Los escraches innobles

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    Cualquier funcionario o empresario puede ser blanco de un reclamo gremial e inclusive nos hemos acostumbrado al folclore de los piquetes, los bloqueos y las manifestaciones frente a los organismos públicos y/o las empresas. Hasta aquí, podemos entender que ante una falta de entendimiento o el silencio de la patronal, los gremios acudan al último recurso, siempre que no implique violencia, maltrato e intimidación.
    Lo innoble, es que un grupo gremial vaya a un domicilio particular, de quien sea, a escarchar al funcionario y/o empresario, involucrando a toda una familia, asustando a sus moradores y produciendo un daño que no tiene nada que ver con el ámbito laboral, sino que entra en la órbita de los privado y lo particular.
    No estuvo bien que el gremio docente escrachara al presidente del CPE en su casa y tampoco estuvo bien, que anoche, el gremio de camioneros, haya enviado a sus afiliados frente al domicilio del diputado Eduardo Costa, produciendo la zozobra de la familia (que además en ese momento estaba sola), porque esa acción intimidatoria no representa un reclamo genuino ni una manifestación atendible; es un acto más de patoterismo, sea del lugar que provenga, dirigido contra quienes no tienen nada que ver en la contienda y si se quiere construir con justicia, no se puede caer en las malas artes que utilizan quienes diariamente criticamos.
    Si aceptamos esto, aceptamos que hay escraches bueno y malos, entonces estamos banalizando la protesta y quitándole peso a los argumentos que esgrimen los gremios cuando se quejan por las atrocidades que hace el gobierno, enviando a golpeadores y provocadores profesionales, a romper cualquier tipo de reclamo justo.

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