Publicado el: 11, Ago, 2014

Autos y pasajes, plus en la dieta de los senadores


El Senado de la Nación - Foto:
11/08 – 09:35 – Al tener movilidad, muchos canjean sus tickets aéreos; así, logran un sobresueldo.

Por Iván Ruiz y Laura Serra
Los senadores nacionales no sólo cobran su dieta (salario) y viáticos en moneda extranjera en sus viajes al exterior. A la lista de beneficios se suma una amplia flota de automóviles (unos 70 vehículos, prácticamente uno por cada legislador) conducidos por choferes con viáticos incluidos y disponibles para trasladarlos adonde lo deseen. Incluso a sus propias provincias, pese a que cada senador cuenta con 20 pasajes aéreos por mes y 10 terrestres, también solventados por la Cámara.

Numerosos senadores aprovechan ese privilegio: al contar con un auto a disposición para viajar a sus distritos, la mitad del cuerpo canjea los pasajes por dinero en efectivo que le da el propio Senado, lo que en los hechos significa un sobresueldo. Su dieta ronda hoy los 58.000 pesos, en bruto.

El plus que reciben les permitiría compensar buena parte de lo que pagan en concepto de impuesto a las ganancias.

Por cada tramo aéreo canjeado se reciben $ 670, y por los terrestres, $ 295. Así, si un senador canjea la totalidad de sus pasajes, recibe un extra en efectivo de $ 16.350 mensuales.

Este beneficio doble -viajar a sus provincias en autos oficiales y la posibilidad de canjear sus pasajes por dinero- le provoca al Senado una sangría de fondos. De hecho, próximamente se adquirirán 20 autos cero kilómetro porque, de tanto uso por parte de los senadores, buena parte de la flota está sobrepasada en kilómetros.

Así lo admitió el director general de Administración del Senado, Carlos Dichiara. “Algunos recorrieron más de 600.000 kilómetros”, reveló a LA NACION, e indicó que con esta compra la Cámara alta tendrá entre 60 y 70 autos. Casi un vehículo por senador (son 72 en total).

En la Cámara de Diputados el régimen es bastante más acotado que en el Senado. En primer lugar, porque cuenta con una flota de aproximadamente 60 automóviles para todo el cuerpo -de 257 miembros-, y sólo un puñado de legisladores (jefes de bloque y presidentes de comisiones importantes) cuentan con un coche con chofer asignado. Los autos raramente se utilizan para viajar a las provincias, confirman las autoridades administrativas del cuerpo.

“No podríamos solventar un sistema como el que rige en el Senado. Es muy costoso”, indican los voceros.

Es por esa razón que en la Cámara baja buena parte de los diputados del interior utiliza sus pasajes terrestres y aéreos para trasladarse hacia la Capital y son muy pocos los que los canjean en su totalidad. Los que sí lo hacen con mayor frecuencia son aquellos oriundos de la Capital y de la provincia de Buenos Aires, que no necesitan los pasajes para viajar distancias mayores. Según la información oficial del cuerpo, la suma total a percibir en caso de canjear la totalidad de los tramos aéreos y terrestres es de 19.300 pesos mensuales.

Mantenimiento

Al costo de la compra de los autos para el Senado se añade, además, el de su mantenimiento, que es financiado en buena parte por la llamada “caja chica” del Senado (de lo que se informa aparte). Éste es uno de rubros del presupuesto de la Cámara alta que más crecieron durante la gestión del vicepresidente Amado Boudou al frente del Senado: según un relevamiento de LA NACION, aumentó en un 40% entre 2011 y 2012. Ascendió a 5 millones de pesos en 2012, con una mayoría de facturas que rozan los 30.000 pesos.

La mayor parte de estos gastos están destinados a los coches oficiales. Combustibles, mantenimiento para autos, neumáticos y otros gastos de automotores se llevan una buena parte del presupuesto.

Además del mantenimiento de los autos deben sumarse los viáticos para los choferes. Por disposición de la Cámara alta, cada coche que viaje a las provincias debe contar con dos choferes. Esto es así para garantizar su descanso. Una vez llegado a destino, los choferes retornan a la Capital y, si el senador así lo solicita, vuelven a partir para recogerlos.

Para dimensionar el costo de este beneficio, el equipo de LA NACION Data hizo un relevamiento en el que recopiló y clasificó la maraña de resoluciones oficiales del Senado publicados entre 2010 y 2012 en su página web. En el rubro “viáticos para agentes” se repiten varios nombres de senadores que coinciden con los de aquellos que canjean la casi totalidad de sus pasajes aéreos y terrestres, según un informe de Poder Ciudadano.

Así, según esta ONG casi la mitad de los integrantes del Senado de la Nación (35 en total) canjearon entre el 75 y el 100 por ciento de sus pasajes entre el segundo semestre de 2012 y el primero de 2013. Una de ellas fue, por caso, la senadora Roxana Latorre, fiel aliada del kirchnerismo. Según surge de los datos consignados por el propio Senado, Latorre utilizó asiduamente el auto oficial para viajar a su provincia natal, Santa Fe; cada viaje demandó un gasto de entre 1300 y 5500 pesos sólo en concepto de viáticos para los dos choferes.

Otros asiduos viajeros por auto que, a la vez, canjearon la casi totalidad de pasajes aéreos y terrestres son los senadores nacionales Rubén Giustiniani (Partido Socialista), también de Santa Fe; Juan Carlos Marino (La Pampa); Liliana Negre de Alonso (San Luis), y Ada Itúrrez de Capellini (Santiago del Estero), entre otros.

Otros senadores, como Josefina Meabe (Corrientes), también viajan con frecuencia a su provincia en auto, pero según Poder Ciudadano ella es una de las senadoras que menos pasajes oficiales canjearon.

¿Cómo se explica? “Sucede que muchos legisladores les ceden sus tramos a sus asesores o a gente necesitada de sus distritos que les piden pasajes para trasladarse. También con los pasajes se hace política”, susurran en los pasillos.

Los autos han llegado tan lejos como Neuquén (adonde viaja el senador ultrakirchnerista Marcelo Fuentes), Río Negro (destino del jefe del bloque oficialista, Miguel Pichetto) y Santa Cruz, destino de varios funcionarios de Boudou en el Senado.

Los gastos para pasajes y viáticos constituyen uno de los rubros más altos del presupuesto del Senado. En efecto, para este año se dispusieron casi 48 millones de pesos para ese concepto, pero las autoridades de la Cámara alta estiman que se quedarán cortas con esas previsiones. A tal punto es así que, tal como publicó LA NACION recientemente, pedirán 300 millones de pesos extras al Tesoro Nacional, más otros 15 millones de pesos para distintos gastos, sobre todo pasajes y viáticos.

“La verdad, sería preferible que los senadores usaran sus pasajes antes que el servicio de coches oficiales, porque este sistema es carísimo”, confesó un asesor cercano al vicepresidente Boudou.

Un sistema que se remonta a Scioli y a Cobos

El sistema de doble beneficio que permite a los senadores contar con toda una flota de autos a su disposición y, al mismo tiempo, canjear sus pasajes aéreos y terrestres no es nuevo. Los funcionarios de la actual administración de Amado Boudou aseveran que se remonta, al menos, a 2008, a la presidencia de Julio Cobos, devenido en enemigo del Gobierno.

Voceros del ex vicepresidente admitieron que durante su gestión este sistema existía, pero que Cobos sólo continuó la línea de su antecesor, Daniel Scioli. “Es un régimen que data de hace tiempo: cada senador tiene autos a su disposición sin previa autorización de la Presidencia”, indicaron. Lo cierto es que este sistema no existe en la Cámara de Diputados, que cuenta con una flota de 60 vehículos para 257 legisladores y es el presidente el que los asigna, por lo general, sólo a jefes de bloque y presidentes de comisión. (La Nación)

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