Revista Malón, la del primer millón

Revista Malón, la del primer millón

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15/10 – 08:30 – Rudy Igor Ulloa quien hoy seria un asesor de Néstor Kirchner en economía, hace solo unos años atrás compartía una millonaria cuenta en dólares en el banco Santa Cruz con quien gobernó la provincia por mas de doce años. La Revista Malón conto la historia del millón.(Por: Héctor Barabino)

Por: Héctor Barabino

El diario La Nación cita a la revista Malón como una de la fuentes de información que sirve al trabajo que realizó la periodista Mariela Arias sobre los antecedentes políticos de Ricardo Echegaray, actual responsable del OCOVI quien arribó a Santa Cruz a comienzos de los noventa de la mano de Domingo Cavallo para poner en orden la delegación local de la Aduana a cargo de Fulvio Madaro.

La tapa que reproducimos aquí muestra una caricatura que realizó Daniel Gatti, del emblemático Rudy Ulloa impresa sobre el extracto bancario de la cuenta de mas de un millón de dólares que junto al entonces gobernador Néstor Kirchner operaba en el Banco Santa Cruz el hoy mega empresario: “esa es del jefe” se excusaba.

¿Quién hizo trascender la información? Fue la inquietud del poder. El banco estatal había pasado a manos de Enrique Eskenazi hacía unos meses y los cuadros gerenciales no respondían el llamado de los políticos, no obstante rodaron las cabezas de dos de los responsables del sector Cuentas Corrientes.

“mi señora es médica del hospital y le dijeron que la iban a despedir si yo tenía algo que ver con esto” imploraba en vano una de las víctimas.

Aquella edición número 3 de Malón, “cuando la nada arrase heredarás el viento” rezaba una idea que tenía más de premonición que de certeza, pero que describía el sentimiento que ya por entonces anidaba en los gestores de la publicación.

La nota en cuestión Del Carmen SA “Un estado dentro del estado”, describía la historia de Rudy Fernando Ulloa Igor, el poseedor de tamaña fortuna (un millón de los verdes) un chico de barrio bajo, que trabajaba junto al hombre más poderoso de la provincia, Néstor Kirchner, de quién era una especie de hijo político en todo sentido.

De origen humilde, arribado de su Chile natal, Rudy se asentó en uno de los barrios mas pobres de la ciudad y desde allí la remontó.

Vendedor de diarios, lustrabotas, estudiante trunco en la AGE de doña Sofía Cépernic, militante precoz que rápidamente entendió como era aquello de la política como ascenso social, y de cliente pasó a cadete de un promisorio dirigente del partido que fundó Perón, y sin más trámite se convirtió en su asistente y puntero indiscutible.

Malón salió con intenciones de ser quincenal, pero las dificultades de edición hicieron que apareciera cuando se podía.

El Nro 1 se imprimió en Buenos Aires, el siguiente no recuerdo, y el tercero lo plasmó en papel un valiente imprentero local quien no obstante, además del correspondiente pago por sus servicios exigió la más absoluta reserva de identidad.

Es que el hombre no era ciego, y no tardó en conocer el contenido que estaba reproduciendo en cada una de las páginas de Malón, y sobre todo, era consciente de a quienes involucraba la publicación que él estaba ayudando a salir a la calle.

Al cuarto número, Malón ya daba que hablar entre los sectores involucrados con la política. No era masiva, y nunca tuvo intención de serlo, pero inquietaba al poder y motivaba a los sectores más críticos del gobierno.

Al punto que un día el jefe de Policía Wilfredo Roque ordenó un allanamiento en las instalaciones de una productora vinculada a la revista.
Que arrojó el saldo de un policía despedido por colaborar con la publicación, y un programa de radio que se emitía a esa hora que se quedó sin sus conductores porque, como responsables de la revista, tuvieron que acudir al lugar del procedimiento.

“Herederos del viento” era el formato radial de Malón que como no podía ser de otra forma se emitía por FM Abril, e insistía con aquella idea de un futuro arrasado y de la esperanza a la intemperie.

“Esta vez cae…” pronosticaba mientras hojeaba la revista un detractor de los Kirchner sin advertir en su entusiasmo que en la provincia el gobierno ya tenía diseñado la estructura feudal.
La justicia, y los contralores, atados a la suerte del poder político, y la sociedad víctima de una prensa amordazada por la pauta oficial, son las condiciones indispensables para que un gobierno con altos niveles de corrupción no termine con escándalo y sus funcionarios echados o presos.

Servicios Públicos y el pago de alquileres millonarios a la empresa Secco por equipos de generación electrica.

El desguace de YCRT que comenzaba Sergio Taselli

La estafa de los mercados comunitarios del Carmen a la firma mendocina Conflot S.A. que se fue de la plaza denunciando públicamente que las coimas que les pedían los funcionarios provinciales eran impagables.

La policía sin mando, ni comando, ni conducción, con sus cuadros enquistados atendiendo negocios mientras los presos abrían las puertas de sus celdas y se escapaban con aviso de no retorno.

El vaciamiento del Banco y su larga lista de incobrables beneficiados con créditos millonarios por funcionarios, entre otros Lázaro Baez, y Jorge Dominichetti, quienes luego fueron denunciados y debidamente absueltos por la justicia adicta.
Uno de los que no le devolvió el dinero al banco un par de años mas tarde inició una imparable carrera como juez provincial.

Garantías del Banco Provincial de 10 millones de pesos al Keega Holding y el correspondiente pago a los intermediarios Claudia Suppo, y Zenon.

Sobreprecios en la construcción del borde costero; Las desaparecidas bolsas de cemento del intendente Héctor Aburto; los costos inflados de las rutas provinciales y de las viviendas; la falta de rendición de los fondos en el exterior; los presupuestos provinciales que surgían del bolso de una diputada que exigía su tratamiento sobre tablas; Los depositos de los funcionarios del FVS a una cuenta de Néstor Kirchner, el uso del avión sanitario con fines partidarios; y otras tantas irregularidades, fueron publicadas por Malón, durante su corta vida de apenas 7 números.

La escribíamos con Daniel quien además ilustraba con excelentes dibujos e historietas como Blasitogiunta un alter ego del ministro Zaninni con frases afanadas e interpretaciones rebuscadas, y sumaba a sus páginas las columnas bizarras de El Chacal, y los comentarios urticantes de Caio Quente que incordiaban al diputado DiTulio.

Y hasta nos dábamos tiempo para salir a repartir los ejemplares entre los pocos kioscos que aceptaban colgar en sus vidrieras la historia oculta del gobierno.

En particular sentía que la revista agotaba mucho material por la magnitud de cada una de las notas que mostraban las irregularidades del gobierno, y que con un criterio razonable de dosificación de las notas, y seguimiento de cada uno de los temas, se podían haber editado varios números durante muchos años, sobre todo en una provincia adonde las causas judiciales que imputan a funcionarios prescriben por viejas, pero los hechos continúan reproduciéndose en el tiempo.

Pero para eso hacía falta mas producción y por lo tanto dinero, y la revista traccionaba a pulmón.

Salvo cuando se acercaron las elecciones de 2001 que motivó que la oposición encontrara en Malón una herramienta de campaña.

Unos quisieron comprarnos 5 mil ejemplares del número del Millón, pero nosotros no teníamos ni siquiera los máster para volver a imprimirla, así que se conformaron con fotocopiarla y salir a repartirla puerta a puerta. Otros imprimieron unos costosos trípticos –que duplicaban el presupuesto de la revista- con la nota sobre Rudy y las dejaban como al descuido en cajeros automáticos y supermercados.

Malón es cita obligada de una veintena de libros sobre el kirchnerismo. Dejó inscripta indeleble, parte de la gestación de la matriz de un modo de gestión que luego se trasladaría a la Nación, con los mismos personajes, la misma trama, los mismos vicios, e iguales consecuencias para la sociedad por la acción de una raza de políticos que entienden que el estado es un botín para enriquecerse, someter, y permanecer.

Los funcionarios un día se van del cargo y pasan al olvido, en su mayoría a disfrutar de un buen pasar. Lamentablemente el pasivo que dejan corre con cargo a la gente.
Afortunadamente publicaciones como Malón dejan constancia. (Agencia OPI Santa Cruz)

3 Comentarios

  1. Si los pueblos no se ilustran, sino se vulgarizan sus derechos, será nuestro destino cambiar de tiranos sin derrotar la tiranía.

  2. es imposible que sea el asesor del expresidente en economia, a quién se le ocurre q ese ignorante y ordinario, delincuente va a saber algo de economia, ese sabe del trabajo sucio.

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