El crimen de la ineficacia

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    El accidente de la familia Pomar levanta ya las más disímiles suspicacias en torno a la eficiencia investigativa de las Fuerzas policiales de la provincia de Buenos Aires. Con un gobernador felpudo, que cumple órdenes de Kirchner y no se decide a poner gente que le convenga a la provincia en vez de al Partido que representa, la policía de aquel Estado que representa, políticamente, Néstor (ex Santa Cruz), desnudó sus más notables errores de procedimientos y una considerable cuota de improvisación que adorna un fracaso fenomenal a partir de que un campesino del lugar pudo detectar el auto de la familia accidentado entre los pajonales a no más de 8 metros del camino.

    La imagen patética de Stornelli y Sparc, su Viceministro, dando explicaciones ante las cámaras de Tv en la tarde de ayer, ocultándose detrás del “proceso de investigación” y las “pericias fonrenses”, nos demuestra que la provincia de Buenos Aires como la mayor parte de las provincias argentinas, no están preparadas para responder a requerimientos de seguridad que contemple la prevención (cosa que en cuanto al delito está ampliamente comprobado), como tampoco para la resolución de los hechos ya acaecidos, como éste.

    Indudablemente que en el caso Pomar, la policía enfrenta la vergüenza de su propia irresponsabilidad o ineficacia. Si “rastrillaron” el lugar, como se dijo, es inadmisible que no se encontrara el auto; pues cuando se hace el trabajo de rastreo es porque se busca algo oculto. Si se espera ver fácilmente lo que se busca, solo bastaría con echar una mirada desde la ventanilla de un auto (como seguramente hizo la policía en esta oportunidad); hasta aquí sería ineficacia o impericia.

    Si no se buscó en la zona, la falta tiene el mismo nivel de gravedad que haber buscado y no hallado los cuerpos, con el agravante de haberle mentido a la familia y a la población convalidando una serie de alternativas inverosímiles para los padres y hermanos del matrimonio que vieron expuesta su intimidad y hasta fueron sospechados de ocultar información sobre el destino de la pareja y sus dos hijitas pequeñas. Esto es desidia, mal desempeño de la función policial y engaño público.

    Habrá que preguntarse también qué capacidad de investigación ha tenido la Fiscal del caso. Si en 24 días nadie pudo afianzar la primera hipótesis del accidente y erráticamente comenzaron a elucubrar los más diversos motivos para sostener la desaparición de toda una familia, ¿Qué esperanzas le queda a la familia del desaparecido López para que algún día encuentren a su padre?; respuesta: ninguna.

    Hoy el Gobernador felpudo, que como el gato tapa con tierra las deposiciones que deja su horrible política en materia de seguridad, sigue enterrando muertos por la inseguridad en su provincia y como si fuera poco, ahora demuestra que son inhábiles para descubrir un accidente en ruta, luego de casi un mes de ocurrido. Sin embargo, el diputado testimonial sigue arrastrando su mochila política detrás de su alter ego, Néstor k y se encuentra más obsesionado por permanecer y soñar con el 2011, que por resolver los verdaderos problemas de incompetencia que tiene su policía. Si lo votan, con todo respeto por los bonarenses, como decimos regularmente ante estos casos: jódanse.

    Stornelli, Starc y la cúpula de la policía de la provincia de Buenos Aires debieran ser echados por inútiles; sin embargo permanecerán, porque más allá del dolor de una o de cien familias, está el problema político y esto, para un gobernador, es mucho más importante que la vida de cualquiera de sus habitantes.

    La inseguridad no es solo el arma que dispara un ladrón sobre la cabeza de víctimas indefensas como ocurre a diario. Lo son también las rutas en mal estado, los hospitales sin unidades de emergencia, los lugares de la ciudad sin iluminación, el transporte público mal mantenido, la falta de controles, etc y como si fuera poco, la inutilidad de los que deben investigar sobre el hecho consumado.

    Mientras los gobernantes sigan pensando que la inseguridad es una “sensación” y no reconozcan que es la resultante de su propia incapacidad para prevenir los hechos o esclarecer las causas que la provocan, vamos a seguir muriendo en las rutas por un vuelco, en la casa por un asalto o en la calle víctima de un volado del paco. Todo vale en una sociedad que ha sido puesta al margen del interés político, el cual solo reverdece unos meses antes de cada elección. (Agencia OPI Santa Cruz)

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