Publicado el: 14, Ago, 2014

Dura réplica del Gobierno a la Iglesia por el desempleo


Dura réplica del Gobierno a la Iglesia por el desempleo
14/08 – 09:30 – El Gobierno reaccionó ayer con malestar y críticas al mensaje de la Iglesia, que anteayer había expresado su preocupación por los recientes despidos de trabajadores, suspensiones y cierres de fábricas.

Por Mariano Obarrio
El jefe de Gabinete, Jorge Capitanich, reclamó que la Conferencia Episcopal “trate el impacto de los fondos buitre”. En la Casa Rosada afirmaron que a la Presidenta le cayeron muy mal las expresiones de los obispos y le ordenó a Capitanich responder en un tema que considera sensible.

El vocero del Episcopado, padre Jorge Oesterheld, que había mencionado el día anterior la inquietud por la inestabilidad laboral, intentó ayer bajarle el tono a la confrontación. De todas formas, recordó que los prelados “ya se pronunciaron sobre la situación de la deuda externa en una declaración que se hizo pública el 24 de junio, luego del fallo de la Corte Suprema de Estados Unidos”. En ese momento, afirmó Oesterheld, la Iglesia abogó por una “justa negociación” y pidió a la dirigencia “unidad y responsabilidad”.

El vocero del Episcopado dijo a LA NACION que la situación laboral “es una inquietud permanente” de los obispos, pero aclaró que el tema no estaba formalmente incluido en la agenda de la 168» reunión de la comisión permanente de la Conferencia Episcopal, que terminará hoy.

Pese a que había trascendido que la Iglesia emitiría hoy un documento sobre los despidos, la inseguridad y las adicciones a las drogas, Oesterheld descartó cualquier pronunciamiento en ese sentido luego del cónclave de unos 20 obispos.

“La Presidenta le bajó la orden a Capitanich de contestarles a los obispos”, confiaron a LA NACION en la Casa Rosada. Sugestivamente, Cristina eligió al funcionario que en sus habituales conferencias de prensa matutinas se manifiesta abiertamente favorable a la Doctrina Social de la Iglesia y se confiesa como un católico practicante.

En su conferencia de ayer, Capitanich aseguró que la opinión de Oesterheld del día anterior “no implica que haya sido de la Conferencia Episcopal” y, si bien dijo “respetar” las opiniones, consideró que “la expresión de un vocero no implica la síntesis de un documento”.

En el contexto de la 168a reunión de la comisión permanente del Episcopado, Oesterheld había dicho anteayer en declaraciones a la agencia DyN que “preocupa a los obispos la inestabilidad laboral creciente que se manifiesta en despidos, suspensiones y el cierre de fábricas”. Y agregó que “son inquietantes los altos niveles de inseguridad y adicción a las drogas”.

Este último concepto del párroco de la parroquia Virgen de las Flores, en Morón, se produjo justo cuando trascendió, tal como informó LA NACION el domingo último, que el Gobierno estudia un proyecto para despenalizar el consumo de drogas, iniciativa que precisamente impulsa un sacerdote católico en uso de licencia, como es el titular de la Sedronar, Juan Carlos Molina.

El conflicto social por los crecientes despidos y suspensiones, además del debate por la lucha contra el narcotráfico, aparecieron así como dos temas amenazantes para la relación recompuesta entre el Gobierno y la Iglesia, que había salido de un clima de desconfianza y tensión luego de que el papa Francisco recibió tres veces a la presidenta Cristina Kirchner en el último año y medio.

Según confiaron a LA NACION fuentes oficiales, el secretario de Culto, Guillermo Oliveri, no mantuvo ayer contactos oficiales por este tema, aunque informalmente algunos obispos lo visitaron y le adelantaron que no habría documento luego de la Conferencia Episcopal.

La reacción de Capitanich exhortando a la Iglesia a explicar el impacto de los fondos buitre se contradijo con el discurso oficial de Cristina y del propio jefe de Gabinete, que habían dicho recientemente que luego del default “la vida sigue” y no habría efectos sobre la economía.

La Casa Rosada está realmente preocupada por los crecientes despidos, a tal punto que hoy a las 18 la Presidenta hará anuncios en la Casa Rosada tendientes a promover la actividad a partir del relanzamiento de un plan de viviendas del Ministerio de Planificación, entre otras medidas (ver aparte).

Pese a que Oesterheld intentó suavizar el clima, el obispo de Posadas, monseñor Juan Rubén Martínez, advirtió ayer que en América latina, en la Argentina y en la provincia de Misiones “la falta de trabajo estable y digno aún sigue siendo causa de pobreza y exclusión”.

Capitanich fue muy claro al contestarle a la Iglesia. “Aunque no se dijo, supongo que la Conferencia Episcopal Argentina tratará de un modo detallado el impacto que tiene la acción de grupos minúsculos de especuladores de forma internacional denominados fondos buitre respecto de los niveles de afectación a la condición soberana del país y a las implicaciones que esto tiene a nivel mundial y nacional”, dijo.

El jefe de Gabinete fundó su reclamo en la exhortación apostólica Evangelii Gaudium, del papa Francisco, que en su párrafo 59, señaló, dice que “hasta que no se revierta la inequidad será imposible erradicar la violencia”. Curiosamente, luego Capitanich admitió que “el Estado interviene para garantizar el trabajo”, con lo cual admitió la preocupación oficial sobre el tema.

“El desempleo y la inseguridad no figuran en el temario de la reunión”, contestó luego Oesterheld a LA NACION. Y aseguró que el conflicto sobre los fondos buitre había sido abordado por el Episcopado. (La Nación)

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