Publicado el: 23, Jun, 2014

Puja entre bancos por el negocio de pagarles a los holdouts


Banco central de la Republica Argentina - Foto
23/06 – 09:25 – Se disputan comisiones que llegarían a US$ 5 millones; apuntan, además, a futuras colocaciones de deuda.

Por Florencia Donovan
Los bancos de inversión no perdieron el tiempo. Incluso antes de que la Presidenta anunciara en Rosario que el Gobierno buscará negociar una salida con los holdouts empezaron a intentar acercarse al equipo económico para poder participar del negocio. Después de todo, sólo la negociación con los fondos NML y Aurelius (más 13 ahorristas argentinos), que tienen un fallo de US$ 1330 millones a su favor, podría representarles comisiones por cerca de US$ 5 millones, según estiman en el mercado.

“Todos quieren llegarle a Axel [Kicillof, el ministro de Economía]”, admitió a LA NACION un banquero, que pidió no ser identificado. “Hoy por hoy, nadie se quiere perder la posibilidad de ganarse el mandato para negociar el acuerdo con los holdouts. Pero la realidad es que hasta ahora el Ministerio de Economía se mantiene bastante hermético”, confió.

En los bancos no sólo ven atractivo el negocio de financiar los US$ 1330 millones que el Gobierno debería pagarles a los holdouts que ganaron la demanda en el juzgado de Thomas Griesa, sino que saben que ese trato podría abrirles las puertas para una operación aún mayor, y es la estructuración de algún acuerdo con el resto de los tenedores de bonos que todavía están en default y que, según dijo Kicillof, podrían sumar unos US$ 13.000 millones más.

En el mediano plazo, por otro lado, dan por hecho que la Argentina también intentará salir a los mercados a colocar deuda y que probablemente será uno de los países más activos en el circuito internacional en los próximos años.

“Participar de un acuerdo como el de los holdouts es una gran vidriera. Además, tenemos mucho para aportarle al Gobierno”, dijo otro banquero.

A comienzos de año, Goldman Sachs había sido uno de los bancos que más cerca estuvieron de cerrar un acuerdo con el Gobierno para financiarlo, entonces mediante la compra de una cartera de bonos de la Administración Nacional de la Seguridad Social (Anses) por 3000 millones de dólares.

En ese momento, ejecutivos del banco le habían hecho saber además al equipo económico que estaban dispuestos a desembolsar hasta 5000 millones de dólares en la Argentina.

Goldman Sachs, sin embargo, no era el único. También UBS había intentado algún acercamiento, para buscar una salida al problema de los holdouts. Y a esta lista ahora se sumarían Bank of America Merrill Lynch, Morgan Stanley y JP Morgan.

Una de las alternativas que de hecho estarían barajando en Economía tendría a un banco de inversión como intermediario clave.

La idea, según deslizó a LA NACION una fuente cercana al equipo económico, sería intentar en los próximos días que el juez Griesa reponga el stay -como se denomina la medida cautelar que suspende la ejecución del fallo temporariamente- para así poder negociar con los holdouts sin el temor a sufrir embargos, como los que NML está empezando a gestionar en juzgados de Estados Unidos.

Se trata de algo difícil de lograr, ya que en el exterior advierten que probablemente Griesa buscará que el fondo NML esté de acuerdo en hacerlo.

De otra forma, el país tiene poco menos de 40 días -hasta el 30 de julio- para llegar a un acuerdo sin caer en default. Ya que el 30 de este mes deberá pagar un cupón de 900 millones de dólares del bono Discount y, según las condiciones de emisión del título, cuenta con un período de gracia de 30 días más para hacer el pago.

De conseguir reponer el stay, el Gobierno luego tendría previsto ofrecer un desembolso en efectivo en garantía de su voluntad de pago, que podría ser integrado con reservas del Banco Central, como informó ayer LA NACION. Se habla de unos 300 millones de dólares.

El equivalente al resto de la deuda que está en poder de los buitres podría ser luego adquirido por un banco de inversión, a quien el Gobierno le emitiría bonos como parte de pago.

Así, el Gobierno evitaría también que se dispare la cláusula RUFO (rights upon future offers), que les permite a los bonistas que entraron a los canjes de 2005 y 2010 reclamar si es que alguien recibe una oferta mejor que la que en su momento aceptaron ellos.

La cláusula vence en diciembre de este año. Después de esa fecha, el Gobierno podría buscar arreglar con el resto de los holdouts que aún no participaron de la demanda en el juzgado de Griesa.

“Si un banco emite unos US$ 1000 millones en bonos por los 1500 millones y cobra un fee de 0,5 por ciento, que es lo que se dio en el canje anterior, se lleva cinco millones”, ilustra un operador.

El negocio de banca de inversión incluso se volvió en los últimos años cada vez más competitivo. Con la Argentina fuera de los mercados internacionales de deuda y las empresas casi sin hacer emisiones, son muy pocas las operaciones. Y las pocas que había en el último mes quedaron jaqueadas por el conflicto con los holdouts. Son los casos de la ciudad de Buenos Aires (con Merrill Lynch) y de la provincia (con Citi y BNP Paribas).

Consultados al respecto, en Economía mantienen total hermetismo. (La Nación)

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