Publicado el: 6, Ago, 2014

Martín Buzzi entre dos pasiones: defender el recurso provincial u obedecer a la presidenta


El Gobernador de Chubut Martín Buzzi junto a Cristina Kirchner - Foto archivo: web
06/08 – 11:30 – Lo que hasta hace poco fue para el gobernador de Chubut, uno de sus principales arietes de campaña y la “joya de la abuela”, en materia política: el petróleo, se ha convertido, a partir del repentino cambio del gobierno nacional sobre la propiedad del recurso, en un karma político. La obediencia debida que mostró el mandatario provincial, que le valió todo tipo de atención por parte de CFK, se resquebraja ante la presión de sindicatos, medios, pueblo y empresas de Chubut, que se oponen a que YPF monopolice la comercialización, precio y distribución del petróleo. ¿Y qué esperaban? ¿Realmente creyeron que el kirchnerismo pensaba en Chubut?. (Por: Giuliano Ventura para OPI Chubut)

(OPI Chubut) – “Hasta ahora se dobla pero no se quiebra”, dijo un legislador del FPV, refiriéndose a la relación entre la presidenta Cristian Fernández y el gobernador de Chubut, Martín Buzzi. El origen de los cortocircuitos, que obviamente no quiere tener Buzzi, pero que lo empuja la realidad, es el cambio de postura del gobierno nacional con la fundada, difundida y vendida políticamente estatización de YPF donde para lograr apoyo de los estados provinciales, el gobierno fundó esperanzas de autonomía, cedió los recursos, afianzó el espíritu de la famosa “ley corta” y prometió el despegue de las provincias petroleras que reunió bajo la OFHEPI de la cual, precisamente, Martín Buzzi fue nombrado presidente, cuando nada hacía sospechar el cambio brusco que le iba a imprimir la Nación, a todo esto.

Afianzada YPF, pero retrasado los planes inicialmente calculados por el equipo de Gallucio, con importaciones en el primer semestre del año de aproximadamente 7 mil millones de dólares, el proyecto Vaca Muerta sin prosperar ni producir, más allá de las palabras y ante un escenario financiero poco optimista para el kirchnerismo, Carlos Zanini, Julio De Vido y Cristina Fernández, se juntaron y formularon el borrador de la nueva Ley de Hidrocarburos, que cayó como una piedra en el estómago de los gobernadores agrupados en la OFEPHI, quienes se “habían hecho los rulos” por orden de CFK y contaron ganancias que aún no tenían, ensombreciéndose el próspero horizonte que veían, por las promesas incumplidas del gobierno que, dando marcha atrás con lo actuado, ahora pretende apropiarse de todo y poner bajo la órbita de YPF desde el precio vil del crudo que intentan pagarle a los dueños del petróleo, pasando por la capacidad de producción y el acarreo.

Aquí Martín Buzzi ha tenido que elegir como en el caso de los niños cuyos padres están en proceso de separación. Difícil y caótica, la relación con el gobierno nacional comenzó a transitar momentos bastante difíciles para el gobernador, que salía a los tropiezos de los yerros que acompañaron el fracaso de Yahuar y Cia. Desde la oposición hasta el sindicato de Petroleros Privados, pasando por las empresas petroleras y la ciudadanía en general, comenzaron a mirar al gobernador para saber qué iba a hacer; más aún cuando aquel título que lo entronizó y le permitió ufanarse de ser el líder de las provincias petroleras, hoy le exige, como presidente de la OFEPHI, ponerse al frente de la protesta de los estados que representa y oponerse a los designios de la dama.

Como si esto fuera poco, la presidenta, cumpliendo a rajatablas el manual K de extorsión, presión y sometimiento, dejó afuera de la convocatoria para la refinanciación de deuda pública provincial, a los cuatro estados petroleros reticentes a firmar la nueva ley de hidrocarburos; es decir, no fueron recibidos Martín Buzzi de Chubut, Jorge Sapag de Neuquén, Francisco Pérez de Mendoza y Alberto Weretilneck de Río Negro.

Ahora, cada sector, presiona y pone paños fríos, según convenga, enfrentar al gobierno provincial en defensa de los recursos propios o seguir manteniendo una relación aceitada con CFK para que los fondos de ayuda no disminuyan y Buzzi pueda llegar al 2015 sin problemas.

El Sindicato de Petroleros, ministros y diputados han dicho que rechazan el proyecto de la nueva ley impulsada por Nación. Jorge Ávila (Secretario General de Petroleros) el ministro de gobierno Javier Touriñán y de Hidrocarburos Ezequiel Cufré se alinearon con los intereses provinciales y rechazaron unánimemente la pretensión de controlar los recursos petrolero por parte de YPF. En este sentido el jueves, los diputados provinciales en Rawson harán una declaración de apoyo a la “Ley corta”, lo cual es equivalente a formalizar políticamente el rechazo hacia la decisión de Cristina.

Carlos Lambré, representante de Comodoro en Petrominera y secretario ejecutivo de la Ofephi, dijo que se encuentra en estudio el proyecto de ley, pero enfatizó que el momento no es el adecuado para modificar la legislación.

En tanto, el ministro coordinador de Gabinete del Chubut, Juan Garitano, aseguró que “con el Gobierno Nacional, con las autoridades nacionales, con todos sus ministerios y organismos tenemos una excelente relación y un vínculo que sigue estando vigente”, aclaración que no tendría sentido si en realidad no existiera un fuerte cortocircuito entre nación y provincia, debido a la postura que está obligada a tomar Buzzi y al tenor de sus últimos discursos donde, a criterio de funcionarios nacionales, en función de caer bien a los sectores internos de Chubut, erosionó su alianza con Cristina.

Como si todo esto fuera poco, la oposición, incluyendo a Mario Das Neves, virtual candidato a 2015, también apoyaron a Buzzi en su posición innegociable sobre los recursos de la provincia y su oposición total a la nueva ley que pretende poner bajo la órbita de YPF los recursos y las decisiones libres de disponerlos por parte de la provincia.

Todo pesa sobre la espalda de Martín Buzzi, que por un lado pretende seguir en el círculo de pertenencia del poder cercano a la presidenta, pero a quien se le presenta, hoy, la gran disyuntiva en la cual lo puso la propia presidenta cuando le hizo una caricia política para seducirlo y ahora le exige la rendición incondicional, cuando lo necesita.

Es que Buzzi nunca entendió al kirchnerismo y por eso se muestra sorprendido, dolido y contrariado. La lealtad para el gobierno nacional debe ser total y sin un atisbo de dignidad; así como la practica el gobernador de Buenos Aires Daniel Scioli. La lealtad, entendida desde el kirchnerismo, es la sumisión incondicional, sin posibilidad de crítica ni cuestionamientos, por parte del elegido. Lo que le pasa hoy al gobernador de Chubut, es el precio de haberse creído incluido en el entorno de la presidenta y pretender que desde esa posición jamás iba a tener que pagar la factura de pertenecer. Error; su dignidad, sus aspiraciones, intereses y promesas políticas no les interesan a quienes están acostumbrados a usar todo lo que esté a la mano, para conseguir cualquier propósito, aún los más discutibles y deleznables. (Agencia OPI Chubut)

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