El espejo roto y la sociedad de mierda

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    Dr René Favaloro
    29/07 – 18:30 – Hoy 29 de julio se cumplen 9 años del suicidio del Dr René Favaloro. Como en otra oportunidad cuando publicamos su última carta, hoy publicaremos la carta al Director del diario La Nación y la nota que le enviara el médico a su amigo, el entonces presidente de la Nación Fernando de la Rúa. Después de eso, nada. Explicaciones vacuas y disculpas increíbles de los improvisados de siempre, pusieron el sello de impunidad que colaboró para dispararle en el pecho al médico.

    Hoy 29 de julio de 2009 recordamos el asesinato por parte de la corrupción política y empresaria, del médico René Favaloro. Indudablemente que aquel proyectil que disparó contra su pecho no lo condujo su mano, mucho tiempo antes lo habían disparado los energúmenos que poblaban el gobierno nacional con el inimputable De La Rúa (UCR) a la cabeza y todo el séquito de ineficaces y ladrones que pululaban en los ministerios y las secretarías de entonces, enjuagando negocios del poder, haciendo correr la Banelco para comprar voluntades y forcejando con la ética y la moral que debe tener el hombre público.

    Sin duda Favaloro fue un espejo roto para aquella clase política degradada y perversa y para la sociedad que no supo atender su reclamo, que privó al país y al mundo de un sabio, que había elegido – pudiendo estar lleno de gloria en otro país – dejar sus saberes y su ciencia en la Argentina.

    Cartas desesperadas

    A continuación vamos a transcribir entre sus cartas póstumas, la que envió a la dirección del diario La Nación.

    Carta al Director del Diario “La Nación”

    Estoy pasando uno de los momentos más difíciles de mi vida. La Fundación tiene graves problemas económico-financieros. Se nos adeuda 18 millones de dólares y se hace cada vez más difícil sostener nuestro trabajo diario, que como siempre se brinda a toda la comunidad sin distinción de ninguna naturaleza, con tecnología de avanzada y personal altamente calificado.

    Le envío una nota que destaca algunos hechos recientes; vea cómo se me trata en el mundo, en contraste con lo que sucede en mi país. Me refiero a aquellos vinculados al quehacer médico. La mayoría de las veces un empleado de muy baja categoría de una obra social -gubernamental o no- o de PAMI ni contesta mis llamados.

    En este último tiempo me he transformado en un mendigo. Mi tarea es llamar, llamar y golpear puertas para recaudar algún dinero que nos permita seguir con nuestra tarea.

    Sólo quiero decir que el final se acerca de a poco. No es para que te asustes, pero todo está consumado, y siento que estoy solo en esta sociedad, realmente, de mierda.

    La desidia

    El Dr Favaloro recabó por última vez la colaboración de su amigo (¿?) Fernando de La Rúa, que en esos momentos ostentaba un cargo inmerecido, como el de Presidente de la Nación. El investigador lo hizo en la certeza de que era uno de los pocos que podían jugar una carta fuerte a favor de las necesidades de la Fundación. Se equivocó.

    Favaloro le expresó textualmente:

    Estimado Fernando:

    Te escribo estas líneas porque nuestra Fundación está al borde de la quiebra. Tenemos emergencias ineludibles que deben solucionarse en los próximos días. Necesitamos alrededor de 6 millones de pesos.

    No tengo conexiones con el empresariado argentino. A veces choco con algunos ‘peces gordos’ como Amalita o Goyo Perez Companc. Por eso, uno de los pedidos que te hice en nuestra última charla era que utilizaras tu influencia para conseguir la ayuda que tanto necesitamos.

    En fin, te ruego que influyas para conseguir una donación urgente, creo que es el camino más corto. Perdonáme por el pedido. Te escribo desde la desesperación. Nunca en mi vida estuve tan deprimido.

    Con el afecto de siempre…

    René Favaloro

    El efecto retardo

    A estas alturas y leyendo el diario del lunes, es fácil advertir que los pueblos se equivocan… y vaya si se equivocan, porque haber puesto en la presidencia a un hombre como De La Rúa demuestra una vez más que como sociedad nos falta madurar una enormidad en el análisis y el criterio que aplicamos para interpretar la realidad que nos circunda.

    Cuando ya lo irremediable había ocurrido, cuando era imposible volver atrás, el gobierno de De la Rúa (como todos los gobiernos patéticos que nos han tocado bancar en esta bendita democracia) salió a dar las estúpidas explicaciones de ocasión tratando de sacarse el sayo para que no lo salpicara la ola de antipatía que se había generado entre la gente y especialmente entre aquellos que conocían al médico o que por él y su equipo habían sido salvados.

    El diario la Nación publicó el 2 de agosto la siguiente nota:

    El presidente Fernando de la Rúa reveló anoche que, un día antes de su muerte, René Favaloro le envió una carta en la que le pedía ayuda para obtener fondos de salvataje y en la que reconocía estar “desesperado” por la crítica situación financiera de su fundación.

    “La carta llegó el viernes y me enteré ayer. El me pedía si podía interceder ante empresarios para obtener una donación de seis millones de pesos”, dijo el primer mandatario, que luego afirmó que remitió dicha carta al juez de instrucción porteño Daniel Turano, que tiene a su cargo el expediente por el deceso, para que lo tome como “elemento de valoración”.

    Anoche, durante una entrevista concedida al programa “A las 20 en llamas”, que conduce el periodista Enrique Llamas de Madariaga, en América TV, De la Rúa confió que el creador del by-pass aortocoronario finalizó la misiva con una tremenda frase: “Estoy desesperado”.

    El Presidente sostuvo que, en la carta, Favaloro le pedía que hiciera “gestiones ante el Banco Interamericano de Desarrollo (BID) para lograr un crédito que ya había solicitado.

    “Siento un profundo dolor, porque (Favaloro) era un sabio, de espíritu noble, con el que compartíamos las mismas ambiciones: un país grande y orgulloso, con presencia en el mundo”, agregó el mandatario.

    “No conozco las causas que lo llevaron a tomar esta decisión pero, ¡qué tristeza!, su muerte me ha causado un profundo dolor”, concluyó De la Rúa ante las cámaras.

    Por otra parte, el Gobierno aseguró ayer, a través del secretario general de la Presidencia, Jorge de la Rúa, que no tiene “culpas que lavar” por la trágica muerte de Favaloro, a quien homenajearán con una distinción post mortem como “Médico del año”.

    Respuesta del Gobierno

    Asimismo, tras la reunión que mantuvo ayer el gabinete nacional, se dejó en claro que la administración de De la Rúa no tiene “ánimo de salir a polemizar porque no hay polémica”.

    De este modo, el Gobierno intenta acotar el margen de indignación y controversia que generó la muerte del cardiocirujano, al conocerse que el PAMI mantenía una deuda con su fundación, que Favaloro ya no contaba con un subsidio oficial para solventar el funcionamiento de su instituto cardiológico y que la crisis financiera consiguiente pudo haber sido decisiva en su suicidio.

    El Gobierno no tiene culpas que lavar ni quiere entrar en la polémica de si hay culpa o no, porque pensamos que oscurecemos la memoria y el homenaje al profesor Favaloro“, advirtió ayer Jorge de la Rúa.

    En tanto, el ministro de Salud, Héctor Lombardo, quien el sábado último estuvo presente en todo momento en el domicilio de Favaloro y ya en ese momento se refería a las deudas que jaqueaban el funcionamiento de la fundación, subrayó “el sentir que produjo en el Gobierno el trágico deceso” del cardiocirujano.

    También aclaró cuál será el destino del dinero del premio “Médico del Año” que se concederá a Favaloro:”Se donará al lugar donde pensamos que él hubiera querido que se destinaran los recursos”.

    Desde el Gobiernose reiteró que el Estado no tenía prácticamente deudas con la Fundación Favaloro y que la suma reclamada al PAMI, que alcanzaría un monto de dos millones de pesos, se remonta a servicios suministrados entre 1993 y 1995, situación que estaba siendo investigada por la Justicia, ya que prácticamente no contaría con registros.

    En cuanto al Programa de Atención Médica Integral, que atiende a cuatro millones de jubilados y pensionados, Lombardo indicó que “no debe más que lo que está en proceso de trámite administrativo para ser pagado”.

    Por crímenes como estos, en Argentina nadie va preso, Favaloro ya lo intuía. (Agencia OPI Santa Cruz)

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