“Estamos ganando”

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Marcha donde se escracharon periodistas del grupo Clarín
19/04 – 20:30 – Hace dos domingos, en una contratapa titulada “Pensamiento mágico y 2 de abril”, se comparó el uso de Canal 7 y algunas pasiones de la política actual con las que despertó la Guerra de Malvinas. (Por Jorge Fontevecchia – Perfil)

El programa 6, 7, 8 organizó una de las marchas a favor de la Ley de Medios. Igual que en la Guerra de Malvinas, el canal oficial asume un papel peligroso.

Hace dos domingos, en una contratapa titulada “Pensamiento mágico y 2 de abril”, se comparó el uso de Canal 7 y algunas pasiones de la política actual con las que despertó la Guerra de Malvinas.

Las marchas a favor de la Ley de Medios del jueves pasado y la del viernes anterior, organizada por el programa del canal oficial 6, 7, 8, refuerzan la sospecha de una historia que puja por repetirse aunque sea en forma de farsa, como escribió Marx en El 18 de brumario…

En la edición de ayer de PERFIL, el escritor Fogwill hizo una crónica sobre la marcha (ver www.perfil.com/contenidos/2010/04/16/noticia_0058.html) que comenzaba así: “Veía pasar los grupos de unos cincuenta a doscientos manifestantes y todo me recordaba al abril de 1982 y a las primeras manifestaciones de apoyo a Galtieri y su aventura de Malvinas”.

Y anteayer, en un reportaje de la revista Noticias, Jorge Lanata dijo: “Un programa como 6, 7, 8 es algo que no veía desde Gómez Fuentes”, el conductor del noticiero de Canal 7 en la época de Malvinas, que repetía la frase “Estamos ganando”.

En la contratapa “Pensamiento mágico…” se reprodujo lo que Marta Tedeschi, productora de Canal 7 en 1982 y quien tuvo a su cargo el programa 24 horas por Malvinas, le dijo a Perfil.com: “En ese momento me comí la galletita, me chupé el chupetón de Galtieri, me creí todo”. Difícilmente queden en los medios actuales personas que se “coman la galletita”, pero en el público en general habrá mucha gente que de buena fe crea en la cruzada de un bueno –el Gobierno– contra un malo –Clarín–. Ya descubrirán que era una lucha entre dos malos.

La foto que ilustra esta columna –tomada en la marcha del programa 6, 7, 8– es un buen ejemplo. La familia que, suponiendo que defiende la libertad de expresión, portaba carteles contra periodistas que trabajan en los medios de Clarín puede no conocer la trama fina de lo que significan. Por ejemplo, los periodistas denostados son casualmente más moderados: Nelson Castro se manifestó a favor de una nueva Ley de Medios y Tenembaum explícitamente apoya a las Abuelas de Plaza de Mayo en su búsqueda por conocer la filiación de los hijos de la dueña de Clarín y es autor del libro Identidad; despojo y restitución, sobre las Abuelas. ¿Por qué los eligen a ellos y no a los periodistas que claramente son soldados acéfalos de la “causa clarineana”? La explicación volvería a conectar algunas prácticas del kirchnerismo con la de los militares de la dictadura. En este caso los periodistas acéfalos serían “irrecuperables”, terminología que usaban los represores, y por eso sería más efectivo concentrarse en producir dolor a aquellos periodistas que sí son sensibles a su honra.

En otra contratapa titulada “Pegarle al periodista”, publicada el domingo anterior a la de “Pensamiento mágico…”, se advirtió sobre las graves consecuencias que tendría para el Gobierno que un periodista sufriera una agresión física considerable. Sería para el kirchnerismo un mazazo insuperable. El temor no era abstracto porque ya se habían comenzado a producir los primeros insultos por la calle a Nelson Castro, Alfredo Leuco y Santo Biasatti, sumados a las acusaciones públicas que recibieron Joaquín Morales Solá y Magdalena Ruiz Guiñazú. En las tres semanas transcurridas desde aquella contratapa, la violencia verbal contra los periodistas no para de crecer. Están dadas las condiciones para que suceda algo grave contra un periodista, y el propio Gobierno será el más afectado.

Y una recomendación respetuosa a 6, 7, 8: el mismo día de la marcha por la Ley de Medios, el 15 de abril, se cumplieron treinta años de la muerte de Jean-Paul Sartre, fundador del diario de izquierda Libération y el mejor ejemplo de periodismo militante. Pero ser militante no habilita a todo, el periodismo debe seguir siendo periodismo. Tampoco oponerse a Clarín (PERFIL tiene acumuladas más horas de vuelo en esa tarea) habilita a todo. Sobre todo si no se quiere ser los Gómez Fuentes del futuro. (Perfil/OPI Santa Cruz)

6 Comentarios

  1. TODO ESTO ES UNA PELEA DEL NEFATO Y SINIESTRO GOBIERNO,QUE ANTE TANTAS DENUNCIAS Y REVELACIONES DE LO QUE DESTAPA SU CORRUPCION,QUISIERAN ACCALLAR A LOS MEDIOS.DIOS !!!!CUANDO SE HARA JUSTICIA??? PRONTO TENDRAN SU CASTIGO!!!NO HAY MAL QUE DURE CIEN AÑOS!!!

  2. Me parece ridículo que comparen un simple programa en el que se critica a algunos medios con la irresponsabilidad informativa que se vivió durante la guerra de Malvinas. Nada tiene que ver una cosa con la otra. 6,7,8 es un simple programa en el que muchos hemos descubierto los mecanismos desinformativos de algunos medios – Clarín sobre todo – y a través del cual hemos podido escuchar nuevas voces. Si alguno cree que es negativo escuchar a aquellas personas a quienes se les niega un lugar en en los grandes medios, creo que está equivocado. En todo caso, tiene el poder del control remoto para cambiar el canal y seguir viendo la realidad que le quieren mostrar otros medios.

  3. CLAUDIO DÍAZ: PORQUE RENUNCIÉ A CLARIN

    (La renuncia es del 3-04-2010)

    He tomado la decisión de renunciar al cargo de redactor que ejercía y, como es de rigor en estos casos, quiero despedirme de los amigos que gané durante mis siete años de permanencia en el diario y de los buenos compañeros con los que compartí muchas tardes entretenidas.
    Pero no quiero irme sin antes explicarles, a ustedes y también a quienes ocupan los cargos jerárquicos de esta empresa, los motivos de mi retiro.
    A fines de marzo la revista Veintitrés me pidió una opinión sobre el rol que cumplen los medios periodísticos y algunos intelectuales en la elaboración del discurso político actual.
    Yo efectué una dura crítica a lo que se da en llamar el Grupo Clarín y acentué, particularmente, lo que a mi criterio había sido una clara manipulación informativa durante la cobertura del conflicto Gobierno vs. Campo, tanto por parte del diario como de Canal 13 y TN.

    En este caso no hice más que expresar, libremente, la vergüenza que me provocó -como periodista pero también como simple ciudadano- el ejercicio “periodístico” del Planeta Clarín y sus satélites.
    La reacción por parte de la empresa, como es de suponer, fue inmediata.
    Y hasta la consideré razonable.
    Es más: a uno de los colegas aludidos, Julio Blanck, le dí explicaciones acerca de por qué yo lo incluía en una lista de hombres de prensa que -desde mi punto de vista- sostienen un discurso “progresista” pero le terminan haciendo el juego al llamado establishment.
    Hasta ahí todo bien.
    Lo que siguió después es distinto.
    Las autoridades editoriales (en este momento no se me ocurre otro término) le comunicaron a mis jefes que “de ahora en más” dejara de escribir la página 3 del Zonal (que se supone es la más “importante”) y que me limitara a hacer -es textual- “notas blandas”.
    Una estupidez, realmente.
    Pero pocas horas después se emitió otra orden: que no se me autorizara a tomar la totalidad de días de vacaciones adeudados, que había pedido para esta semana..
    No dieron argumento alguno para justificar la negativa.
    La verdad es que por ninguno de estos dos castigos tendría que haberme hecho mala sangre.
    Sin embargo, dije “basta” y tomé la decisión de no seguir adelante con mi trabajo en el Zonal, harto del doble discurso de este diario, de su hipocresía, de pontificar en sus editoriales y notas de opinión una cosa para después hacer otra.
    Es tanta la repugnancia que sentí por quienes posan como adalides de la libertad de expresión que me dije a mi mismo: “hasta aquí llegué”.
    Quiero decir: hace más de 20 años que ejerzo el oficio de periodista; conozco perfectamente los condicionamientos que nos ponen para atenuar o directamente diluir nuestra vocación de contar y decir las cosas como uno cree que son, aun a riesgo de equivocarse.
    En fin, en casi todos lados he comprobado (eso tan viejo pero siempre vigente) que una cosa es la libertad de prensa y otra la libertad de empresa.
    Pero lo que viví en Clarín en los últimos tiempos superó todo… Gracias a Dios, ¡todavía tengo vergüenza!
    Pero lo que ya no tengo es estómago para tragarme las cosas que hace este diario en nombre del periodismo.
    A esta altura ya no puedo soportar tanto cinismo.
    Como cuando desde un título o una nota se insiste en que no decrece el nivel del trabajo en negro y las condiciones laborales son cada vez más precarias, siendo que en todas las redacciones del Grupo se emplea a pasantes a los que se los explota de manera desvergonzada, obligándolos a hacer tareas de redactor por la misma paga que recibe un cadete, sin obra social ni vacaciones.
    Es el mismo cinismo de despotricar contra la desocupación al tiempo que se lanzan a la calle nuevos productos sin contratar a trabajadores, duplicando y hasta triplicando el horario de los que ya están dentro de la maquinaria.
    Es el mismo cinismo de presionar a redactores para que se conviertan en editores, bajo la promesa (falsa) de que “algún día” se les reconocerá la diferencia salarial.
    Si, como se sostiene el martes 15 en la cotidiana carta del editor al lector, “son los medios y los periodistas los que deben regularse y actuar con responsabilidad democrática”, pues bien Sr. Kirschbaum, yo empiezo por esa tarea. Porque si Clarín tanto se rasga las vestiduras asegurando que respeta la libertad de expresión, ¿por qué sanciona a un periodista que vierte, ejercitando esa libertad de pensamiento, una opinión?
    Tengo otras cosas para decirle a usted y a quienes lo secundan (si es que a esta altura todavía están leyendo…): la demonización que practica el diario a través de un “inocente” semáforo que cumple la misión de dividir al mundo en ángeles y demonios (según el interés ideológico o comercial del Grupo), ha llegado al nivel de un verdadero pasquín que nada tiene que envidiarle a las publicaciones partidarias.
    Es peor todavía, porque éstas tienen la honestidad de reconocerse como expresiones de un partido político o de un espacio ideológico.
    En cambio, Clarín se imprime bajo el infame rótulo de periodismo independiente…
    En pos de engrosar la cuenta bancaria se ha perdido todo decoro.
    Da la sensación de que los que se llaman periodistas o columnistas ya ni sienten un mínimo de pudor por haberse convertido en contadores del negocio mediático, desvividos por saber cuánto dinero ingresa a las arcas; lo único que les falta es salir con el camión de Juncadella.
    Digo esto porque ha sido patética, en la misma carta del editor del martes 15, la reacción editorial contra otros medios periodísticos competidores que estarían atreviéndose a morder un pedazo del queso que el Grupo quiere deglutirse, como de costumbre, solito y solo, calificando a aquellos de miserables, travestidos y miembros de una jauría.
    ¡Después cuestionan a D’Elía o a Moyano por las palabras “ofensivas” que lanzan contra el periodismo independiente y democrático!
    La mayoría de quienes me conocen saben de mi simpatía y hasta cierta militancia por el peronismo.
    Pero también saben que no me une ningún tipo de relación con el gobierno, ni con su tan temido Observatorio de Medios, ni con los jóvenes de la Cámpora ni tampoco con sus “grupos de choque”.
    La aclaración vale para que estén tranquilos y no piensen que durante estos siete años fui un agente infiltrado en el Zonal Morón.
    Simplemente amo el trabajo periodístico, tengo pensamiento propio (aunque, qué le vamos a hacer…: no es el políticamente correcto) y un compromiso de honrar mi oficio.
    A Ricardo Kirschbaum, a Ricardo Roa y a tantos otros que mandan les digo que estoy preparado para asumir lo que venga, porque no me extrañaría que las redacciones de otros medios empiecen a recibir llamados telefónicos pidiendo que se me prohíba trabajar de lo que soy.
    Tan libre me siento, tan espiritualmente íntegro de poderles decir lo que les digo (aunque les resbale), que ya no me importa si la larga mano del Grupo le pone candado a mi futuro para no dejarme otra opción que trabajar como remisero o repositor de supermercado.
    Me voy orgulloso de haber seguido aprendiendo lo que es vocación, oficio, dignidad y ejercicio responsable del buen periodismo.
    Que me lo dieron los jefes de los zonales y un montón de amigos y compañeros a quienes no voy a nombrar para evitarles quedar marcados por mi cercanía afectiva.
    Me voy avergonzado de la conducta de quienes deberían honrar el trabajo periodístico y no lo hacen.
    POSDATA: Mis queridos amigos: aquí les he reenviado el texto del correo que despaché hoy a compañeros del diario y a los principales jerarcas (Kirschbaum, Roa, Blanck, Van der Kooy, entre otros) explicando los motivos de mi renuncia.
    Desde mañana, viernes, dejo de trabajar. Ya saben que también dejo el celular del Grupo.
    De modo que para comunicarse conmigo por ahora tienen el teléfono de casa y este correo. Espero contar con un nuevo celular la próxima semana.
    Fuerte abrazo para todos.
    Claudio.

  4. ya no aguanto mas a esos periodistas de clarin, todo contra el gobierno son los que llevan el desgaste y tratan de usar el pueblo contra el gobierno o promueben el golpe de estado poniendo que todo esta mal, la verdad esos periodistas te comen la cabeza, son unos traidores a la patria defendiendo los intereses de clarin que se quiere quedar con todo y poner prscidentes y manejarlos para sus intereses o los voltean, la verdad que se apruebe la ley de medios urgente estos periodistas no van para mas ya todo el pais habla mal de ellos y de clarin, la verdad estan artando al pueblo y la gente esta volviendo a kisner cada dia mas y cuando se den cuenta creo que va ser precidente otra vez, en razon es el unico que defiende a los pobre y a la clase media y clarin no se da cuenta por que buelve la gente con kisner y es por que la gente a estos periodistas y a clarin no los aguanta mas y clarin aliada con la oposicion que solo hace denuncias y no tienen nada de proyectos para el pueblo y eso la gente lo ve, la gente ya habla mal de los opositores que voto y los van a castigar en la urna dando el voto a kisner.
    Con una ley de medio esto se mejora y que la oposocion presente proyectos mejores que el govierno seria lo ideal, pero mientras esto no suceda delon por echo que kiner es presidente otra vez y es de negar como el pueblo esta volviendo con kisner y no creo que esto lo puedan negar los opositores que asta clarin dice que crecio un 10% y todos sabemos que es mas, ojo a la oposicion estan dormiendo en denuncias y no presentan proyectos kisner seguira cresiendo mas y mas y no piensan que elllos despues se dividen y agregar mas 678 es un muy buen programa y creo es el unico programa que muestra lo malo que hase la oposicion y los otros canales no lo muestran porque son de clarin y quieren boltear el gobierno atraves de los periodistas que escracharon, es mas el programa a dos voces es rregolpista no se pueden negar ya todo el pueblo lo sabe y es la imagen que da ese programa por mas que lo niegen los periodistas al igual que el programa te doy mi palabra, son las dos lanzas del golpe al gobierno.
    Y decir por que los programas no televisaron la marcha, ven eso es lo que hase que la gente vuelva a kisner y mas en la marcha muchos no son del gobierno por mas que lo tv lo diga y eso es lo que hase aumentar el malestar con clarin, piensen algo estan asiedo mal y si siguen de esa forma son la oposicion y el mismo clarin que estan hasendo a kisner presidente otra vez a y decir que no estoy encontra de clarin pero si sus periodistas ya me hasen doler la cabeza y no los aguanto mas, como mujer es peor que dolor de ovarios, la verdad voy a apoyar a kisner ya soy una mas que me canso estos programas.

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