Publicado el: 22, Abr, 2014

Jaime rechazó los cargos y dijo que se trata de un juicio político


los ex secretarios de Transporte Ricardo Jaime y Juan Pablo Schiavi - Foto:  CJI
22/04 – 09:40 – El ex secretario de Transporte defendió su gestión y afirmó que con Néstor y Cristina “hablaba sin Intermediarios”. Cargó contra el juez y el fiscal y culpó al maquinista por el choque que dejó 51 muertos.

Por: Pablo Novillo
A las 15.44, después del cuarto intermedio, se sentó en el banquillo. Llevaba una carpeta con apuntes y recortes periodísticos que iba a usar en su presentación. Se lo vio serio y seguro, con un discurso muy estudiado. Ricardo Raúl Jaime, el ex secretario de Transporte, declaró ayer en el juicio por la tragedia de Once y no dudó en convertir su alegato en una cuestión política: negó cualquier tipo de responsabilidad y defendió su cuestionada gestión. “No puedo hacer una defensa porque esta no es una acusación jurídica, sino un juicio político a las políticas del Gobierno nacional”.

El cordobés, uno de los ex funcionarios con más causas judiciales abiertas (ver pág. 4), comenzó su monólogo con una apelación a su honestidad. “Nunca en mi vida voy a impedir que se haga justicia ni rehuir a mis responsabilidades”, aseguró al referirse al pedido de prisión preventiva que había formulado al comienzo de la audiencia Gregorio Dalbón, abogado de uno de los grupos de querellantes, solicitud que luego el Tribunal Oral Federal desechó.

Luego Jaime apeló al mismo argumento que el resto de los acusados: afirmó que no tenía claro por qué lo estaban procesando, y apuntó al juez Claudio Bonadio y al fiscal Federico Delgado, quienes tuvieron a su cargo la investigación. “Me he estado preguntando el motivo, y la respuesta la dio el propio Bonadio en una entrevista por TV, cuando dijo que no había dudas de que los frenos del tren funcionaban, y que no hay forma de saber qué pasó en los últimos 300 metros antes del choque. Está claro que ni Bonadio ni el fiscal perseguían la verdad. Realmente no logro entender por qué se quiso politizar o mediatizar esta causa ”.

Tras esto, Jaime hizo un repaso por su gestión. “Algunos creen que la gente se olvidó de cómo estaba el país en 2002. Cuando asumí me encontré con una Secretaría vaciada. Desde el primer día el presidente Néstor Kirchner, y luego la Presidenta, me llamaban cuando pasaba algo con el transporte, y hablábamos sin intermediarios. Era permanente la preocupación del Poder Ejecutivo por el funcionamiento del transporte. Néstor Kirchner dejó la vida trabajando por una Argentina mejor, y nosotros no teníamos ni vacaciones ni un minuto de descanso en el trabajo para recuperar el transporte”.

Pero Jaime luego buscó deslindarse de las responsabilidades respecto del manejo de los subsidios y la falta de control sobre la concesionaria TBA. “Pareciera que los subsidios se daban a voluntad, pero la Secretaría sólo elevaba los informes a la UNIREN (la unidad encargada de renegociar los contratos con las privatizadas) y al Ministerio de Planificación, que podían aprobar o no”. La estrategia de echarle la carga del manejo de los fondos públicos al Ministerio que comanda Julio de Vido ya había sido preanunciada por los abogados defensores de Jaime en la primera audiencia del juicio.

El otro eje discursivo de Jaime fue el mismo que el del resto de los acusados: culpar exclusivamente al maquinista Marcos Córdoba. En una clara referencia a el conductor, Jaime aseguró: “Hay una sola persona, y Dios, que saben qué pasó en el tren en los últimos 300 metros antes del choque. Bonadio no lo pudo averiguar”.

Para terminar, el ex Secretario se mostró ofendido. “Estar señalado con el dedo en un hecho tan trágico, escuchar decir que podría eludir mis responsabilidades o hasta que podía cometer suicidio lo tomo como una falta absoluta de respeto, también a los familiares de las víctimas, que no merecen más que la verdad. Niego todas las acusaciones, cumplí con mis deberes ”.

Los tres acusados que declararon ayer antes de Jaime también habían rechazado los cargos. Fueron Mario Cirigliano (se negó a declarar), uno de los dueños de TBA; y los ex interventores de la CNRT Pedro Ochoa Romero y Antonio Sícaro. La jornada la cerró el otro ex Secretario procesado, Juan Pablo Schiavi, quien eligió el mismo camino (ver pág. 5).

A los familiares de las víctimas, las palabras de los ex funcionarios acusados les cayeron mal. “Quedó demostrado la clase de funcionarios que tuvimos en Transporte, y qué políticas de morondanga ”, resumió Juan Frumento, padre de Lionel, un chico de 32 años que murió en el accidente cuando iba a trabajar. (Clarín)

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