Publicado el: 30, May, 2014

Dos terminales paralizaron su producción por falta de piezas


Crisis en la industria: VW tiene 15.000 autos 0 km sin vender - Foto:
30/05 – 10:00 – Son Volkswagen y Ford. Están afectadas por el conflicto sindical en la autopartista Gestamp, que les impide recibir insumos. Hoy podría sumarse Peugeot-Citroën. Alcanzaría a 13.000 trabajadores.

Las automotrices Volkswagen y Ford tienen su actividad paralizada a causa del conflicto de uno de sus proveedores, la fabricante de piezas y mecanismos Gestamp. Por la falta de estas autopartes, Volkswagen mantiene suspendida desde el miércoles la producción de sus modelos Amarok y Suran, en tanto Ford debió paralizar ayer la fabricación de la Ranger y el Focus.

“Estamos totalmente parados desde ayer, e n los tres turnos, a raíz de este conflicto”, dijo un vocero de Volkswagen. Lo mismo describieron en Ford: “No tenemos piezas suficientes como para seguir fabricando. Hicimos todos los reclamos que corresponden, ante el Ministerio de Trabajo de la Provincia”, dijo un vocero de la automotriz estadounidense.

Otra terminal, PSA Peugeot Citroen, también suspenderá desde hoy la producción de sus modelos Peugeot 308 y 408, así como del Citroen C4 y los vehículos utilitarios de ambas marcas, a causa del conflicto de Gestamp.

Entre las tres terminales afectadas, suman casi 13.000 trabajadores. Voceros de una de las compañías aseguraron a este diario que las suspensiones por falta de autopartes no tendrán impacto en los salarios. “Es una situación diferente a las suspensiones que se negocian con el gremio”.

También General Motors tiene prevista suspender su producción del Agile y el Corsa Classic, pero en este caso sólo por hoy, ya que se trata de cortes acordados con el gremio de mecánicos (Smata Rosario) en el marco de la caída de las exportaciones de GM al Brasil. General Motors ya suspendió sus actividades los últimos tres viernes y lo seguirá haciendo durante otras cuatro jornadas en junio, abonando en este caso 100% del salario. De todas formas, voceros de GM no descartaron que deban además paralizar su producción el martes o miércoles de la semana próxima, si se mantiene el conflicto dentro de la autopartista.

El conflicto en Gestamp comenzó hace más de dos semanas en reclamo de la reincorporación de 67 trabajadores despedidos. Según la empresa, la decisión fue una medida disciplinaria, a raíz de lo que calificó como un paro “forzado”, con “bloqueos” a los accesos a la planta ubicada en Escobar. Pero la planta quedó paralizada desde el martes, cuando los trabajadores bloquearon los accesos y un grupo logró ingresar y sigue adentro.

Para complicar aún más el panorama, estalló un nuevo conflicto en otra autopartista: Lear, ubicada igual que Gestamp en la zona de Escobar, y que suspendió a 330 trabajadores con un recorte salarial de 25%, que ayer marcharon por el centro porteño. En el sector pronostican que esto agravará la falta de piezas para las terminales.

La medida de fuerza cuenta con el apoyo de partidos de izquierda y organizaciones de derechos humanos. Anoche el Ministerio de Trabajo de la provincia propuso una conciliación “voluntaria”. En cambio, el Smata bonaerense, encabezado por Ricardo Pignanelli, no se pronunció sobre el conflicto .

El conflicto de Gestamp complica un poco más la situación de las fábricas automotrices, cuya demanda cayó a causa de la caída de las exportaciones al Brasil (donde van entre seis y siete de cada diez vehículos producidos en el país) y también de las concesionarias argentinas, donde los patentamientos van en camino de caer un 45% durante este mes.

Desde hace dos meses, de manera programada y a veces también esporádica, se vienen sucediendo suspensiones de uno o más turnos en Peugeot-Citroen, Iveco, Renault y Volkswagen, a las que este mes se sumó General Motors.

Pero es la primera vez en lo que va del año que el conflicto de un proveedor obliga a paralizar por completo la actividad en tres fábricas y amenaza la continuidad el otra más. Esa situación ocurrió de manera esporádica desde principios de 2012, en particular cuando el ex secretario Guillermo Moreno inauguró el régimen de Declaraciones Juradas Anticipadas de Importación (DJAI), pero con el correr del tiempo el abastecimiento de autopartes a las terminales se normalizó.

Según aseguraron voceros de varias terminales consultadas, el Banco Central vende a las terminales todos los dólares que éstas le reclaman para pagar sus importaciones de autopartes, un insumo clave para poder producir vehículos en la Argentina: en promedio, cada unidad ensamblada en el país tiene 80% de autopartes importadas. (Clarín)

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