Publicado el: 18, Dic, 2009

No solo ser, sino parecer


Nadie duda que cada uno hace lo que quiere con su vida personal, tampoco hay dudas sobre lo que cada uno puede hacer con su dinero (jugarlo, gastarlo, regalarlo, ahorrarlo o dilapidarlo), sin embargo ¿Hasta qué punto un funcionario de gobierno (sea municipal o provincial) y más aún si maneja presupuesto, puede ser visto diariamente en el Casino local jugando fuertes sumas de dinero en el paño, sin despertar suspicacias?.

Todo transita entre el ser y el “deber ser”, entre los que todos sabemos que somos y lo demostramos a través de nuestras acciones (hablando de gente en la función pública, obviamente) y los que mostramos que somos hacia la gente a la que le debemos respeto.

Sabemos y tenemos fotos y pequeñas filmaciones tomadas por un teléfono de al menos dos funcionarios públicos, asiduos concurrentes al casino local, apostando importantes dineros en la mesa de juego. Nadie duda de la honestidad de ellos, pero convengamos que si alguien abre sospechas sobre su comportamiento público, le resultaría muy difícil a ese funcionario, contrarrestar las críticas y demostrar que los miles de pesos que juega todas las noches son exclusivamente de él y no provienen de los fondos públicos que maneja.

El Intendente y el Gobernador tienen la obligación de “poner en caja” (vaya paradoja) a estas personas que cumplen tareas en sus gestiones para que al menos, mientras ocupen su cargo, sean menos obvios y controlen el vicio del juego.

Está probado que la ludopatía termina con la familia, los patrimonios, las herencias y en general el jugador compulsivo no advierte la destrucción hasta que el hecho no está consumado.

Señor Intendente y Sr Gobernador, es tarea de Uds prevenir lo que en cualquier momento se puede transformar en un gran dolor de cabeza y título de alguna noticia por allí.

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