Publicado el: 9, Oct, 2012

Lanata acusado de “espionaje” y víctima de prácticas fascistas



09/10 – 09:30 – Cualquier parecido con lo que sucede en nuestro país y específicamente en Río Gallegos con la última parodia elucubrada por nuestra presidenta, no es pura coincidencia. Es la típica reacción de los gobiernos autoritarios que operan por el absurdo para ocultar sus corruptelas y mentiras. Una vez reinstalado en el poder, Chávez, haciendo uso de la fuerza del Estado, procedió a cumplir su promesa: suprimir la libertad de expresión, pero fue más allá y actuó con las técnicas castristas y de la vieja Rusia, cuando todo debía quedar fronteras adentro, porque la verdad no podía ser revelada al mundo. De paso, le hizo un favor a Cristina.(Por: Rubén Lasagno)

El 3 de octubre en una nota, donde contábamos cómo fue abordado Jorge Lanata, a su llegada a Venezuela, interrogado por el Servicio de Inteligencia de Chávez, titulamos con un eufemismo “Hugo, me hacés un favor…?”, jugando con un hipotético pedido de la presidenta para que el presidente de Venezuela le hiciera sentir al periodista desestabilizador, que la crítica también se paga y que el precio es muy alto. A veces, les ha costado a periodistas y reporteros, su desaparición de la faz de la tierra. Esto también hay que decirlo, para luego entender la falacia del discurso cuando Cristina y el demodictador reelecto, hablan de los Derechos Humanos que no respetan.

Puntualmente, cuando Jorge Lanata y su equipo pretendían salir de Venezuela, fueron retenidos y por dos horas no hubo ningún tipo de contacto con periodistas, cámaras, sonidistas y gente de la producción; es que habían sido llevados a un recinto donde fueron revisados completamente, retenidos sus pasaportes y lo peor: les borraron todo el material grabado, todos los datos de las computadoras y de los teléfonos celulares.

Hasta el hecho de revisarlos y preguntarles de dónde, cómo y por qué, constituye una patética postal de estos gobiernos autoritarios y pseudoprogresistas, pero vaya y pase; sin embargo, el incautamiento del material y el borrado de las PC y de los teléfonos personales, es directa y llanamente una práctica fascista; es un delito, con compatible con la autoridad de un estado democrático, si es que el demodictador reelecto, así pretendiera, al menos, simularlo.

La clara complicidad que hubo en este aberrante hecho, de flagrante atentado a la libertad de expresión y otros derechos básicos de las personas, radica en el hecho de haber “elegido” de blanco al periodista más crítico del gobierno argentino, que trabaja en el medio enemigo de CFK. Es indudable que las autoridades de Venezuela actuaron por encargo y si alguna duda quedaba basta decir que el embajador en ese país, Carlos Cheppi, ni se molestó en atenderlos para, como es su obligación, ocuparse de argentinos que están en tránsito y con problemas por un país extranjero.

De todo esto, resulta claro que Chávez cumplió al pie de la letra aquel pedido de nuestra presidenta, que nosotros tratamos de sintetizar en una hipotética frase “¡Hugo!, me hacés un favor…?, y Hugo lo hizo.

Sin embargo, estas acciones jamás van a poder matar al periodismo crítico, por el contrario lo revitalizan día a día, porque permiten que las voces en contra se multipliquen y los gobiernos neo-fascistas como los de Chávez queden en evidencia. Claro está que a Chávez no le importa, porque aún tiene a sus pies una gran parte de su país adormecido o sometido con la prebenda del Estado, aunque a juzgar por las elecciones de domingo, muchos han despertado, pero al menos quedan en evidencia, como se deshoja ante el mundo su imagen cuando se abraza con el criminal Ahmadinejad, presidente Iraní, un estado terrorista, del cual Argentina tiene dos grandes y horrorosos recuerdos.

Que Venezuela haya elegido seguir seis años más bajo un régimen neo-fascista es un problema de los venezolanos, en todo caso, como decía un viejo tío “venezolanos: jódanse”, pero que un país que se considera democrático cercene la libertad de expresión y el libre tránsito, solo por motivo políticos, persiga a la prensa y cometa el delito de robo, adulteración y destrucción de material periodístico y de las agendas personales y teléfonos, es, no solo una vergüenza internacional, sino un atropello a la prensa que en adelante debiera desconocer y nunca más informar sobre acciones de Chávez en el mundo, hasta que su gobierno no pida las correspondientes disculpas.

El más sincero repudio hacia estas expresiones antidemocráticas y delictivas de quienes tienen el poder y una condena total hacia los Estados que cargan con todo su poder en contra de periodistas, cualquiera sea su ideología o medios para los cuales trabajen. Nunca el poder de la palabra de un periodista se podrá acercar, ni mínimamente, al poder de un aparato estatal puesto al servicio de la censura, la manipulación y el delito. Lo único que nos queda por reflexionar en todo esto, es que si hacen lo que hacen, desde los gobiernos autoritarios que aún quedan en Latinoamérica, es porque sus sostenedores no pueden mostrar lo que hacen y lo que son; esta es una batalla perdida de los gobiernos filodemocráticos y en ese sentido la prensa debe estar orgullosa de estar haciendo bien las cosas, porque, de no ser así, la estarían elogiando. (Agencia OPI Santa Cruz)

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