Publicado el: 17, Jun, 2014

La Presidenta habló de una “extorsión”, pero dijo que honrará los compromisos


La Presidenta habló de una "extorsión", pero dijo que honrará los compromisos - Foto: Presidencia
17/06 – 09:40 – Anunció por cadena nacional que el Gobierno les pagará a los bonistas que entraron al canje de deuda de 2005 y 2010; sin embargo, calificó de “absurdo y de cumplimiento imposible” el fallo del juez Griesa.

Por Mariana Verón
Con un discurso político en el que denunció como una “extorsión” el fallo de la Corte Suprema de Justicia de los Estados Unidos, Cristina Kirchner anunció anoche por cadena nacional que pagará lo comprometido con los acreedores que ingresaron al canje de deuda de 2005 y 2010 y dejó en suspenso si negociará o no con los fondos buitre para evitar caer en un nuevo default.

En 28 minutos, la Presidenta anunció que no pagará lo que exige el fallo desfavorable del juez Thomas Griesa, que calificó de “absurdo y de cumplimiento imposible” porque implicaría destinar la mitad de las reservas del Banco Central.

Vestida de blanco, sentada en su escritorio del despacho presidencial de la Casa Rosada, Cristina Kirchner confesó que la decisión de la Corte de los Estados Unidos no la sorprendió. “Quería dirigirme con la tranquilidad de que sabía lo que iba a pasar. No estoy ni siquiera enojada. Estoy preocupada”, planteó con dramatismo. Detrás de cámara la escuchaba y asentía el ministro de Economía, Axel Kicillof, que la acompañó en el despacho presidencial durante los minutos que duró su discurso, que fue grabado poco antes de emitirse.

La Presidenta repitió la voluntad de pago de la Argentina, pero no dio indicios de los pasos que tomará a partir de ahora su Gobierno. Como adelanto, apenas anunció que había instruido a todo su equipo económico para que arbitren los mecanismos para activar el pago de los 900 millones de dólares con vencimiento el próximo 30 de junio.

Aunque insistió en remarcar que esperaba un fallo desfavorable , la sorpresa ante la decisión de la Corte norteamericana precipitó un clima de incertidumbre en la Casa Rosada, sobre todo ante la espera de las palabras que pronunció la jefa del Estado.

No dio demasiados indicios de cómo hará el Gobierno para evitar pagar lo que ya ordenó el juez Griesa al fondo demandante, NML, por 1500 millones de dólares en efectivo. No lo quiso hacer. “No pretendía anticipar la jugada. Fue su posición política, no judicial”, explicó un hombre que participó en los entretelones del mensaje presidencial. Explicaban que lo dramático del momento exigía replantear todas las estrategias y no tomar decisiones apresuradas.

Una de las posibilidades que anoche analizaba el equipo económico era estirar en algo los plazos, no más de 25 días hábiles, con una nueva apelación. La Presidenta se guardó el secreto de los pasos por venir a pesar de la expectativa que había generado la larga espera de su mensaje por cadena nacional, que la Casa Rosada anunció desde temprano, un ahora después de que se conociera el fallo. Para cuando apareció en pantalla habían pasado unas nueve horas de nerviosismo en los mercados. Llegó a la Casa Rosada a las 19.30 y se quedó después del discurso con Kicillof hasta pasadas las 22.30.

“Es algo absurdo e imposible para un país destinar más del 50 por ciento de las reservas en un solo pago a acreedores con la posibilidad de que el otro 92 por ciento [que sí aceptó el canje] encuentre otro juez que diga que también tienen los mismos derechos”, se quejó la Presidenta.

Con el dramatismo de la hora, anunció que el país quedó a las puertas “de que se cayera toda la reestructuración como un castillo de naipes y con ello la República Argentina”, y describió el esmero que había puesto su gobierno en cerrar el acuerdo con Repsol por la expropiación de YPF y el pago al Club de París como una señal antes de la sentencia de la Corte.

“La voluntad de negociación de la Argentina está más que demostrada. La vocación es pagar porque hemos sido el único gobierno que no utilizó la bicicleta financiera para seguir endeudándose”, sostuvo.

Con la coyuntura política interna, Cristina dedicó parte de su discurso para descargar su malestar con la justicia argentina, a la que criticó por su “inacción” en la causa del megacanje por el quedaron sobreseídos los investigados, por la prescripción del delito y se quejó de la rapidez de “camaritas, jueces y fiscales” en otros casos.

La Presidenta cerró con una advertencia. “Queremos cumplir y honrar nuestras deudas y lo vamos a hacer, pero no queremos ser cómplices de esta forma de hacer negocios que algunos quieren instalar en el mundo.” “Vamos a pagar y no vamos a permitir ser extorsionados”, apuntó al final. (La Nación)

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