El populismo se cae de Maduro

El populismo se cae de Maduro

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Un estudiante venezolano en medio de una manifestación - Foto:
17/02 – 15:45 – Casi como una parábola de lo que le espera a nuestro país si el kirchnerismo sigue los dictados del chavismo, Venezuela sufre hoy el desgaste del régimen populista y autoritario de un hombre inepto para sostener un gobierno legalmente constituido. Maduro recurre al fantasma del golpe para justificar represión y tortura. Cristina Fernández, debería “solidarizarse” con el presidente en forma personal y no en nombre de los argentinos que no sentimos lo mismo. (Por: Rubén Lasagno)

La situación política y económica de Venezuela no da para más. Así lo consignan los medios de ese país y callan los presionados por la pauta oficial o la amenaza de cierre y destrucción, como ha ocurrido con canales de TV y diarios, que estaban en una sintonía distinta al discurso del ex chofer de ómnibus, hoy presidente de Venezuela, Nicolás Maduro.

Ni el pajarito le pudo, esta vez, avisar a Maduro que la sociedad, harta de la desigualdad, la inflación, el apriete y la amenaza, reaccionaría ganando las calles, como tampoco el pajarito le aconsejó buscar una salida más política que militar, algo que, definitivamente, agrava y agravará aún más, la crítica realidad venezolana.

Maduro, como todos los populistas autoritarios latinoamericanos, pone las culpas de todos sus yerros, fuera de su gobierno el cual es un desastre de inequidad, corrupción y carente de políticas en todo sentido.

Mira hacia el norte y tal como lo hacía el finado, arremete contra la Casa Blanca para cambiar el eje de la discordia y expulsa a los diplomáticos estadounidenses, para que ante la reacción política de EEUU, él pueda componer la parodia del golpismo y la intervención. Eso, le da a Maduro, como a todos los populistas que siguen el libreto chavista, la oportunidad de fomentar todo tipo de resistencia violenta, que a decir verdad, no está orientada hacia los Estados Unidos, sino a combatir y amedrentar a los opositores internos.

Los regímenes como el chavista, hacen que cualquier opositor sea un criminal. En general, el gobierno, como lo hace actualmente con el disidente Leopoldo López y Capriles, intenta aplastar literalmente cualquier indicio de resistencia popular y es en ese momento en que recurre a las más deleznables técnicas neofacistas, incluyendo la represión salvaje, la amenaza, el amedrentamiento, la tortura y el crimen organizado a través de las milicias armadas.

Estos pichones de dictadores, sin el plafón de un dictador, obran por la impunidad que les da el poder y Maduro, se ha creído una variable continuista de Chávez y actuó en consecuencia, logrando que la propia sociedad pida hoy sanarse en salud y cada vez tiene más gente en la calle que pide su salida del gobierno, lo cual retroalimenta la paranoia de la “desestabilización”, en nombre de la cual, cree que puede justificar las muertes y los heridos que ha producido entre la población estudiantil.

Hable por Ud, señora

Está visto que los gobiernos sudamericanos, han tratado de hacer silencio respecto de los hechos que ocurren en Venezuela. Por un lado está la “lealtad” con el chavismo, pero por el otro, la vergüenza de tener que aceptar que un gobierno elegido en las urnas saque las armas a la calle, para combatir a la sociedad.

La presidenta Cristina Fernández “se solidarizó con Maduro” y creo que la mandataria argentina, debiera aclararle al presidente venezolano, que tal manifestación la hace en nombre propio o al menos de su gobierno, pero no del pueblo argentino, porque, personalmente, no me siento parte de ese gesto; muy por el contrario, creo que quien merece solidaridad es el pueblo de Venezuela, por ser víctima de los dislates de un corrupto, ineficaz y autoritario gobierno que pretende someter al ciudadano, negándole sus derechos.

En una democracia, si es que tal gobierno existe en la práctica, la libertad del otro no debe estar condicionada al gusto del gobernante de turno; en este caso no hay libertad, sino un corralito del cual la sociedad no puede salir sin ofender al soberano. Esto pasa hoy en Venezuela, mientras el hombre común sufre desabastecimiento, una escalada inflacionaria fuera de control, censura en los medios e inseguridad, mientras asisten muda al enriquecimiento de funcionarios y políticos a costa del erario público y el saqueo a las arcas del Estado.

Hoy son los estudiantes, mañana los jubilados, pasado los trabajadores activos y el empresariado y así sucesivamente; la pregunta es ¿Qué hará Maduro? ¿Los matará o encarcelará a todos?. Tal vez antes que eso ocurra, es factible que tenga que irse del gobierno. Finalmente, es el destino de todos los dictadores; y la de los pueblos, es eliminar las toxinas que los están asfixiando. (Agencia OPI Santa Cruz)

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