Publicado el: 7, Dic, 2013

Todo el mundo une su voz para llorar a Nelson Mandela


Murió Nelson Mandela - Foto: Reuters
07/12 – 11:00 – Dirigentes políticos, religiosos, deportistas y artistas expresan su congoja por la desaparición del líder sudafricano. Un gran número de personalidades comprometió ya su asistencia al entierro.

Pocos líderes en el mundo despertaron tanto respeto y admiración como el sudafricano Nelson Mandela, cuya muerte se lloró en forma unánime en cada rincón del planeta. De un punto a otro personalidades mundiales desde lideres religiosos, políticos, deportistas y artistas unieron sus voces para alabar el ejemplo del hombre que supo enfrentar la adversidad y pelear por la dignidad de su pueblo.

Johannesburgo, Ciudad del Cabo y Soweto, el gueto negro en el cual vivió y se convirtió en el germen de la lucha contra el apartheid, fueron epicentro de los homenajes. Allí, cientos de miles de compatriotas, blancos y negros, se reunieron espontáneamente para despedir con bailes, canciones y antorchas al hombre que encabezó la lucha contra la discriminación racial.

En plazas, calles e iglesias los sudafricanos se unieron a lo largo de todo el país en una despedida llena de emotividad, donde encendían velas o hacían ondear banderas multicolores del país, símbolo de la nueva Sudáfrica que consiguió Mandela. Mientras los restos del Premio Nobel de la Paz eran trasladados de su casa de Houghton, Johannesburgo, al hospital militar de Pretoria, las radios y cadenas de televisión mostraban las distintas conmemoraciones. En las calles se vivió un día de luto, pero al estilo vibrante de los sudafricanos negros, que demostraban así su gratitud. La gran mayoría de los que fueron a trabajar llevaban un crespón negro en señal de duelo por el viejo líder.

El presidente de Sudáfrica, Jacob Zuma, lo ejemplificó con una frase: “ Las muestras de amor que experimentamos localmente y en el extranjero, no tienen precedentes ”. Lo dijo al anunciar las disposiciones para su funeral y entierro. Los actos en recuerdo del primer presidente negro sudafricano que comenzaron ayer tendrán una jornada especial mañana, considerado día de luto nacional y reflexión.

Dos días después, el 10, se celebrará en el estadio FNB de Johannesburgo una misa oficial en la que se espera la presencia de presidentes y jefes de gobierno de todo el mundo.

Ya anticiparon que concurrirán el presidente estadounidense, Barack Obama, y su esposa, Michelle, lo mismo que la mandataria brasileña, Dilma Rousseff. También el ex presidente Bill Clinton que ha escrito sobe Mandela. También su esposa la ex canciller Hillary Clinton. Entre el miércoles 11 y viernes 13 de diciembre su cuerpo será velado en Pretoria, hasta el funeral de Estado y entierro el día 15 en Qunu donde el líder sudafricano había pedido descansar.

“Guardaremos luto durante una semana y celebramos también toda su vida durante una semana”, anunció Zuma.

Qunu fue un lugar muy especial para Mandela porque allí pasó gran parte de su niñez. Además, luego, cuando dejó su cargo de Presidente en 1999, lo eligió como espacio de retiro. El líder negro lo describió en algún momento como el lugar en el que vivió sus momentos más felices de la infancia. En ese sitio será enterrado, y posiblemente de la ceremonia de carácter reservado participe de un estrecho círculo de familiares y antiguos compañeros políticos.

Sudáfrica se preparaba desde hace tiempo para la muerte de Madiba –nombre de su clan tomado como apelativo cariñoso por la gente–, pero el anuncio en la noche del jueves sacudió a la nación del arco iris.

Nelson Mandela murió en su casa a consecuencia de una infección pulmonar por la que había sido hospitalizado en cuatro ocasiones el año pasado. Estos problemas estaban probablemente relacionados con las secuelas de una tuberculosis contraída durante su estancia en la cárcel de Robben Island, frente a las costas del Cabo, donde pasó 18 de sus 27 años de detención en las prisiones del régimen racista del apartheid. Tenía 95 años, y el cuerpo no le respondía.

El líder sudafricano pasará a la historia por haber negociado con el gobierno racista que sojuzgó a su país, una transición pacífica hacia una democracia multirracial y por haber evitado a su pueblo una guerra civil que, a principios de la década del 90, parecía prácticamente inevitable. El arzobispo sudafricano Desmond Tutu, Premio Nobel de la Paz 1984, lo expresó claramente: “Dios nos bendijo al darnos a Nelson Mandela como Presidente en un momento crucial de nuestra historia. Nos inspiró a caminar por el sendero de la compasión y la reconciliación, y así fue como Sudáfrica no ardió en llamas ’’.

Ausente de la escena pública desde 2010, Mandela se convirtió en un héroe mítico, intocable, respetado tanto por el poder como por la oposición. Sus compatriotas tardarán en olvidar su cálida sonrisa. No es casual que tantos compatriotas repitan, “se ha muerto el padre de los sudafricanos”. (Clarín/OPI Santa Cruz)

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