Publicado el: 15, Jul, 2009

Democracia, espíritu crítico e inteligencia


Eduardo Costa electo Diputado Nacional por Santa Cruz - Foto: OPI Santa Cruz
15/07 – 13:00 – El columnista hace un análisis preventivo sobre las actitudes del candidato Radical Eduardo Costa, recientemente elegido por el voto popular como diputado nacional en la provincia de Santa Cruz. La observación del autor es un llamado de atención que nos debemos hacer los votantes cada vez que decidimos elegir un candidato, sea de la extracción que sea. La alertas se encienden a tiempo, solo está en nosotros poder interpretarlas y advertirlas a partir de la historia de coherencia discursiva y procedimental de cada uno de los que se proponen como un cambio en la política.(Por: Arq Luis Herrero para OPI Santa Cruz)

Es una práctica común entre los candidatos a cargos electivos decir una cosa mientras están en campaña —mientras caminan desde el llano, a nuestras alturas, la avenida Roca, para los que somos de Río Gallegos—, y decir y hacer otra cosa totalmente distinta una vez que son elegidos, vale decir una vez que dejan de ser ciudadanos de peatonales alturas y vuelan hacia universos elevados de poder donde se juegan importantes intereses, fundamentalmente económicos, borrando con el codo lo que escribieron con la mano.

En esos universos de poder es donde se conocen las verdaderas intenciones y condiciones del candidato: su ética, su moral, su axiología, su intelecto; su verdadera identidad, su autenticidad, su honestidad, su coraje, su grandeza, su hombría de bien o por el contrario: su pequeñez, su mentira, su miseria, su traición.

Es harto conocida la experiencia de frustraciones y contra frustraciones que como ciudadanos sufrimos, cargando sobre nuestras espaldas las consecuencias nefastas de los desaciertos de nuestros elegidos desde el inicio de la democracia, frutos éstos de la ineficacia de algunos y de la corrupción de muchos.

Vivimos de frustración en frustración. Primero con Alfonsín, luego con Menem. Seguimos con de la Rúa, Duhalde y Kirchner.

Pero también sufrimos con Chacho Álvarez, Pilo Bordón, Fernández Meijide, Nilda Garré, y tantos otros que a escala nacional y provincial traicionaron sus principios de campaña resultando ser “olvidadizos” al momento de las grandes acciones y decisiones. Fueron grandes simuladores de valores que nunca tuvieron.

Desde las últimas elecciones a la fecha estuve siguiéndole los pasos y prestándole especial atención a cuanta declaración formulara o entrevista diera, a nivel nacional especialmente, al recientemente diputado nacional electo por la Concertación Sr. Eduardo Costa por quien siento un especial aprecio, afecto personal y gran respeto por su indudable capacidad como profesional y empresario exitoso.

Pero tanto este afecto como este respeto que siento por él no son suficientes para darle un cheque en blanco, ni para inhibirme de la sana crítica.

Es por ello que si no queremos repetir la historia de siempre, observando desde un silencio indignante e impotente cómo nos traicionan una vez más, recomiendo prestarle atención, en especial a sus declaraciones públicas, para confirmar o no su coherencia. Para confirmar o no su autenticidad. Para confirmar o no su lealtad los principios de todos.

Por eso ALERTA es la otra palabra que hoy se nos impone.

Durante su reciente periplo comunicacional por Bs As se me encendieron algunas luces amarillas.

Es que si yo lo voté a Costa fue porque creí lo que en privado comentaba y compartía respecto a quién es el Sr Kirchner; porque creí lo que en privado comentaba con respecto a que si algún día llegaba a ser Gobernador investigaría a la corrupción, en especial en el área que me compete como profesional en la materia: me refiero al IDUV; porque compartía la misma idea de crear una CONADEP de la corrupción en materia de obras públicas para conocer la verdad, para terminar con la impunidad que anonada, decepciona y corrompe, y encarcelar a los responsables, si los hubiere, del vaciamiento moral y económico de la provincia.

(Es más, me ofrezco desde estas líneas a colaborar de cuerpo y alma en un proyecto para que se cree en el IDUV dicha comisión —si llegara a ser Gobernador— la que debería estar formada por técnicos intachables e imparciales, especialistas en administración, traídos desde Bs As a tal fin)

Estas luces de alertas que se encendieron despertaron en mí las siguientes preguntas que deseo compartirlas con Uds.

¿Quién nos garantiza que Eduardo no se transforme en lo que se transforma la mayoría de los políticos una vez en el poder?

¿Quién nos garantiza que no seguirá con la misma escuela de los grandes simuladores, negociando nuestro voto, más aún sabiéndolo un exitoso empresario con fuertes intereses—y es razonable que así sea— en determinadas áreas de nuestra economía y geografía provincial?

¿¡Quién?!.
Nosotros sin duda.
¡Nosotros somos la garantía! La ÚNICA garantía. Nadie más que nosotros.

Voy a dar ahora algunas razones por las cuales se me encendieron estas luces de alerta y que me llevaron, razonablemente, a tomar una leve distancia del candidato.

La primera de ellas fue durante el almuerzo televisivo con la Sra. Mirtha Legrad.
Vi allí a un Eduardo apocado, no con la pasión de los indignados que buscan la verdad. Lo vi como guardándose algo, temeroso de mostrarse como se muestran lo que no ocultan absolutamente nada.

No digo que deba expresarse de la forma en que el Dr. Juez se expresa, quien muchas veces es vulgar, ordinario y mal hablado, digo simplemente que se exprese con la pasión, el convencimiento y la libertad de pensamiento con que Juez se expresa.

Cuando Mirtha — con esa ironía inteligente que la caracteriza— le preguntó a Eduardo:

—Dígame Costa…, ¿es rico Kirchner?
Eduardo masticando un sabroso bocado del exquisito menú, casi se atraganta.
Con cierto temor (no digo miedo porque sería una imprudencia de mi parte) le contestó lo siguiente:

—¡Ejem!…eeh.. sí, sí…claro.., claro.
—¡Si qué!— le respondió Mirtha
—Sí, sí. Es rico— contestó Eduardo
—¡Vamos Costa!, dígame lo que me dijo en el corte… ¡Ud me dijo que es millonario! ¿No así?
—Sí, sí … es millonario….— replicó Eduardo (así en pequeñito)

Juez, que estaba sentado a su lado, lo miraba de soslayo y notándolo dubitativo tomó la batuta diciendo de Kirchner lo que Costa —que sabía mucho más que Juez y que esperábamos lo dijera él—, no se animó a comentar. Juez lo miró como diciendo: “¡Ajá, vos no te animas, yo sí!”
Y se despachó con su habitual bonhomía.

Esta fue la primera decepción; la primera luz amarilla que Costa encendió con su propio dedo índice.

La segunda fue en el programa de Leuco “Le doy mi palabra”.
La respuesta que dio ante la pregunta de si hubo corrupción en Calafate o el la venta de los terrenos, costa trastabillando, respondió de manera contradictorio:

—Hay corrupción (en El Calafate) pero no hay corrupción (en la entrega de terrenos)

Fue lamentable, porque era ésta otra gran oportunidad que se perdía para contarle al país quién es Kirchner. Qué es la cultura kirchnerista. De qué se trata dicha cultura (la de los aprietes, la de los sobreprecios en las Obras públicas, la de la CSS, la de los manejos arbitrarios en la Cámara de diputados, la de la pesca, la de la minería, la de los fondos de Santa Cruz…etc.)
¡Nada! Mutis por el foro…

La tercera luz amarilla se encendió al leer la entrevista que le concedió a la revista Noticias.
La pregunta fue:

— ¿Cuál es su opinión sobre los Kirchner?

A lo que Eduardo contestó:

— No coincido con ellos en términos políticos, pero le tengo un gran respeto a Néstor. Es un gran trabajador y llegó a la presidencia de la Nación desde la Intendencia de Río Gallegos.

“Le tengo un gran respeto a Néstor. Es un gran trabajador”
¿Puede ser posible tamaña… cómo decirlo…. tamaña respuesta?
¿ “Respeto” por Néstor Kirchner?
¿“Un gran trabajador”?
¿Podemos homologar el vocablo “trabajador” que es propiedad de los honestos que trabajan dignamente y aplicárselo también a Néstor Kirchner?
¿Kirchner es un gran “trabajador” en el sentido lato y originario de la palabra trabajador?

Amigos, nosotros somos la única garantía contra las nuevas frustraciones. Contra los que cambian de opinión. Contra la nueva trampa que podría estar anidándose, evitando que empolle y nazca.

Para lo cual deberemos estar ALERTAS.

Es verdad que hay darle tiempo a Eduardo para que termine de acomodarse. Que no podemos sacar aún conclusiones categóricas, a pesar de las primeras luces que se encienden en señal de alerta; pero también es justo decir que no debemos dejar de observarlo, de analizar sus declaraciones, su conducta, de comparar lo que dijo antes de ser electo con lo que está diciendo ahora (o lo que no dice) y lo qué dirá de aquí en más. Debemos ser críticos con él si sospechamos que pudiera llegar a ser uno más de tantos.

Nuestro poder para el 2011 radica en el voto, como quedó demostrado en esta última elección. El voto como arma inteligente, pensado con la cabeza (espíritu crítico) y con el corazón (sentimiento). Con ambos órganos.

De este modo no nos engañarán más. Nunca más.

(Aprovecho este espacio para invitar a todos aquellos que compartan la pasión por el ejercicio de la sana crítica ante la decadencia cultural que nos ahoga y compromete, tomando partido como grupo desde el pensamiento, a que nos organicemos como espacio local) (Arquitecto Luis Herrero/OPI Santa Cruz)

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