Publicado el: 22, Oct, 2012

Fabiana Ríos le conmutó la pena a un amigo suyo condenado a cadena perpetua, acusado de asesinar a un bebé



22/10 – 10:30 – El hombre, beneficiado con la medida extraordinaria, prerrogativa que le asiste a todo gobernador para casos excepcionales, conoció a la hoy mandataria en los `80, mientras militaba en ATE. En 1989 cometió un aberrante crimen contra su hijito de tan solo 25 días a quien mató a golpes en su cuna. Condenado a cadena perpetua, diez años después, esta semana, su amiga gobernadora, le conmutó la pena. ¿Habrá sido por el día de la madre y la familia?. (Por: Rubén Lasagno)

Hoy, luego e haber vivido este fin de semana “el día de la madre” y/o “día de la familia”, como se ha instituido, amanecimos con una de esas noticias que no llenan de violencia interna a quienes pretendemos que nuestros hijos y nietos se desarrollen en una sociedad más justa.

La noticia que impactó por su dureza y por la magnitud de lo que representa como señal negativa hacia una sociedad cada vez más carente de valores y de justicia, se genera en provincia de Tierra del Fuego, más precisamente en la ciudad de Río Grande, donde se conoció que por Decreto provincial 2055/12 del 6 de septiembre de este año, la gobernadora Fabiana Ríos, junto a su Jefe de Gabinete Guillermo Aramburu, atendiendo a las facultades conferidas por el cargo que ostenta, en el artículo 135 inciso 15 de la Constitución Provincial, dio curso a lo requerido por el condenado Sergio Amador López, quien pidió la conmutación de la pena que viene cumpliendo desde hace 14 años, por haber asesinado a un hijo de solo 25 días. La gobernadora resolvió conmutarle la pena de prisión perpetua.

De acuerdo a los fundamentos del instrumento legal firmado por Ríos, existe un “informe positivo” elevado por el Juzgado de Ejecución y el STJ, organismos judiciales que señalan la viabilidad de la medida, indicando que la “conducta de López ha sido intachable, a lo largo de 14 años e prisión”, agregando que, actualmente, goza de salidas laborales, aclarando que el condenado es Ingeniero de profesión.

Con esta medida la gobernadora, le reduce la pena a 25 años, hecho por el cual, ahora, la justicia deberá hacer el recálculo de los años que le quedan a la homicida de su hijo, de manera que en el 2013, López pueda acceder a la libertad condicional, paso previo a su liberación definitiva.

El peor crimen

Está demás advertir que no hay “crímenes buenos y crímenes malos”, cualquier muerte u homicidio es detestable desde la propia condición humana; ahora si a eso le sumamos que el crimen es contra su propio hijo, una criatura indefensa de solo 25 días de vida y que no se produce por un accidente, sino por pruebas irrefutables como las aportadas por los peritos en juicios, quienes determinaron que López presionó hasta matarlo, la cabeza del bebé, porque lloraba en la cuna; el crimen en sí, además del repudio natural a cualquier forma de cortar una vida, es abominable.

Con criterio y lenta justicia, los integrantes del jurado, en 1999 (diez años después del hecho), le dieron prisión perpetua por “homicidio calificado” agravado por la intención de ocultar he triste suceso, ya que tanto él como su mujer, concurrieron aquel 18 de octubre de 1989 al hospital, argumentando que su hijo se había caído de la cama, lo cual después quedó totalmente comprobado que había sido una mentira para encubrir la muerte del bebé.

Hay dos datos ciertamente preocupantes que señala hoy la prensa fueguina. Por un lado, el diario Patagoniawouk indica que el matrimonio en ese momento del crimen, ya estaba precedido de la sospecha del fallecimiento de otra criatura en circunstancias nunca aclaradas, en otro lugar del país de donde habían llegado a TDF y recuerda el mismo diario fueguino que el ingeniero Sergio Amador López, es el padre de Francisco Amador López, joven acusado y posteriormente dejado en libertad por falta de mérito, en el homicidio de la estudiante de Río Grande, Marianella Rago, ocurrido en junio del año 2010.

Por su parte el diario El Sureño, rescata un dato que pone muy incómoda a la Gobernadora Fabiana Ríos, ya que Amador López, cuando llevó a cabo el aberrante crimen contra su propio hijo de 25 días, era un ascendente militante de ATE en la isla de Tierra del Fuego y fue allí, mientras cumplía esa función, donde el homicida trabó amistad con la actual gobernadora de la provincia más austral del mundo.

Error humano o error político

El Artículo 135 de la Costitución de TDF expresa todas las prerrogativas que tiene el gobernador y en relación al inc 15, en el cual Ríos fundamentó su decisión este apartado determina:

Indultar o conmutar en forma individual y en casos excepcionales, las penas impuestas dentro de la jurisdicción provincial, previo informe favorable del Superior Tribunal de Justicia. Quedan exceptuados los casos de delitos electorales y los cometidos por funcionarios públicos en el cumplimiento de sus funciones, y con respecto a aquéllos sometidos al procedimiento de juicio político o al jurado de enjuiciamiento, con respecto a los cuales no podrá ejercer esta atribución”.

Si analizamos objetivamente lo realizado por la gobernadora, evidentemente todo es legal y dentro de sus atribuciones constitucionales conferidas. Si afinamos el análisis y nos detenemos en el objeto del indulto, podemos comenzar a discrepar con la mandataria, porque la norma expresa que la potestad del indulto o la conmutación de penas está reservada a “casos excepcionales” y entonces, debiera explicitar la gobernadora qué tiene de excepcional el caso del Sr López, siendo que deben existir muchos casos en los cuales el STJ considere que los condenados tiene un “comportamiento ejemplar”, dentro de las cárceles y no por ello vemos a Ríos indultando a todo el mundo.

Por otro lado y más allá de las reservas que tengo sobre esto del “buen comportamiento” de un condenado, ya que se juzga una adaptabilidad social a la realidad intramuros que no es lo mismo que ese mismo sujeto actuando en sociedad, quiero hacer eje en el tipo de crimen que se indulta: el asesinato de un bebé de 25 días en manos de su padre, sobre el que a su vez pende la sospecha de una situación similar ocurrida con anterioridad, no es un crimen más; sus ribetes aberrantes lo hacen básicamente indefendible y más aún si consideramos que quien opina que López pagó con creces el infanticidio que cometió, es una mujer, madre de varios hijos y como si fuera poco, antigua amiga del hombre al que ayuda a escapar de su justa condena.

Lo de Ríos es ciertamente reprochable y políticamente incorrecto. Deja flotando en el ambiente una duda sobre en qué fundó su “excepcionalidad” para declarar la conmutación en este caso y no en otros y si en realidad, no pesó en ella, una historia de vida que la impulsó a olvidar la ecuanimidad por un momento y el valor moral, social y espiritual de la familia. (Agencia OPI Santa Cruz)

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