Publicado el: 20, Feb, 2014

Ciccone: la historia del sospechoso contrato sin firma que presentó Amado Boudou en la Justicia


El Vicepresidente de la Nación Amado Boudou en El Calafate - Foto: OPI Santa Cruz/Francisco Muñoz
20/02 – 12:30 – El vicepresidente presentó ante la Justicia el contrato de alquiler de su departamento en Puerto Madero. El documento no tiene la firma del locatario que vive en España y que está vinculado a Vandenbroele.

Por: Omar Lavieri
El 7 de febrero pasado Amado Boudou fue a los tribunales de Comodoro Py. El día anterior el fiscal Jorge Di Lello, que interviene en el Caso Ciccone, había pedido la indagatoria del vicepresidente porque lo consideraba sospechoso del delito de negociaciones incompatibles con la función pública.

Se sospecha que un grupo vinculado a Boudou se quedó con el 70 por ciento de las acciones de la ex Ciccone Calcográfica, una compañía capaz de fabricar papel moneda, y que luego iba ser contratada por la Casa de Moneda para proveer billetes de 100 pesos. La Casa de Moneda, que le iba a otorgar un millonario contrato a la Compañía Sudamericana de Valores (nuevo nombre de Ciccone) dependía en 2010 (y depende) del Ministerio de Economía. Boudou es investigado por su actuación a favor de la ex Ciccone mientras fue ministro de esa cartera.

Las negociaciones en nombre de Boudou -según relataron los integrantes del clan Ciccone en Tribunales- las llevó adelante su amigo y socio José María Núñez Carmona. Que a su vez empleó como director de la compañía a un abogado llamado Alejandro Vandenbroele. Su ex esposa Laura Muñoz, señaló que Vandenbroele era “testaferro” de Boudou y hacía algunos negocios con Núñez Carmona. La hipótesis judicial señala que la adquisición de Ciccone fue uno de esos emprendimientos. No el único.

Para negar relación alguna con la operación, Boudou y Vandenbroele dicen no conocerse. Pero Vandenbroele vivió en el departamento que Boudou tiene en el edificio River View de Puerto Madero. El abogado pasó allí algunas noches, se bañó en la pileta del lujoso complejo, pidió delivery de comida, pagó el servicio de cable y el teléfono de línea. Invitó a su hermano a que dejara su auto en la cochera de cortesía y ordenó a la empresa Nextel que le enviara sus teléfonos celulares y la factura del servicio a ese domicilio. Pero no conocía a Boudou. La casualidad que hizo que Vandenbroele pasara algún tiempo en el departamento de Boudou es uno de los tantos indicios que existen en la causa judicial que acercan al vicepresidente al entramado del negocio de la compra de Ciccone.

Cuando hace unos días fue a Tribunales, Boudou presentó dos escritos en los que negó todo lo que se le atribuye. Aseguró que era víctima de un entramado político-mediático. Incluso dijo no haberse reunido con los hermanos Ciccone para encaminar la negociación, como aseguró uno de ellos en Tribunales. Y volvió a señalar lo que ya se había dicho sobre el alquiler. Que fue su socio Núñez Carmona quien se encargó de alquilar el inmueble y se ocupó de encontrar y negociar con el inquilino.

La coartada común entre el vice y quien dirigió la ex Ciccone, señala la existencia de un contrato del alquiler firmado entre ausentes. Esa es una figura que permite que dos personas firmen un acuerdo sin verse las caras. En junio de 2010 Boudou firmó el contrato por el valor de 2500 dólares al mes con un abogado llamado Fabián Carosso Donattielo. Este abogado vive en España, es amigo de Vandenbroele y pasó muy poco tiempo en la Argentina desde que teóricamente se firmó el contrato.

El caso judicial comenzó en febrero de 2012 y durante dos años el contrato no fue aportado al juzgado. El 7 de febrero de 2014 Boudou le dejó el contrato al juez Ariel Lijo. Pero el contrato no tiene la firma de Carosso Donattielo. Lo que aportó Boudou es el contrato con su firma y el protocolo de un escribano público que certificó la rúbrica del vice, según pudo reconstruir Infobae en fuentes judiciales. Es decir que hasta ahora no ha aparecido la firma de Carosso Donattielo en el expediente judicial. A los investigadores judiciales les llama la atención el hecho de que después de cuatro años de firmado el contrato no aparezca la rúbrica del supuesto locatario. Es más, según pudo confirmar Infobae, Carosso Donattielo se fue de Argentina hacia España en enero de 2010. Volvió al país en agosto de aquel año, dos meses después del famoso acuerdo entre ausentes. Pero cuando regresó no tuvo tiempo de firmar el contrato que Boudou había hecho en soledad en junio. Tampoco firmaron uno nuevo. Es decir que hasta ahora, la firma de Carosso Donattielo, el supuesto inquilino de Boudou, no aparece en el expediente judicial en el que vicepresidente tiene un pedido de indagatoria. (Infobae)

Dejar un comentario



Publicidad

OPI Video