Publicado el: 22, Jun, 2011

Cristina les puso la tapa



22/06 – 18:50 – La ofensiva mediática desatada desde los principales diarios nacionales sobre Bonafini y Schoklender en los últimos días fue demoledora para la imagen positiva del gobierno. La presidenta, astuta y decidida, salió al cruce con su re-elección, cosa de la cual no había dudas. La prensa lo tomó como la gran revelación y se transformó en tapa de portales, diarios y revistas. Ahora esperan impacientes que Cristina anuncie su Vice. La presidenta sonríe… cumplió su objetivo.

El anuncio del lanzamiento presidencial de Cristina Fernández era tan previsible como la respuesta que obtendría el Vaticano si le ofreciera al cura de la parroquia de mi barrio ser el nuevo Papa. ¿Y qué esperaban?. Es lastimoso ver cómo los grande medios, entre ellos los que son archi-importantes y formadores de opinión, se han dejado poner la tapa por la presidenta.

CFK logró, al menos, interrumpir temporariamente el derrame de críticas que estaban sacándole la arena de abajo de los pies a su gobierno, personificando en Schoklender y Hebbe, la caída en desgracia de un modelo prebendario y con manifestaciones ciertamente clientelares como éste, que despuntó con la caída en desgracia del ícono kirchnerista, la Fundación Madres de Plaza de Mayo.

La presidenta, entonces, salió a dar un “golpe emocional” y eligió el lugar adecuado para emitir un comunicado partidario a través de la cadena nacional, haciendo uso indebido, una vez más, de los medios del Estado para proyectar el gobierno que viene, como si todo fuera una sola cosa. Y esa unicidad, es la que prevalece a la hora de considerar que el gobierno es parte de todo y que todo, a su vez, le corresponde; y es allí donde se pierden los límites.

Los grandes medios utilizaron una foto gigante, fuera del formato habitual en sus portales, para destacar la decisión presidencial, como si hubieran encontrado el Santo Grial. Cristina, más hábil que novedosa, hizo una movida magistral y les cambió la tapa a los medios críticos y les manejó la agenda setting por un par de días. Pero para no quedarse en el impacto y que la intriga dure más, dejó en stand by a su compañero de fórmula, con lo cual, en las Redacciones, se licuan los sesos encontrándole un compañero o adivinando si será nena o varón, si vendrá del lado Moyano o si la frase sobre ser puente para las nuevas generaciones, es un avisito para que se abstengan los dinosaurios con pretensiones y despunten los Boudou, los Massa, Capitanich y Cía. ¿A quién le importa quién será, si finalmente el kirchnerismo no va a consultar a nadie para elegir su candidato?.

Cristina corrió con lo obvio, lo coyuntural. Sacó de la tapa de La Nación y Clarín (entre otros) la demoledora foto de Hebbe con el pañuelo cada vez más amarillento de los últimos 20 días y sepultó el derrame de información que no puede contener y se filtra como el agua entre los dedos, donde se muestra a un Schoklender inundado de riqueza mal habida, donde en las últimas horas se han conocido los 22 cheques sin fondos que extendió la señora Bonafini por un total de $ 213.685,61 y más y más corrupción que liga inexorablemente a Pablo y Sergio con las Madres, a éstas con el gobierno y entre todos dan una imagen del “modelo” que la presidenta ayer pidió profundizar.

Rápida de reflejos, Cristina narcotizó a la prensa y congeló momentáneamente los titulares; obligó a que se ocupen de ella y si es posible que sigan las especulaciones sobre los que la acompañarán, mientras se olvidan de lo que otros, han hecho hasta el momento.

Sin duda que hoy la presidenta les puso la tapa a los medios más adversos, se sabe que los órganos propagandísticos tienen la obligación de difundir la noticia con marquesina incluida, pero más allá de que la noticia no se podía ignorar por la importancia institucional que tiene, los grandes diarios exageraron el hallazgo periodístico. Cualquier análisis mínimo, permitía determinar lo que era obvio, entonces cabe preguntarse ¿Qué compraron los medios?. La estrategia de Cristina por opacar el ataque recibido en los últimos días al corazón de su “modelo” y paralizar el desgaste mediático de su gestión, fue un éxito.(Agencia OPI Santa Cruz)

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