Publicado el: 15, Jul, 2009

Un Banco amigo


El Banco de Santa Cruz - Foto: OPI Santa Cruz
15/07 – 11:00 – Si algo faltaba para abonar el clima enrarecido que se percibe en Santa Cruz desde que el gobierno perdió las elecciones legislativas, es el comunicado del Banco Santa Cruz despegándose del fideicomiso que impulsó Daniel Peralta para cubrir el fabuloso desfinanciamiento presupuestario de más de dos mil millones de pesos. (Por Héctor Barabino para OPI Santa Cruz)

“El Banco de Santa Cruz no participa en el armado de un fideicomiso con el estado provincial” titula el comunicado firmado por el directorio que encabeza el empresario K Enrique Eskenazi. Y en un párrafo letal para la iniciativa del gobierno se refiere a “versiones periodísticas circulantes en los últimos días” .

En realidad la participación del Banco Santa Cruz en el fideicomiso es citado por el Proyecto de Ley 359 enviado por el Ejecutivo a la Cámara de Diputados, y por el convenio que establece claramente que el Banco Santa Cruz …” será en adelante el COORDINADOR” de la operatoria con plenas atribuciones para gestionar el fideicomiso de 1.340 millones de pesos por cuya gestión se establecen los porcentajes de comisión que cobrará el Banco.

Si bien el Convenio no lleva la firma de las partes, su contenido fue remitido en esos términos a Diputados y fue el mismo gobierno el que hizo circular el documento entre la prensa, por eso sorprende la irrupción del Banco desentendiéndose del acuerdo.
¿El Banco no sabía lo que el gobierno venía trabajando desde que hace 4 meses la Legislatura aprobó la ley 3050 de presupuesto provincial 2009 la cual declaraba el déficit presupuestario y la necesidad del empréstito?

¿Es creíble que Eskenazi no lo supiera? ¿Qué Néstor Kirchner no estuviera en antecedentes? ¿Qué el Ministro de Economía y vocal suplente en el Banco Juan Manuel Campillo no haya cruzado palabras al respecto con sus jefes directos? ¿Qué el agente financiero de afiliaciones del Frente para la Victoria y también Vocal por el Ejecutivo del directorio del Banco Santa Cruz, Raúl Copetti no haya tenido ni noticias por los diarios de lo que tanto Daniel Peralta, como los veinte legisladores oficialistas y una docena de intendentes estaban impulsando?

Son más los interrogantes que las certezas. Pero tal como acuñó alguna vez Cristina Fernández, en este caso también aunque falten pruebas no quedan dudas: la operatoria del fideicomiso se conocía en tanto en Olivos como en los despachos kirchneristas provinciales, incluido el ahora negador Banco Santa Cruz.

¿Porqué entonces el Banco le asesta un golpe político al gobierno provincial del cual es socio en la administración de la entidad estatal privatizada? ¿Cuál es el propósito de semejante desplante a la administración Peralta?

¿Que cambió para que hoy se desconozcan entre sí los protagonistas de esta historia?…
el resultado de las elecciones del 28 de Junio, que significó para Kirchner la mas dura derrota electoral que sufriera en toda su vida política. Un traspié que puso en crisis su estilo de manejo del poder en el país y en la Provincia.

Un esquema montado a base de superpoderes, de discrecionalidad en el manejo de los fondos públicos, y mayorías legislativas automáticas, que otorgan impunidad al gobierno para disponer a discreción de los intereses y el destino de miles de personas.

Y esto ocurrió sin ocurrir también en Santa Cruz aunque muchos no lo hayan querido advertir.

Por eso algunos diputados continuaron plácidamente sus vacaciones promocionadas por la epidemia Influenza A, y otros, procedieron como si nada nuevo hubiera ocurrido bajo el sol pretendiendo ingresar como Pancho por su casa al edificio legislativo sitiado por dirigentes de la Multisectorial que impidieron, al menos por un día, que se consume un nuevo saqueo al presente y futuro de los santacruceños.

De todas maneras el accionar de la multisectorial no es la mayor amenaza que merodea hoy el despacho de Daniel Peralta, sino los escarceos dentro de las propias filas del gobierno, o mejor dicho del partido del gobierno, que a falta de consuelo por la derrota electoral no duda en atribuirle al gobernador la causa de todos sus males.

Es en este marco adonde se inscribe y se justifica el comportamiento temerario del Banco Santa Cruz.

Corazones rotos

Es un secreto a voces que los punteros de Juan Carlos Villafañe, Batata Mansilla, Raúl Cantín, y de Rudy Ulloa (con la Cámpora de Maxi Kirchner y del Concejal Gómez Bull quien contaba a quien quisiera oírlo que la molotov arrojada contra un local de esta agrupación provenía del mismo gobierno) promovieron el voto hacia Eduardo Costa para castigarlo a Peralta.

¿Consintió Néstor Kirchner la acción de sus dirigidos o éstos actuaron por desobediencia indebida?

Como fuere, los muchachos tenían “el corazón roto” porque se sentían excluidos del proyecto del gobernador quien encima cometió el desplante de colocar a su esposa de escasa militancia, en el expectante segundo lugar de la lista oficialista a diputados nacionales.

Hay quienes sostienen que Néstor, confiado en un seguro triunfo nacional que bañaría de éxito su gestión, quiso poner en caja a Peralta y no midió las consecuencias de lo inesperado.

No es la economía…. .

Daniel Peralta supo capear tormentas difíciles cuando Kirchner lo convocó para dirigir YCRT tras la muerte de los mineros, o cuando lo catapultó a la gobernación como la única opción posible entre las llamas del 2007.

¿Logrará esta vez superar el peor trance que le ha tocado afrontar desde que gobierna Santa Cruz?

El panorama que se le presenta no le deja muchas opciones.

O se allana a la extorsión permanente de adentro y de afuera que lo hará atravesar el desierto de los condenados para llegar con más penas que gloria al 2011; o se decide a encaminar su gestión hacia el rumbo que la gente le está pidiendo y para lo cual lo votó hace 18 meses.

El gobernador Peralta cayó en la trampa de sus propias palabras y del apotegma kirchneriano “si quieren cambiar la política del gobierno que vayan a las urnas” desafiaba a la oposición antes del 28 negro.

Las urnas ya hablaron, ahora es responsabilidad del gobierno escucharlas.

La administración Peralta debe blanquear la verdadera situación financiera de la provincia, sus causas y sus posibles alternativas de salida, al margen del diseño de un fideicomiso a esta altura sospechado, oneroso, y despreciado por el mismo agente financiero de la provincia.

Se impone la convocatoria un diálogo sincero y participativo a las fuerzas de la oposición a quienes la sociedad de Santa Cruz les confirió una genuina representatividad.

El manejo de los fondos públicos; la recuperación de los recursos; una reforma política de fondo; la participación social en la priorización de las obras públicas; el reestablecimiento de una justicia independiente y de los contralores del estado; el respeto por las minorías; y la apertura de los medios de comunicación, son entre otros, los temas que no pueden faltar en la agenda del gobernador en los tiempos que vienen.

Al mismo tiempo el mandatario debe exigirle a los Kirchner que cumpla con las megaobras para Santa Cruz que vienen prometiendo desde que presiden el país ¿Quien impide ahora que una Zona Franca se instale en Santa Cruz si Menem ya no está?

Con todo -y afortunadamente- la crisis que vive la provincia no es terminal.Sobre todo porque responde mas a los desencuentros dentro del mismo gobierno que a los avatares de la economía provincial que si bien dejó pasar dos décadas de oportunidades históricas, la provincia aún mantiene intactas sus facultades para echar mano sobre el manejo de sus recursos, y revertir el esquema estatista prebendario que Kirchner utilizó a su antojo.

Es decir, esta vez no se trata de la Economía sino de la Política. Y sus mezquindades.

Para ello es necesario que el Frente para la Victoria deje de resolver sus diferencias internas con cargo al resto de la sociedad.

Néstor Kirchner, quien ahora representa los intereses de la Provincia de Buenos Aires debe asumir que no puede ni debe persistir en la actitud de digitar el destino de los doscientos mil santacruceños que viven a los sobresaltos cada vez que el ex presidente se endiabla con un gobernador que él mismo impulsó.

Ya no queda margen para repetir salidas tortuosas.

Con un kirchnerismo derrotado y en descenso, las arcas nacionales comprometidas, la provincia en rojo, y resentida la voz de mando puertas adentro de su partido, Néstor Kirchner carece de las herramientas indispensables para operar estropicios institucionales como los que desplazaron a Sergio Acevedo y Carlos Sancho en tiempos de máxima impunidad kirchnerista.

La historia negra

El clima turbulento en lo económico y político, con inevitables consecuencias institucionales que está viviendo hoy Santa Cruz no se parece tanto a lo que ocurrió con Sergio Acevedo en 2006 sino que remite más fielmente a lo que aconteció durante el gobierno de Jaime Del Val en 1990

Apremiado por el rojo presupuestario Del Val propició la toma de un Empréstito de 43 millones de dólares para pagar sueldos públicos, y la oposición legislativa que por entonces encarnaba entre otros Néstor Kirchner se negó a prestar acuerdo con argumentos similares a los que hoy esgrime la oposición “no se puede hipotecar el futuro”.

En aquel momento el actual gobernador Daniel Peralta era Ministro de Gobierno y en un rapto de enojo estampó su firma junto a Del Val en un decreto que inéditamente pretendía clausurar el parlamento provincial. La iniciativa no prosperó. Si en cambio se aceleró el juicio político que terminó con la destitución de Jaime Del Val un año después. (Agencia OPI Santa Cruz)

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