Publicado el: 2, Ene, 2014

Francisco y los 5 motivos por los cuales no será un “papa viajero”


El Papa Francisco - Foto:
02/01 11:00 – En contraste con Juan Pablo II, que en un centenar de giras mundiales besó el suelo de más de 130 países, habrá muchos menos desplazamientos durante el pontificado de Jorge Bergoglio. Razones y significado.

El próximo viaje internacional de Francisco será a Tierra Santa, en mayo. El Papa le dará a esta visita un carácter ecuménico, haciéndose acompañar por su amigo, el rabino argentino Abraham Skorka. Se cumplirá de este modo un sueño largamente acariciado por ambos referentes religiosos.

Pero no está de momento previsto ningún otro viaje internacional importante. Y Francisco, para gran frustración de sus compatriotas, ya dijo que no vendrá a la Argentina antes de 2016. “No sé cuándo está planeado ir allá, antes del dieciséis no, seguro. Pero lo que sí es seguro es que si visito la Argentina, tengo que visitar Chile y Uruguay, los tres juntos. Así que estaremos allí”, fueron las palabras del Papa a una delegación de ex alumnos de colegios jesuitas del Urugay que lo visitaron en octubre pasado.

Hasta ahora, Francisco hizo un solo viaje internacional, a Río de Janeiro, para asistir a la Jornada Mundial de la Juventud; un acontecimiento fijado de antemano en la agenda que heredó de su predecesor, Benedicto XVI.

Además, hizo tres viajes dentro de Italia: a Lampedusa, la isla siciliana de los inmigrantes; a Cagliari, la capital de Cerdeña, conocida como la “Buenos Aires italiana”, y a Asís, la tierra del santo del cual tomó el nombre.

Pese a ser un papa del “fin del mundo”, de la periferia, no circunvalará el planeta, como sí lo hizo Karol Wojtyla. Pero eso no significa en modo alguno que Francisco no vaya a jugar en la escena internacional. Allí está como ejemplo su intervención en la crisis de Siria.

Un blog del diario católico francés La Croix considera que hay 5 razones por las cuales este Papa viajará poco.

La primera es la Curia romana. Francisco tiene entre manos su reforma. De hecho, fue uno de los reclamos más candentes en los debates previos al cónclave en el cual resultó electo y por lo tanto uno de los imperativos de su pontificado. “Un cambio profundo en los hábitos y las estructuras exige no alejarse de Roma. Desde su elección el 13 de marzo, el papa Franciso da la impresión de no tener un día que perder”, dice el diario.

La segunda razón es que “todos los caminos llevan al Vaticano”. Es cierto que Francisco no necesita viajar para hablar con los poderosos del mundo: la premier alemana, Angela Merkel, y el presidente ruso, Vladimir Putin, lo visitaron en la Santa Sede, así como muchos otros jefes de Estado y Gobierno. De hecho, con su convocatoria a una vigilia por la paz en Siria y la carta que le envió a Putin, el Papa hizo pasar la geopolítica por el Vaticano. Como lo señaló el ex premier italiano Massimo D’Alema, en lo concerniente a Siria, “fue el gesto del papa el que volvió a poner a la política en el escenario”.

Otra razón, según La Croix, sería que Francisco insiste en presentarse siempre como “Obispo de Roma”, y critica a los “obispos de aeropuerto”. Por otra parte, recuerda la nota, también en tiempos en que era Jorge Bergoglio, arzobispo de Buenos Aires, acostumbraba a salir poco de su diócesis. “Nunca fue un globe-trotter”, señalan.

La cuarta razón se vincula con su reforma de la Iglesia que apunta, entre otras cosas, a darles más relevancia y autonomía a los obispos y a las iglesias locales.

Por último, está el factor biológico. El diario recuerda que el Papa cumplirá 77 años en pocos días. Debe, por lo tanto, economizar sus fuerzas. Ya tiene una agenda suficientemente cargada como para sumarle el estrés que representa un viaje internacional.

Invitaciones le sobran, por supuesto. Casi todos los gobiernos de países latinoamericanos le han formulado invitaciones. Otro tanto sucede con muchos africanos y asiáticos. Más cerca geográficamente, está en estudio una invitación a hablar ante los parlamentarios europeos en Estrasburgo. Pero oficialmente, salvo la visita a Israel y los Territorios Palestinos, nada está confirmado aún.

Hubo sí, una promesa papal de volver a Aparecida en 2017, cuando se conmemorarán los 300 años del hallazgo de la imagen de la virgen venerada en ese santuario del Brasil, que Bergoglio tanto quiere.

Hay otra razón de fondo, que La Croix no menciona, por la cual puede no ser tan necesario que un papa viaje. Y es la herencia diplomática dejada por Wojtyla. Cuando se inició el pontificado de Juan Pablo II, en 1978, eran 84 los Estados que tenían embajadores ante el Vaticano. Al finalizar su papado, en 2005, y luego de haber dado varias veces la vuelta al mundo, la cifra se había casi multiplicado: 174 naciones mantenían relaciones diplomáticas con la Santa Sede. Con Benedicto XVI, se sumaron 5 más: Montenegro, los Emiratos Árabes Unidos, Botsuana, Malasia y, muy significativo, Rusia (desde 2010).

Sólo 15 países, en su mayoría de confesión islámica (Arabia Saudita, Afganistán, Omán, Somalia, etcétera) se muestran aún reticentes, siendo el de China el caso más notorio. Otros remisos son Corea del Norte, Laos, Vietnam y Myanmar.

El Papa puede dialogar en cualquier momento con el embajador de cualquiera de esos países. Eso, en lo que concierne a la diplomacia.

En el rubro gobierno de la Iglesia, Francisco ya cuenta con un grupo de 8 cardenales de todo el mundo que lo asesoran y que no viven en Roma, sino en sus respectivas diócesis. (Infobae)

Dejar un comentario



Publicidad

OPI Video