Publicado el: 2, Jul, 2014

Avance de Kicillof sobre el área de Energía: la Presidenta le pidió la renuncia a Cameron


Daniel Cámeron - Foto: OPI Santa Cruz/Francisco Muñoz
02/07 – 09:40 – El funcionario recibió ayer de Julio De Vido la noticia de que debía dejar el cargo; será reemplazado por Mariana Matranga, cercana al ministro de Economía.

Por Francisco Olivera
Julio De Vido citó ayer por sorpresa a Daniel Cameron, todavía su secretario de Energía, a una reunión en su despacho. Eran las 9 de la mañana y, entre resignado e incómodo, el ministro de Planificación apeló al lugar común para transmitirle una orden indeclinable: debía dejar el cargo porque la Presidenta había decidido “oxigenar” el área.

Cameron se sorprendió. Hacía tiempo que venía soportando, con estoicismo casi sciolista, diferencias y cuestionamientos dentro de una administración que, desde 2003, jamás oyó sus consejos. Aceptó, sin embargo, según confirmaron en el Ministerio de Planificación, donde agregaron que faltaba aún redactar el decreto de su alejamiento del cargo, que será ocupado por Mariana Matranga, una ingeniera química con experiencia petrolera que, hasta ayer, se desempeñaba como asesora financiera en YPF.

Un claro avance de Axel Kicillof sobre el área: Nicolás Arceo, director de Finanzas de la estatal, es un economista de excelente relación con el ministro de Economía. Igual que su padre, Enrique Osvaldo Arceo, otro heterodoxo que integra Flacso y a quien Kicillof llevó a la vicepresidencia del Banco Nación.

Es el concepto que De Vido le transmitió ayer a Cameron. Ahí sí evitó los eufemismos: le dijo que la orden había sido de la Presidenta, pero que obedecía a que Kicillof tenía otra visión sobre cómo debían manejarse las cosas. Después agregó que lo seguiría necesitando y que la idea era mantener los lineamientos de la gestión. Es probable, por lo tanto, que Cameron continúe como asesor en ciertos temas. Uno de sus preferidos: la negociación con Paraguay por las obras en Yacyretá. Anoche no estaba decidido.

De Vido lo contactó además en ese despacho con la sucesora. Matranga no quiso confrontar: anticipó “continuidad” en la gestión. Cameron tampoco se resistió. Salió y dedicó la tarde a ordenar sus pertenencias. Después recibió llamadas de miembros del Consejo Federal de Inversiones, ex funcionarios y ejecutivos de compañías que intentaban confirmar la noticia, que ya empezaba a trascender en Internet. Llamaron de Pan American Energy, de Aluar y de Petrobras, entre otras.

Una vez digerida la noticia, hizo silencio frente a su equipo, al que convocó sólo después de terminado el partido entre Argentina y Suiza. Eran una decena: entre otros, los asesores Javier de Urquiza y Juan Legiza; el subsecretario de Energía Eléctrica, Luis Beuret, y el presidente del Ente Nacional Regulador de Electricidad (ENRE), Ricardo Martínez Leone. “Me pidieron la renuncia”, los sorprendió.

La incertidumbre alcanzó entonces a otras áreas del ministerio. “¿Es cierto?”, quisieron saber desde Yacyretá. La sorpresa era atendible: hasta ayer, junto con De Vido y el ministro de Trabajo, Carlos Tomada, Cameron era uno de los pocos funcionarios que quedaban desde los inicios del kirchnerismo. Aunque su gestión haya tenido poco de la impronta que había imaginado en 2002, durante la campaña, mientras presentaba su programa de gestión. Esos slides son un compendio de lo que no se hizo. El más profético decía: “Existen riesgos concretos de desabastecimiento a mediano plazo (2 a 3 años) a partir de la salida de la recesión”. El plan incluía alzas de tarifas domiciliarias paulatinas en el primer año y medio. Hoy, el 70% de esos clientes paga la tarifa de 2001 pesificada.

Desde entonces, Cameron amenazó más de cinco veces con renunciar. Pero siempre terminó privilegiando su lealtad al proyecto que integraba desde Santa Cruz. Eran lazos difíciles de romper: su mujer, María Rosa, tenía una muy buena relación con Néstor Kirchner, y eso lo convirtió en los 90 en el primer asesor de la legisladora Cristina Kirchner. Pero ese vínculo no alcanzó. Desde 2007, casi nunca pudo hablar a solas con la Presidenta. Una prerrogativa que Miguel Galuccio, CEO de YPF, consiguió a poco de asumir.

El ingeniero dejó anoche el ministerio cerca de las 21. Volverá hoy a terminar de arreglar esa salida que, ironía kirchnerista, pidió cuando era inconveniente y no esperaba cuando convino. Así ha sido siempre: el momento, el nombre y el modo lo decide la Presidenta. (La Nación)

Dejar un comentario



Publicidad

OPI Video