Publicado el: 10, Jul, 2009

No hay nada mejor


Los candidatos de Santa Cruz - Foto: OPI Santa Cruz
10/07 – 10:30 – Lamentablemente, por más que nos empeñemos en la necesidad de un cambio en el rumbo político y se advierta que ese cambio puede venir del resultado de estas últimas elecciones, en honor a la verdad no se ven representantes populares en la vereda de enfrente del matrimonio, sino múltiples oportunistas que bregan por sacar partido de la caída anunciada de un gobierno que teniéndolo todo, desperdició la oportunidad histórica de fundar una nueva Argentina.

En esto voy a coincidir con algunos críticos del oficialismo nacional cuando dicen que la oposición se ha unido por el espanto para ganarle a una forma de gobernar y más allá de que nos guste o no esa premisa, en el fondo hay una gran verdad que subyace en estos “armados” de último momento donde todo se mezcla como en un cóctel explosivo que estalla al poco tiempo de recontado el último voto de las urnas.

Macri, De Narváez y Solá no podrían dirigir, en conjunto, ni un club de fútbol. Carrió aliada y desaliada mil veces del radicalismo pasa tercera cómoda al cuadro de los insufribles derrotados por amor a Dios. La zaga de los cabezones con Duhalde y Ruckauf vuelven del cementerio Justicialista para revivir mezclados entre la venganza y la reedición de sus fracasos. El Lole pontenciado por dos puntos casuales de diferencia se golpeó el pecho y abandonó su letargo dialéctico para esponsorearse como el emergente de una crisis que en su momento, cuando fue gobernador, lo tuvo con el agua hasta el cuello sin que pudiera resolver los mínimos problemas de su provincia. Cleto se hizo famoso por dos cosas: por dar un voto no positivo y por haber sido blanco de las broncas de Kirchner. Después de eso, nada. El Radical es un traidor de su propio Partido donde lo vuelven a recibir porque no les queda otra, ya que por esas cosas del errático corazón electoral argentino, Cobos con el solo hecho de oponerse al orden establecido hizo olvidar que alguna vez les dio la espalda a los mismos que vuelve para convencerlos que es el mejor. La izquierda trémula, luce sus anillos de compromiso con un sector al que no terminan de convencer de darle la prueba de amor, pero lo ganan por descarte.

En la provincia no está mejor la cosa. El mayor referente de la oposición sin dudas es Eduardo Costa, que vino a usar las manitos cruzadas de la Concertación, casi al final de campaña. El Radical, con más aire que si hubiera entrado tercero como esperaba, se deglute hoy al Radicalismo provincial porque nadie de los que están puede pedirle un paso al costado, ya que no suman ni la mitad de los votos con los que ganó el candidato.

Sin embargo nadie olvida el traspié que sufrió Costa con aquella incomprensible alianza que hizo en el 2007 con la resaca del FPVS, que intentaba volver sobre la necesidad de participación y unificación de fuerzas que tenía la UCR para derrotar al modelo K en Santa Cruz.

En esta última campana, si bien Acevedo y sus muchachos no aparecieron, la unión con la Coalición Cívica fue algo forzada y no se consiguió hasta el último momento. Habrá que ver cómo marcha a futuro esta unión, que sufrirá el impacto de la división existente dentro del radicalismo, hoy menguada por esta victoria inesperada. Si Costa logra timonear la interna que se va a desatar de cara al 2011 y no personaliza tanto los éxitos que pueda tener en el Congreso, posiblemente las elecciones a la gobernación encuentren a un Radicalismo mejor posicionado que en el 2007, donde el fracaso estaba escrito a partir de las malas juntas.

Sin embargo los Partidos en todos los niveles han aprendido algo: la gente puede ser cada vez menos engañada y muchos menos engañada todo el tiempo, las pruebas están a la vista. La carrera al 2011 ya se largó, ahora habrá que ver que “vende” cada uno de los que quieren ser favoritos, cómo traccionan los elegidos a favor de la provincia y cuánto de lo que prometieron le cumplirán a la gente. Una cosa es seguro en Santa Cruz, nadie tiene hoy comprado el voto del sector independiente y a la vista de los últimos resultados ni siquiera el de los propios afiliados a su Partido. ¿Servirá esto para enseñarle a la clase política que cada vez es más fácil llegar, pero más difícil sostenerse?.

Al Radicalismo santacruceño todavía no le cayó la ficha de que ganó una elección histórica, porque no se ve en los hechos que haya cambiado su discurso, más allá de las críticas que impone el folklore. Hoy la UCR y la Coalición comienzan a estar bajo la lupa pública y esto les exige compromiso, estar, hacer y pertenecer, aunque ello signifique tener que codearse con el gobierno al que le tienen poca confianza.

La luna de miel del triunfo va desapareciendo, ahora la oposición va a tener que demostrar hasta dónde está dispuesta a comprometerse, si no es así la gente tendrá mucho tiempo para evaluar si realmente su voto va a resultar un cambio. (Rubén Lasagno/OPI Santa Cruz)

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