El papa Francisco se mostró preocupado por la exclusión

El papa Francisco se mostró preocupado por la exclusión

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Francisco junto a la Presidenta Cristina Kirchner - Foto: Presidencia
18/03 – 10:30 – Compartieron un almuerzo de dos horas y media en la residencia papal de Santa Marta. El pontífice vinculó la exclusión social con la inseguridad. Cristina describió el encuentro como “muy cordial”.

Por Julio Algañaraz
“Hablamos un lenguaje común”, resumió ayer en el aeropuerto de Ciampino, poco antes de abordar el avión que la llevó a París, la presidenta Cristina Fernandez de Kirchner.

Durante unas dos horas y media había hablado a solas en un almuerzo ligero, que excluyó el sagrado plato de pastas de los italianos, con su hoy más que nunca amigo, el Papa Francisco. En la mesa, el Papa se mostró preocupado por la exclusión social y, según relató la propia Presidenta ante la prensa, vinculó la marginación de los jóvenes con “la inseguridad y la desilusión”.

El clima entre ambos era tan bueno que, cuando los periodistas le pidieron a la Presidenta que comentara aquello de “cuiden a Cristina” que repite Jorge Bergoglio a sus interlocutores, ella dijo “el me atendió primero, pero al final yo le preparé el mate cocido”, la tisana criolla con la que cerraron el largo “pranzo” en el comedor de la Casa de Santa Marta.

Pese al tropezón y caída que le costó un esguince del tobillo izquierdo (Ver pág. 4), Cristina estaba muy contenta del resultado de su rápida visita a Roma para ver en el Vaticano al Papa argentino. La amistad, el afecto y la espontaneidad dominan hoy una relación entre ambos que refuerza notablemente a la Presidenta en el objetivo común de consolidar su figura para facilitarle los veinte meses que le quedan de mandato.

Así se concretará hacia diciembre de 2015 un pasaje de poderes sin sofocones institucionales con su sucesor, aún desconocido, pero cuyas características comienzan a dibujarse lentamente. Después de este almuerzo que marca un hito en la relación de la Presidenta con el Papa carismático, popularísimo y con un programa pastoral que está cambiando la Iglesia velozmente, los consejos prudentes de Jorge Bergoglio serán más escuchados y seguidos que nunca.

En el aeropuerto, Cristina dijo que con Francisco “hablamos de la unidad latinoamericana”, de la patria grande, en “un diálogo profundo” pero que no se detuvo en ningún país particular. Esto quiere decir, que no hablaron de Venezuela y sus problemas, que tanto preocupan a la Iglesia. Francisco pide diálogo entre el gobierno de Maduro y la oposición, teme un descalabro institucional que dañaría a América Latina.

Lo cierto es “que entre ambos hay una química muy participar y positiva que los ayuda a sobrellevar tantas responsabilidades”, comentó a Clarín el embajador ante la Santa Sede, Juan Pablo Cafiero.

Cafiero confirmó que Cristina “está muy contenta” por los contenidos de su largo diálogo con Francisco y “todos los gestos” de amistad, coincidencias y afecto mutuo que se intercambiaron con el pontífice argentino.

La presidenta insistió en que en la larga charla del almuerzo se habló de “temas generales pero profundos” sin caer en particularidades porque también el Papa “es un jefe de Estado” y esta aclaración parece apuntar en dos direcciones: el encuentro del 27 con el presidente norteamericano Barack Obama y la audiencia programada con la Reina Isabel II de Gran Bretaña. Según Cristina, ni a Obama el Papa le pedirá una actitud abierta con las dificultades financieras argentinas, ni a la reina británica Francisco le hablará de las Malvinas.

Pero es difícil creer que en más de dos horas no se habló de problemas concretos. Así como el Papa ha reforzado notablemente la figura institucional de la presidenta, Bergoglio también pide a Fernández de Kirchner “bajar un cambio” en el estilo de confrontación del kirchnerismo con la oposición. A este reclamo discreto, Cristina ha ya demostrado que tiene voluntad de aliviar las exasperaciones.

Después del almuerzo de ayer, esta convicción se acentuará. Es probable que la Presidenta haya informado al Papa de algunas medidas en preparación contra la violencia, la corrupción y el crecimiento del narcotráfico en la Argentina, que preocupan mucho a la Iglesia Católica.

La Presidenta respondió con un “no, no, no” decidido cuando en el aeropuerto le preguntaron si dialogó con el Papa sobre la inseguridad y el narcotráfico. Sin embargo, reconoció que Francisco vincula el flagelo con la “exclusión social”.

El Papa “me habló de la necesidad de la inclusión como el gran antídoto contra la inseguridad, la desilusión y la falta de alegría”, dijo Cristina. También negó que hubieran comentado en el almuerzo el reciente documento de la Iglesia sobre el narcotráfico”. El Papa le señaló, “las cifras alarmantes de la desocupación y exclusión en Europa, que lo preocupan mucho”. Bergoglio también reiteró las críticas al capitalismo financiero como una de las principales causas de la economía de exclusión.

La Presidenta también dijo que ambos coincidieron en que una gran prioridad es la lucha contra la desocupación de los jóvenes, que es “uno de los principales motivos de la inseguridad”.

Al final del almuerzo, tras saborear juntos el mate cocido que preparó Cristina para Francisco, ambos se despidieron.

El Papa hizo otro gesto excepcional: acompañó a la Presidenta de su patria hasta la puerta, la saludó y se quedó allí esperando a que el automóvil y la comitiva maniobraran para tomar una calle que los llevara fuera del Vaticano. Dos veces Jorge Bergoglio alzó la mano derecha en un saludo final. Desde ayer, la Argentina política ha cambiado tras el encuentro de sus dos personajes más encumbrados. (Clarín)

1 Comentario

  1. LA VERDAD QUE EL PAPA TIENE QUE TENER MUCHA PACIENCIA PARA ESCUCHAR A CRISTINA

    SI CADA VEZ SOMOS MAS LOS ARGENTINOS QUE CAMBIAMOS DE CANAL DE TELEVISION CADA VEZ QUE ELLA APARECE, ME IMAGINO LO QUE DEBE SER AGUANTARLA DOS HORAS Y MEDIA HABLANDO

    REALMENTE TIENE QUE TENER UNA PACIENCIA UNICA PARA PODER SOPORTARLA

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