Piden informes para saber si el Hotel Los Sauces de El Calafate esconde sobreprecios, sobrefacturación y disimula irregularidades

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    02/06 – 13:30 – El Juez Federal Julián Ercolini que investiga la megacausa por asociación ilícita presentada por la Coalición Cívica en contra del matrimonio Krichner intenta establecer cuál es el movimiento comercial y turístico de El Calafate, para determinar verdades y mentiras entre los costos de Los Sauces, los niveles de facturación, gastos y establecer los niveles de ganancias que tiene el lujoso hotel administrado por el empresario Relats y qué favores puede haber recibido éste a cambio.

    Hace más de un año que la Justicia dejó de investigar el patrimonio de los Kirchner, pero sigue abierta una causa vinculada con el origen de su fortuna: el expediente por un presunto acuerdo espurio detrás del alquiler del hotel boutique Los Sauces, que la Presidenta y su marido construyeron en El Calafate indica hoy Paz Rodríguez Niell en un artículo del diario La Nación.

    El juez Federal Julián Ercolini solicitó esta semana una serie de informes a diferentes organismos sobre el negocio del turismo en esa ciudad. El objetivo es obtener datos que permitan determinar si hubo sobreprecios en el contrato entre los Kirchner y su inquilino, el empresario Juan Carlos Relats.

    Según la denuncia de la Coalición Cívica que dio origen a este caso, Relats es uno de los «empresarios amigos» del Gobierno beneficiados con negocios con el Estado. Tiene contratos de obra pública en todo el país y varios fueron blancos de acusaciones de sobreprecios y supuestos arreglos en las licitaciones.

    En esta causa se investiga si pagó montos exorbitantes por el alquiler de Los Sauces y, a cambio, fue favorecido en otros de sus negocios.

    Sólo en 2008 desembolsó 9.500.000 pesos, según informó la propia empresa de Relats. Con la explotación del hotel, no recuperó de ninguna manera lo invertido. La explicación que los voceros de la compañía dieron a La Nacion, cuando comenzó esta causa, es que se trató de una «inversión estratégica» que les permitió penetrar en el mercado de turistas europeos, al que sólo podían acceder los que ofrecían el circuito Buenos Aires-Bariloche-El Calafate.

    Fuentes judiciales informaron que el primer paso de la investigación es saber si existe una relación lógica entre los ingresos que pudo obtener el inquilino con la explotación y el monto del alquiler. Según Relats, la hay. Su defensa presentó en los tribunales un estudio de rentabilidad. Esta semana, Ercolini les pidió a sus autores los documentos respaldatorios.

    El resto de las medidas ordenadas por el juez incluye un oficio a la Secretaría de Turismo para que aporte datos sobre los visitantes que llegaron a El Calafate desde 2000, sus niveles de gastos y la tasa de ocupación en las diferentes categorías de hoteles. También, un detalle sobre los de alta gama, informes de vuelos y datos de cómo afectó al turismo de lujo la crisis económica internacional de 2008/2009.

    Cuando las sospechas de sobreprecio se hicieron públicas, el precio de los alquileres bajó. La defensa de Relats argumentó que el reajuste fue por la crisis y no tuvo nada que ver con la publicidad de la denuncia. Relats empezó a administrar Los Sauces en 2006, a partir de un acuerdo que selló con Néstor Kirchner. Conocía bien el rubro: su grupo tiene hoteles en varias provincias. Pero sus negocios incluyen además obras viales, casinos, acueductos, pozos petroleros y decenas de miles de hectáreas de campo.

    Habitaciones vacías

    Muchas veces desde nuestras notas en OPI hemos recalcado que los propios empresarios inmobiliarios y turísticos con los que hemos hablado tienen una visión muy distinta a la que se presenta públicamente desde la Secretaría de Turismo, sobre lo que sucede realmente en El Calafate.

    Datos recientes, obtenidos por esta Agencia de esas mismas fuentes, indican que en la villa turística en estos momentos hay entre 12 y 16 hoteles a la venta. La falta de turismo año completo, le genera a la hotelería local una pérdida que no puede recuperar en la corta temporada comprendida entre noviembre a febrero o marzo.

    “Hay empresas de turismo que han decidido cerrar, porque acá todo el mundo trabaja para Campbell y todos hacemos de intermediarios de este empresario que tiene la concesión del lago, de manera monopólica, por lo tanto no podés navegarlo sin ir en sus catamaranes ni podés caminar en el glaciar si no es con los que tienen la licencia para realizar los Trading sobre el hielo”, señalaron. “La ida al glaciar la hace cualquiera, la gente va en autos particulares, en combis o a lo sumo contrata alguna acá en Calafate, por lo tanto ahí, como es fácil llegar, no presenta problemas para el turista; pero la navegación y la caminata sobre los hielos no. Aquí uno invierte y termina trabajando para Campbell y compañía, entonces no conviene mantener una estructura, gastos, empleados e impuestos para laburar dos meses o tres a lo sumo, por año, y hacerlo para un tercero”, concluyó un operador turístico de Calafate.

    En varias oportunidades hemos dicho también que nos llama la atención cómo hacen los grandes hoteles de lujo para sostenerse, trabajando en un periodo tan corto del año y permaneciendo prácticamente deshabitados el resto del tiempo. Desde la Municipalidad y desde la Secretaría de Turismo se sostiene lo contrario, sin embargo, quien tiene oportunidad de visitar la villa turística los fines de semana, ve otra cosa. Hay quienes sostienen que no se corresponden hoteles de tanta categoría con el movimiento turístico que hay en la zona y advierten que muchos de esos negocios podrían esconder acciones de lavado de dinero u otro tipo de especulación financiera. (Agencia OPI Santa Cruz)

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