Publicado el: 20, Jul, 2009

Ladrones y desestabilizadores


Néstor y Cristina Kirchner - Foto: Presidencia
20/07 – 16:30 – Por estas horas desbordan los medios nacionales las noticias sobre el inusitado crecimiento patrimonial de Los Kirchner: un 158 por ciento en el último año y cerca del 1000 por ciento desde que Néstor Kirchner asumió la presidencia del pais. (Por Héctor Barabino para OPI Santa Cruz)

La fortuna de 46 millones de pesos que hoy amasan, es lo que declararon bajo juramento.

¿Cuál era el patrimonio que tenían los K antes de que Néstor asumiera la intendencia de Río Gallegos en 1987 e iniciara un ininterrumpido trayecto de dos décadas de ejercicio del poder? Imposible saberlo, porque la pareja jamás presentó una declaración de bienes en Santa Cruz. Tampoco nadie se la exigió.

¿Cómo hicieron ellos para incrementar su riqueza siendo funcionarios públicos, mientras que en el mismo lapso la mayoría de los argentinos se iba hundiendo en la incertidumbre y la desesperanza a medida que crecían la inflación, la desocupación, el hambre y la pobreza?

Con la excepción claro, del 5 por ciento de la sociedad que hoy es mas rico que cuando gobernaba Menem.

Un informe del Economista Claudio Lozano indica que las 200 empresas mas importantes del pais en 2007 obtuvieron ganancias que superaron con creces a las obtenidas durante la demonizada década del noventa.

“La facturación global de la cúpula empresaria presenta un notable dinamismo respecto a la evolución general de la economía. Si en 1997 dicha facturación representaba el 31,6% del PBI corriente, en el 2005 alcanzó a representar el 51,3% del mismo y al 2007 llega a ser equivalente al 56,1% de dicho agregado” escribe el economista de la CTA en referencia a la concentración de la economía argentina.

Sólo en ese reducido universo de afortunados es imaginable justificar el astronómico incremento de los bienes de Néstor Kirchner y Familia.

La matriz de la corrupción

El modelo neokeynessiano que instaló Kirchner en Santa Cruz trajo para la sociedad mas cemento que progreso, pero para los mentores del “modelo” significó una forma fabulosa de hacer dinero a niveles siderales –a esta altura es imposible negarlo- a costa del erario publico.

La Obra Pública suntuosa, sobrevaluada, cartelizada, y dirigida a empresas amigas no es inocente.

Mas bien es la matriz ingeniosamente diseñada de un negocio indecente desde su concepción.

“Una vez licitada la obra a un valor de entre un 100 a un 150 por ciento por encima del valor real, la empresa ganadora le exige al estado un adelanto de certificación de un 30 por ciento. Este dinero dulce la contratista se compromete a reintegrarlo por dos vías: con el adelantamiento del plazo de entrega de la obra, o con el abaratamiento del costo final” cuenta una fuente vinculada a un organismo oficial.

“La provincia suele pagar el total de una obra aunque no esté finalizada” confiesa la misma fuente.

Con algunos retoques otro tanto ocurre con la participación de nombres conocidos allegados al poder en sociedades anónimas que compran tierras fiscales, estancias, hoteles, y lujosas viviendas, multiplicando de esta manera sus malhabidas rentas las que ellos mismos denominan pomposamente “inversiones”.

Ni hablar de las concesiones de explotación que hace el Estado a favor de petroleras, mineras, empresas de transportes, de turismo, o de juegos de azar. Todo bajo la sospecha y la casi certeza de que algún funcionario corrupto está detrás del negocio.

El lugar en el mundo

Tal el caso de las tierras de El Calafate. Sobre el cual desde este sitio ha informado hasta el cansancio mucho antes de que el Frente Para la Victoria cayera en desgracia.

El ex presidente Kirchner, su esposa Cristina, hijos, hermanos, cuñados, demas funcionarios, y amigos del poder, adquirieron tierras en la villa turistica a precio de bicoca y en cómodas cuotas. ¿Es necesario tanto?

¿Esta mal que un gobernante compre tierras fiscales?
Si en Santa Cruz existiese una justicia independiente se podría discernir sobre la legalidad de la maniobra. Lamentablemente varios jueces tambien se beneficiaron con la repartija de tierras del ejido de El Calafate.

En este esquema mencionar la falta de ética de los aprovechadores es una exquisitez.

Es irritante que lo hagan mientras miles de familias sin influencias esperan desde hace años que sus solicitudes de tierras sean satisfechas.

Pero lo que no tiene calificativo es que la familia Kirchner haya comprado una superficie a valor fiscal para venderla inmediatamente a cuarenta veces su valor.
Es decir, cuando Kirchner compró esas tierras sabía que lo hacía pensando en un negocio. Y el entonces intendente y actual diputado provincial Néstor Méndez también lo sabía.

El Calafate es el Lugar en el mundo de la presidente Cristina Fernández.

Y la capital nacional del blanqueo

Lazaro Baez, El principal constructor de la obra publica provincial y nacional, es el propietario de la mayoría de las estancias situadas a ambos costados de la ruta 11.

El ex secretario de transportes Ricardo Jaime vivió en Santa Cruz y siempre prestó servicios para el estado. Fue concejal a finales de los ochenta, y luego ministro de la gobernación, y de Educación.
El sueldo de un ministro provincial hoy no alcanza los 8 mil pesos. Jaime No tuvo negocios, ni otros ingresos declarados, ni siquiera ganó el quini seis. De ser real las propiedades millonarias que se le atribuyen y que están siendo investigadas por la justicia es evidente que el funcionario posee facultades extraordinarias para multiplicar monedas.

Lo evidente termina haciendose invisible por acostumbramiento.

En este contexto el calificativo de “ladrones” con el que ante medios nacionales Sergio Acevedo se refirió al matrimonio Kirchner adquiere una dimensión superlativa dada la investidura del mencionado, y la entidad del mentor. “Presumo que roban para la corona” señaló el ex gobernador en relación al entorno presidencial.

¿Quién se beneficiará con el fideicomiso?

El fallido fideicomiso desató una comedia de enredos entre funcionarios que renuncian por despecho, diputados remisos a aprobarlo sin contraprestación, el Banco asociado al estado, y dirigentes que tras votarle en contra a Peralta, ahora se deshacen en loas al gobierno pagando costosas solicitadas de arrepentimiento.

El caso emblemático es el de Raul Copetti quien estampó su firma en una adhesión pùblica a Peralta tras haberlo desairado con su renuncia a la vocalía del Banco Santa Cruz cuestionando al gobierno.

Ahora se conoce que la provincia tiene un endeudamiento con el Banco Nacion por mas de 450 millones de pesos garantizados con los activos financieros. “Con la toma del fideicomiso se busca transformar esa deuda en un crédito blando para aliviar los costos” sostiene un ex funcionario provincial.

“La gente no va recibir nada, El 80% del fideicomiso es para pagar la deuda de la obra pública” asegura un testigo de la sugestiva reunión que hace unos días mantuvieron en San Julián una decena de legisladores oficialistas remisos a aprobar el empréstito.

“Ellos opinan que se la pasan levantando la mano y poniendo la cara para que la guita se la lleven otros” asegura la fuente.

Tras el trabajoso reencolumnamiento de los legisladores del FVS que logró Peralta durante la semana más difícil de su gestión, la aprobación del empréstito en la próxima sesión está garantizada, al menos por parte del oficialismo.

Desestabilizadores

El trascendido en medios nacionales dando cuenta de la renuncia del gobernador Daniel Peralta fue obra “de diputados de la oposición” según declaró a La Nación el propio mandatario.
Quien no ocultó su enojo con el recientemente electo diputado Eduardo Costa a quien le reclama que afirme o desmienta si es verdad que la información irresponsable y desestabilizadora provino de uno de los legisladores de su partido.

Una denuncia muy seria para que quede en el terreno de la duda. Sobre todo en una provincia con una larga historia de renuncias por la espalda que terminaron azotando a las instituciones y a la mayoría de la sociedad indefensa y castigada. (Héctor Barabino/OPI Santa Cruz)

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