Publicado el: 8, Jul, 2014

El Papa pidió perdón por abusos del clero


El Papa Francisco - Foto:
08/07 – 11:40 – Francisco expresó su “dolor” a víctimas de delitos sexuales de sacerdotes.

Por Elisabetta Piqué
“Ante Dios y su pueblo expreso mi dolor por los pecados y crímenes graves de abusos sexuales cometidos por el clero contra ustedes y humildemente pido perdón.”

Al reunirse ayer por primera vez con seis víctimas de abusos sexuales por parte de sacerdotes, Francisco, que ya había hecho un “mea culpa” por este pecado en abril, no sólo volvió a reiterar su “profundo dolor” y a implorar que la Iglesia llore estos “actos execrables”, sino que fue más allá.

Denunció una “complicidad que no tiene explicación” de parte de la misma jerarquía eclesiástica, y se convirtió así en el primer papa que también pidió perdón “por los pecados de omisión por parte de líderes de la Iglesia que no han respondido adecuadamente a las denuncias de abuso presentadas por familiares y por aquellos que fueron víctimas del abuso”.

“Esto lleva todavía a un sufrimiento adicional a quienes habían sido abusados y puso en peligro a otros menores que estaban en situación de riesgo”, sentenció Francisco, al aludir en forma descarnada al escándalo de abusos sexuales por parte de sacerdotes en diversos países.

Para defender la imagen de la institución, cuando tuvieron lugar estos hechos, principalmente desde la década del 50 hasta principios de los 80, muchos obispos prefirieron encubrir a los culpables. Los trasladaron a otras diócesis, donde muchas veces seguían cometiendo abusos, en vez de enfrentar el problema y actuar con mano dura.

Francisco dejó en claro que seguirá con la política de “tolerancia cero” impulsada por su predecesor Benedicto XVI.

“No hay lugar en el ministerio de la Iglesia para aquellos que cometen estos abusos, y me comprometo a no tolerar el daño infligido a un menor por parte de nadie, independientemente de su estado clerical”, dijo.

“Todos los obispos deben ejercer sus oficios de pastores con sumo cuidado para salvaguardar la protección de menores y rendirán cuentas de esta responsabilidad”, agregó.

Al recordar que creó una comisión para la protección de menores para asegurarse las mejores políticas y procedimientos (presente en la misa), señaló que se tiene que “hacer todo lo que sea posible para asegurar que tales pecados no vuelvan a ocurrir en la Iglesia”.

Fue en esa línea de inflexibilidad que el 27 de junio pasado por primera vez un nuncio fue condenado por la Congregación para la Doctrina de la Fe al estado laical luego de ser considerado culpable de abusos sexuales contra menores de edad.

Francisco hizo este nuevo y enérgico “mea culpa” al manifestar toda su rabia por un escándalo que manchó como nunca la credibilidad de la Iglesia Católica, en una misa que celebró en la capilla de Santa Marta por la mañana ante seis víctimas, tres hombres y tres mujeres adultos de nacionalidad irlandesa, alemana y británica.

Luego de un desayuno grupal, estuvo a solas con cada uno de ellos por más de media hora. El padre Federico Lombardi, vocero de la Santa Sede, definió esas reuniones privadas como “muy intensas, conmovedoras y profundas”, con un fuerte impacto tanto en las víctimas, que estaban muy agradecidas, como en Francisco.

“El Papa también estaba muy tocado. Él estuvo escuchando historias de dolor, como un pastor, lo cual indica que cuando hay diálogo, cuando se escucha, puede abrirse un camino para la curación de las heridas y la reconciliación”, dijo Lombardi.

Las seis víctimas, que pidieron reserva, habían llegado la noche anterior a Santa Marta, la casa del Papa.

Allí, durante la cena, ya habían podido ver y saludar a Francisco. Aunque fue a la mañana siguiente, durante el sermón de la misa matutina -este mes y el siguiente, cerrada al público- cuando escucharon en vivo y en directo al máximo líder de la Iglesia Católica suplicarles su perdón.

“En la mirada de ustedes, de tantos hombres y mujeres, niños y niñas, siento la mirada de Jesús y pido la gracia de su llorar. La gracia de que la Iglesia llore y repare por sus hijos e hijas que han traicionado su misión, que han abusado de personas inocentes. Y les estoy agradecido por haber venido hasta aquí”, comenzó el Papa, que muchas veces se salió del texto que tenía preparado y que habló con pasión.

Homilía

La homilía fue pronunciada en español, y las seis víctimas pudieron seguirla porque tenían la traducción del texto en sus respectivos idiomas. El texto se inspiró en el Evangelio en el cual Jesús, luego de salir de un terrible interrogatorio, lo ve a Pedro -que lo había negado-, que tras cruzar su mirada se puso a llorar.

Francisco comparó los abusos sexuales de chicos por parte de sacerdotes -que definió como “algo más que actos reprobables”- con un “culto sacrílego”.

“Esos chicos y esas chicas le fueron confiados al carisma sacerdotal para llevarlos a Dios, y ellos los sacrificaron al ídolo de su concupiscencia”, dijo.

“Hoy, el corazón de la Iglesia mira los ojos de Jesús en esos chicos y chicas y quiere llorar. Pide la gracia de llorar ante los execrables actos de abuso perpetrados contra menores. Actos que han dejado cicatrices para toda la vida”, afirmó el Papa.

Francisco se manifestó consciente de que muchas víctimas de abusos y sus familiares suelen sufrir terribles trastornos emocionales, espirituales y en sus relaciones, caen en adicciones y algunos incluso sufren la tragedia del suicidio.

“Las muertes de estos hijos tan amados de Dios pesan en el corazón y en la conciencia mía y de toda la Iglesia. Para estas familias ofrezco mis sentimientos de amor y de dolor”, señaló.

Francisco reconoció luego que los pecados de abuso sexual contra menores por parte del clero “tienen un efecto virulento en la fe y en la esperanza en Dios”.

“Algunos se han aferrado a la fe, mientras que en otros la traición y el abandono erosionaron su fe en Dios”, indicó. Y destacó, por otra parte, que la presencia de las víctimas hablaba “del milagro de la esperanza que prevalece contra la más profunda oscuridad”.

“Sin duda es un signo de la misericordia de Dios que hoy tengamos esta oportunidad de encontrarnos, adorar a Dios, mirarnos a los ojos y buscar la gracia de la reconciliación”, concluyó.

Según el Vaticano, en los últimos diez años se presentaron a la Santa Sede 3420 acusaciones de abusos sexuales. Más de 800 clérigos fueron expulsados del sacerdocio en relación con esas denuncias. La Iglesia Católica pagó en Estados Unidos 2500 millones de dólares en compensaciones a víctimas. (La Nación)

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