Cristina lo hizo: Austral Construcciones SA entró en el negocio de las Represas

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    01/10 – 14:30 – Cuando decimos que detrás de cada necesidad, el gobierno hace un negocio, no estamos exagerando.Tampoco exageramos cuando en el 2007 Lázaro Báez compró estancias a la vera del Río Santa Cruz y dijimos que el objeto eran los terrenos inundables sujetos a expropiación, ni cuando auguramos que en la obra de Condor Cliff-La Barrancosa, Lázaro Báez era número puesto. Ahora va en UTE con la empresa estatal China. Yang Yixin, vicepresidente de la filial de Sinohydro, está preocupado por el poco tiempo que hay para presentar las certificaciones (no tiene idea de lo rápido que son en Austral para lograrlo). (Por: Rubé Lasagno)

    Si hay algo que identifica al kirchnerismo, es la previsibilidad de sus actos. Cuando Lázaro Báez comenzó a comprar estancias a lo largo del río Santa Cruz, después del 2006, ya estaba en firme el anuncio por parte de Néstor Kirchner, de construir las represas Cóndor Cliff-La Barrancosa; entonces nos adelantamos a señalar que el objeto del empresario de la construcción, era obtener un fabuloso negocio como producto de la expropiación que debería hacer, de esas tierras, el Estado provincial.

    Esto, convalidaba en ese momento, un hecho significativamente claro: el empresario santacruceño actuaba con conocimiento pleno de las potencialidades del proyecto y se adelantaba a adquirir los campos lindantes al río Santa Cruz, solo en el trayecto que sería inundable por las represas. Esto, en algún país serio se llamaría utilización de información privilegiada, tráfico de influencia, corrupción y acapararía la atención de jueces y fiscales; primero que alguien pueda comprar tanta cantidad de tierras por millones de dólares, como si se tratara de manzanas en su supermercado, segundo que lo haga especulativamente y tercero teniendo el privilegio de usar información a la cual otros ciudadanos no tienen derecho. En Santa Cruz, tanto jueces como fiscales tienen cosas más importantes que hacer.

    Después, vino la fase preparatoria para buscar financiamiento y elegir a los constructores de las represas. Las idas y vueltas, las licitaciones anuladas y los relanzamientos tenían varias lecturas, una de ellas era que el Estado nacional no quería quedar afuera del negocio. La única forma de hacerlo era participando con sus operadores en forma directa través de las empresas que son leales (o de ellos mismos, como en el Interconectado, que lo hace a través de Electroingeniería), en un abultado presupuesto que cada vez se infla más, llevando aquel viejo sobreprecio del que ya se hablaba en el 2007 de 16.400 millones de pesos, sobre los que había triunfado el consorcio de IMPSA (Pescarmona), Corporación América (Eurnekian) y el grupo brasileño Camargo Correa, a los actuales 21.600 millones de pesos (unos 5.800 millones de dólares), costo 35% más caro, que aún no está cerrado y podría sufrir alguna modificación a futuro. La puerta de ingreso al programa de inversión, fue la cláusula licitatoria donde se establece que debe haber un porcentaje de “capitales santacruceños”; el resto es una obviedad.

    Van por todo

    Las predicciones que pudimos hacer en algún momento, allá por el 2008, no estaban equivocadas; en la última gira que hizo el Ministro de Planificación Julio De Vido, buscando capitales de inversión para la construcción de las represas, se supo, por una nota del periodista Andrés Liévano de La Nación, que Julio Mendoza, presidente de Austral Construcciones, acompañó al funcionario, con el fin de asociar a la constructora de Lázaro Báez con la estatal china Sinohydro, un país que al amigo del ex presidente Kirchner no le es desconocido, ya que se recordará la compra masiva de máquinas motoniveladoras que hizo, en una operación investigada por irregularidades y evasión impositiva, que luego, gracias a la justicia argentina, quedó perfectamente desactivada.

    Nuestra intención es presentar una oferta el día de la apertura de la licitación. Más allá de este road show, nosotros ya compramos el pliego. Ya estamos adentro”, expresa Mendoza en la Nación y en el artículo se manifiesta la preocupación de Yang Yixin, vicepresidente de la filial de Sinohydro, quien ha confesado que los tiempos para presentación de la oferta son “muy reducidos”, ya que se hará el 12 de diciembre y señaló “Nuestro sistema legal es muy diferente, por lo que nos resulta muy difícil preparar determinados certificados y documentos en un plazo de tiempo tan reducido“, y agregó con total lógica “Para preparar una licitación tan importante y para cumplir los requerimientos legales, esos tiempos son muy cortos; los tiempos de notarización y legalización de documentos tanto en China como en Argentina, es un proceso que lleva entre mes y medio y dos meses“, observó correctamente el Ejecutivo chino.

    Lo que no sabe Yang Yixin, es la enorme capacidad que tiene Austral Construcciones SA para resolver los problemas “legales” que se puedan presentar y tal vez ésta sea una de las mayores virtudes que pueda negociar Báez con los chinos, ya que su integración le permite a Sinohydro, asegurarse que nada ni nadie se interpondrá de aquí a la construcción de la megaobra, porque, si de algo puede dar fe la provincia, es la particular ligereza con que la obra pública se tramita en Santa Cruz, donde – como ya dijo en su momento el entonces gobernador por defecto, Carlos Sancho – “lo que importan son las obras, los papeles, después vemos…”.

    Costos “argentinos”

    Un dato comparativo, no menor y que nos llamó poderosamente la atención de cómo se ejecutan los presupuestos en Argentina, es el que fue presentado por el comité de organización del Mundial de Fútbol de Qatar, donde – como se comprenderá – no hay, precisamente, problemas de dinero. La propuesta para hacerse de la plaza, considera la construcción de una infraestructura futurista, impensable en nuestros días y solo factible a través del desarrollo tecnológico de punta, que impulsan y financian los petrodólares.

    Allí, existe un plan para la construcción de 9 estadios de fútbol y remodelación de otros 3, por un total de 4.000 millones de dólares. Obviamente, no faltará quienes pretendan que no hay comparación entre una represa y un estadio de fútbol, pero la nota llamativa está en el gasto que implica uno y otro, lo que se puede lograr en otro lado del mundo con mucho menos dinero y ni que hablar, si esos 12 estadios (con esa tecnología) se construyeran en Argentina, con empresarios como los allegados al poder y una administración de gobierno como la actual.

    Pues las obras en Dubai no se tratan de obras comunes, sino supersofisticadas, donde baste decir que para contrarrestar las altas temperaturas reinantes (45/50º), se le ha diseñado a cada estadio un sistema de enfriamiento y aire acondicionado que mantiene la temperatura no más allá de los 27º dentro de la cancha; posee un sistema de energía solar y techos con paneles polarizados que cambian de color (se obscurecen o aclaran) dependiendo de la luz solar reinante, para proteger al espectador. En el estadio Al-Rayyan, por ejemplo, la tecnología hará que el espectador, desde afuera, pueda ver el partido de cualquier ángulo que desee; el de Al-Khor con forma de concha marina se accederá a través de taxi acuático y los 45.530 aficionados que se ubiquen en sus asientos pullman, podrán ver el mar del Golfo Pérsico desde sus butacas; El estadio Al-Gharafa (44.470 espectadores), además del ambiente climatizado en la cancha poseerá un sistema de comunicación integral para todo el mundo que acuda a un evento de futbol, conexiones a las redes, telefonía celular y equipos de traducciones simultáneas; el de el Al-Wakrah será reconstruido totalmente en acero y remodelado como un verdadero centro deportivo. Otros estadios, además del sofisticado sistema de aire acondicionado, impensado en el mundo actual para aun estadio de futbol con capacidad para 50 o 60 mil personas, estarán rodeados de lagos artificiales, bosques plantados en medio del desierto, estructuras que reflejan colores del espectro y edificios “inteligentes”, a través de la colocación de millones de material de sílice y hasta “enormes mantas”, que podrían llegar a proteger los campos y las personas, en caso de producirse un temporal de viento y arena por aquellos días, amenaza siempre presente en el desierto.

    Todo esto y mucho más, ha sido presupuestado en Dubai, 4.000 millones de dólares. En Santa Cruz, dos represas, que no tienen ninguna sofisticación técnica más que las conocidas en otros lugares del mundo, van a costar 5.800 millones de dólares y el presupuesto sigue en crecimiento constante. Reiteramos que la comparación, trata de explicar cómo se aplican y calculan los costos en Argentina, donde – de acuerdo a informes internacionales en materia energética – el aumento del 32% de los costos iniciales de las represas, lleva al precio internacional de generación de energía por encima de un 185% del valor que se paga internacionalmente por la misma obra.

    Este y no otro, es y ha sido siempre el objetivo del gobierno nacional: ser parte integrante de este fabuloso negocio. Austral Construcciones SA es la llave para los negocios familiares y lo ha sido desde el primer momento en que concibió la idea Néstor krichner. De esta manera, se abre, de aquí a los tres años de mandato que le quedan a Cristina Fernández, el camino allanado para multiplicar exponencialmente la riqueza de algunos privilegiados que tienen relación directa con el poder; con lo cual, si uno fuera mal pensado, podría inferir que en algún punto, son socios. (Agencia OPI Santa Cruz)

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