El gobierno, desquiciado, acusa a Tribuna de Periodistas por el 8N y nos recuerda el “espionaje” a la presidenta

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    05/11 – 15:00 – Ya no hay límites para la idiotez, sostiene el colega Christian Sanz y está al borde de una verdad absoluta, proviniendo del gobierno nacional. Al Director del excelente portal de investigación que puso más de una vez, al gobierno de Néstor Kirchner y el de su esposa, entre la espada y la pared, parece que no le perdonan estar de acuerdo con la protesta social del 8N. Por medios oficiales y oficiosos, acusan al periodista de “organizar la movilización” popular, que seguramente llenará las plazas del país. Un disparate más y van…

    El portal Tribuna de Periodistas, constituye un sitio donde un grupo heterogéneo de colegas hacen sus análisis, dicen sus cosas, exponen sus investigaciones, vierten opinión y juzgan a los gobiernos, a las autoridades, como mejor les place, o difunden datos concluyentes sobre causas graves que tocan el poder. Es la puerta por donde escaparon muchos secretos sobre corrupciones del gobierno y a partir de saber esto, entenderemos porqué si Director, Christian Sanz, explica lo que transcribimos a continuación.

    ¿Realmente cree el Gobierno que un humilde portal de información puede tener el poder de organizar una movilización masiva como la del 8N? ¿A quién le puede caber en la cabeza semejante estupidez?

    Insiste el oficialismo en buscar chivos expiatorios que intenten explicar los motivos detrás de la marcha que se hará el próximo jueves. Lejos de hacerse cargo de los desaguisados cometidos, de la corrupción floreciente o de la inseguridad galopante, el kirchnerismo prefiere ver fantasmas donde no los hay y acusar a un grupo de medios de comunicación por la movida que viene.

    Increíblemente, a la cabeza de esa supuesta conspiración se encuentran varios cronistas de Tribuna de Periodistas, comenzando por este director Ejecutivo. Si no fuera grave, la acusación sería casi un chiste.

    La catarata de notas injuriosas y calumniosas contra quien escribe estas líneas y otros profesionales de TDP superan la veintena y se reparten entre los diarios ultra oficialistas Página/12, Tiempo Argentino, revista Veintitrés, y por los programas de TV 678 y Duro de Domar.

    Entre la sarta de disparates que todos esos medios han afirmado, se destaca la de vincular a este cronista con grupos de las Fuerzas Armadas y hasta con los impresentables Cecilia Pando y Alejandro Biondini. ¿Dónde están las pruebas de semejante calumnia? ¿Tan sencillo es ensuciar a quien ejerce el periodismo con dignidad solo porque lo pide la Presidenta de la Nación?

    Jamás he visto en mi vida a Biondini y a Pando la observé de casualidad una sola vez en mi vida en un bar de San Telmo, cada uno por su lado. Tampoco he cruzado siquiera un correo electrónico con ellos, nunca. ¿Cómo es entonces que estoy en sociedad con ambos? ¿Cuál es la prueba que tienen los que me ensucian para decir semejante disparate?

    Si los ¿colegas? de 678 y demás medios hubieran leído alguna de mis columnas alusivas al 24 de marzo verían que mi postura respecto al accionar de las fuerzas armadas es híper crítica, no dejo lugar a dudas de mi valoración por el daño que estos han hecho. ¿Tan complicado es buscar en Google y ver mis escritos o es que alguien los obliga a calumniar a como sea?

    Me he cansado de pedir a la producción de ese programa que me convoque a efectos de debatir con sus panelistas, pero estos persisten en ignorarme. No es casual: ¿Cómo podrían sostener sus imbecilidades estando yo presente y con pruebas que refuten sus dichos?

    Lo que ocurre en estas horas es de una gravedad incalculable; demuestra que no habrá límites visibles por parte del Gobierno a la hora de embestir contra sus “enemigos”. Ergo, ¿cuál será el extremo, la violencia? ¿Cómo detener a eventuales fanáticos K que en “nombre del modelo” quieran hacer justicia por mano propia contra sus supuestos enemigos?

    En verdad, es muy molesto vivir permanentemente atacado a través de las mentiras más descabelladas, sobre todo cuando uno tiene familia. ¿cómo explicar a hijos y hermanos que lo que se dice de uno es falso cuando la calumnia es reiterada y persistente?

    A esta altura, hay una obviedad que a muchos parece habérseles pasado por alto: si un gobierno que posee la suma del poder del aparato del Estado no puede conseguir una sola prueba que me vincule con una conspiración de tamaña magnitud, es porque esta no existe. ¿No sería sencillo para la ex SIDE lograr una foto mía junto a cualquiera de las personas con las que me asocian si esto fuera real? ¿Tan complicado es conseguir un mero cruce de llamados telefónicos?

    Otro interrogante incómodo a los intereses del oficialismo: si es verdad que existe una suerte de golpe mediático, ¿por qué el Gobierno no hace la denuncia correspondiente ante la Justicia?

    Por mucho menos, el oficialismo ha iniciado insólitas querellas criminales contra empresarios, dirigentes y hasta líderes piqueteros. ¿Qué cambió ahora?

    Lo que queda claro es el ostensible terror que el Gobierno manifiesta en estas horas por lo que sucederá el próximo jueves 8 de noviembre. Se trata de una movilización que claramente será superior a la llevada adelante el pasado 13 de septiembre.

    ¿Tan ingenuos son los funcionarios del kirchnerismo en creer que la gente se tragará que un minúsculo grupo de periodistas pudo pergeñar tamaña movida? Como digo siempre, la gente mastica vidrio, pero últimamente ya no lo traga. (Tribuna de Periodista/OPI Santa Cruz)

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