algunos que pretenden (al menos en los discursos) llegar para cambiar las cosas, cuando todos sabemos que de ninguna manera esto ha sucedido en la historia del país. Quienes llegan, cambian ellos su forma de reprensar los problemas y conducirse.

Los más conspicuos dirigentes sociales (y hasta barriales) que alguna vez pelearon por causas nobles y al lado de un grupo de ciudadanos que los sostuvo como referentes sectoriales, perdieron su esencia cuando comenzaron a acariciar el poder que dan los cargos políticos, los fondos ilimitados, los subsidios y la aparición en listas que lo incentivan a tomar posiciones que los desnaturalizan y transforman su verdaderas luchas reivindicadoras y colectivas, en excusas para acceder a los niveles privilegiados del poder y allí se anestesian.

Sin embargo esto no desmerece la lucha del campo, obviamente, las necesidades siguen, el gobierno no ha dado respuesta y seguramente en los próximos meses el conflicto reverdecerá y nos tendrá a todos los argentinos víctimas de una nueva instancia de tires y aflojes entre la soja y los retos de la presidenta por cadena nacional.

Nada se ha logrado aún; ya sea por la necedad del gobierno o por la intransigencia de las organizaciones del campo que empezaron reclamando por la 125 y ahora intentan adquirir un paquete de medidas instantáneas que les resuelva una batería de problemas ancestrales, de la noche a la mañana.

Todos tienen un poco de razón pero nadie la tiene toda. Ahora el problema que enfrentan los ruralistas es poder mantener su lucha sin despertar la apatía de la gente que está cansada de los extremos y pide que el gobierno gobierne para todos y que la gente de campo produzca para sostener un país que es privilegiado en riquezas naturales y posibilidades de desarrollo. (Agencia OPI Santa Cruz)

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1 Comentario

  1. MI humilde opinion es que la sociedad uso el conflicto del campo para expresar la disconformidad sobre la forma autoritaria del matrimonio, lograron la valoracion del Congreso y veo con alegria una nueva generacion que se esta manisfestando, la democracia se va valorizando, de a poco pero promisoriamente Tal como en nuestra Provincia, desde el conflicto docente las cosas empiezan a ser distintas, los partidos politicos tendra que adecuar sus formas a las exigencia del momento y aunque la justicia demore en aclare lo de las firmas truchas de Rio Gallegos y lo pasado en Truncado, se supone que las proximas elecciones seran mas limpias.

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