Publicado el: 15, Dic, 2009

El Concejal que pasó a funcionario sin remordimiento de haber engañado a sus electores


El exconcejal Alberto Lozano - Foto: OPI Santa Cruz
15/12 – 15:00 – Debido a un recambio de funcionarios en la Municipalidad de Río Gallegos a cargo de Radicales que ganaron en la lista con Héctor Roquel en las últimas elecciones de 2007, se generó un hecho al menos curioso y si uno lo analiza en profundidad nos hace ver la gravedad que lleva implícito desde el punto de vista de la “calidad institucional” que tanto se pregona y tan poco se practica en el país.

Debido a que el Intendente decidió cambios en su gabinete practicando un enroque fenomenal; tentó al actual Concejal por la UCR Alberto Lozano, a su vez presidente de la UCR en Santa Cruz, a ocupar el puesto de Secretario de Desarrollo Comunitario donde se desempeñaba Antonio Águila, quien pasó a sentarse en la banca de Concejal que dejó vacante Lozano, al ser su segundo en la lista.

Que un funcionario municipal sufra corrimiento de cargos o que el Intendente decida sacarlo de un área y colocarlo en otra, es natural, porque de alguna manera quien lo eligió para ser parte de su gestión es el propio Intendente.

Pero que un Concejal, ergo: un cargo electivo, deje su banca después de dos (de los cuatro) años de mandato, para desempeñar una función pública, es incompatible con el proceder que cualquier votante espera de su elegido.

En estos días Lozano trató de justificar la aceptación del puesto, al señalar que él fue en una lista donde la figura convocante era Héctor “Pirincho” Roquel y en tren de justificar su injustificable abandono de la banca en el HCD, dijo algo así como que la gente (en el 2007) en realidad votó a la figura del Intendente y se puso en un papel secundario para descomprimir esta sensación de engaño que produce en quien lo votó para Concejal y hoy ve que a dos años aún de cumplir su mandato, le deja el lugar a otro para encargarse de una función Ejecutiva, cuando en realidad el electorado que puso su voto, lo eligió para la función legislativa.

Si bien comprendemos que legalmente esté habilitado para ir de Concejal a funcionario, es básicamente (y éticamente) incorrecto que alguien que fue elegido para que legisle, es decir, ser la voz de los vecinos en el Concejo Deliberante, se transforme en un funcionario político, solo por el hecho de que “el Intendente se lo ha pedido”.

Lozano hace una inversión de argumentos tratando de sostener lo que a todas luces es una tomada de pelo hacia los electores que tuvo en las elecciones pasadas, pues ahora se ampara en el arrastre electoral de Roquel y hasta minimiza su importancia como sujeto de elección, desvalorizando en forma indirecta a quienes confiaron en él quien durante la campaña realizada para Concejal en el año 2006/2207 se preocupó en hacer hincapié en las bondades de sus proyectos y en la experiencia legislativa que tenía para encarar una nueva etapa en el HCD de la ciudad.

Desde la oposición y especialmente desde el Radicalismo se ha criticado fuertemente a las candidaturas testimoniales del PJ opinión a la cual adherimos, sin embargo postularse a un cargo electivo, ganarlo y abandonarlo para ir a la función pública, como hace Lozano, es algo similar a postularse para un cargo y no asumir las responsabilidades, tal como lo hizo Fernando Cotillo o en Buenos Aires el Gobernador Scioli.

Por supuesto que desde la UCR dirán que esto no es así y claro, porque tal como sucede con el oficialismo, las cuestiones tienen distintos puntos de ataque según del lado del mostrador en que se encuentre el interesado.

La actitud de Alberto Lozano es muy reprochable y no tiene justificación para quienes lo han votado, más allá que como corresponde, él se encargue de buscarle la vuelta para dar una explicación convincente. ¿Qué hará Lozano si le va mal como funcionario frente al área de Desarrollo Social? ¿Volverá a la función legislativa?, un papelón.

Si es como explicó el Concejal por algunos medios, en la próxima boleta electoral correspondería que la UCR no ponga los nombres de los candidatos junto a los cargos que aspiran, solo basta que se encabece con (en este caso) el nombre de Héctor Roquel y luego una lista de candidatos para cualquier cosa, porque si después va a ser Roquel quien decida que el Concejal vaya de Ministro y el Secretario de Concejal, es un engaño decirle a la gente que vote a un candidato que en realidad nadie sabe si va a permanecer en funciones.

Por supuesto que en campaña sería importante que el Radicalismo le explicara a la gente que un cargo electivo lo puede transformar automáticamente en funcionario de segunda línea, de alguna manera estaríamos advertidos.

Siguiendo la línea de razonamiento que imparte Lozano si hipotéticamente mañana fuera gobernador un Radical e Intendente de Río Gallegos otro Radical y al gobernador se le ocurre que necesita al Intendente al frente del Ministerio de Asuntos Sociales (por ejemplo) ¿La capital se quedaría sin Intendente, cargo que ocuparía el presidente del HCD que también sería de la UCR? ¿Y para qué la mayoría eligió al Intendente en el cuarto oscuro?

Este planteo ciertamente llevado a un extremo para explicar claramente lo que está pasando hoy en la Municipalidad, es perfectamente plausible dentro del planteo del Concejal (o ex Concejal) Lozano, en tren de argumentar porqué adopta una conducta de tanta obediencia partidaria y tan poca reciprocidad hacia el vecino que confió en él como candidato a una banca en el Concejo Deliberante.

Esto convalida aquella premisa de la vieja política: lo importante es llegar, quedarse resulta facilísimo. Mentir en campaña, ganar una elección, acomodarse en el cargo y como por cuatro años nadie lo toca, cualquier cosa que haga el político de turno queda automáticamente fuera de toda punición. ¿No será el momento de hacer una reforma verdadera e incluir la revocatoria de mandato?.

Para las elecciones de 2011 los periodistas tendrán que incorporar una serie de preguntas nuevas para hacerle a los candidatos, de manera que estos le dejen aclarado a los electores, primero: si van a asumir, segundo, de asumir si van a permanecer hasta el final de su mandato, tercero, si piensa usar el cargo electivo como peldaño para una postulación superior (concejal-Intendente/ diputado-gobernador) y cuarto si una vez que asuma piensa abandonar el cargo y cumplir una función pública a pedido de una instancia partidaria.

Cuando la oposición habla y critica al oficialismo, al menos debe hacerlo desde una base ética; corroborar en los hechos la falacia del discurso en campaña hace caer en picada cualquier buena intención que tengan los candidatos que dicen ser el cambio y proponen desde sus plataformas bregar por una política más limpia, transparente y representativa del hombre común. De la forma que la interpreta Lozano, no representan más que los intereses de unos pocos, utilizando para conseguirlo, a muchos. (Agencia OPI Santa Cruz)

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