Publicado el: 22, Ago, 2014

Apenas comenzó la campaña y Silva ya sufre la primera tormenta


Apenas comenzó la campaña y Silva ya sufre la primera tormenta
22/08 – 10:00 – El jefe de la campaña socialista abandonó la coalición con fuertes críticas a la candidata.

Por: Eleonora Gosman
No habían pasado 24 horas de la consagración de Marina Silva como la número uno de la fórmula presidencial del Partido Socialista de Brasil, cuando la flamante candidata tuvo su primer tropezón. El secretario general de la organización, el dirigente histórico Carlos Siqueira, abandonó ayer la coordinación de la campaña socialista con declaraciones explosivas: “A la señora Marina la quiero lejos. Ella no es del PSB”. Y añadió: “Que vaya a mandar en su partido Red Sustentable”.

Con estas manifestaciones públicas, Siqueira derribaba las promesas de Marina en su primera aparición radial, en el espacio gratuito reservado diariamente a quienes competirán por el sillón presidencial el primer domingo de octubre. En ese estreno, la ex senadora dedicó más tiempo a reafirmar la unidad dentro de la coalición que la sustenta, que a convencer al público que la escuchaba. “Hemos tomado la decisión de trabajar unidos, para unir a Brasil en torno de las buenas cosas”, postuló. “Veo a Brasil del tamaño que debe ser”, añadió. Por fuera, el secretario general del PSB demostraba que la alianza podría naufragar si la candidata Silva no “respeta” las reglas de juego del partido que la “hospeda”. Por si había dudas afirmó rotundo: “No puede querer mandar en una institución que no es la de ella, en la que apenas es una huésped”.

La altisonancia de la disputa mostró el lado oscuro de la candidatura que tuvo estos días su momento de gloria, como consecuencia en gran medida del impacto emocional por la muerte de Eduardo Campos, a quien ella acompañaba como vice. Para Siqueira, Marina “no representa el legado de él. Y no voy a hacer campaña por ella, porque ambos eran muy diferentes, política e ideológicamente, en todos los sentidos”. La cúpula del socialismo teme que las críticas del secretario general “puedan generar nuevas bajas”. Por empezar, una de las agrupaciones de la coalición que encabeza la presidenciable ya abandonó el barco. Pero también dentro del propio socialismo están al rojo las fuerzas centrífugas, especialmente en dos distritos electorales clave, San Pablo y Minas Gerais, donde los socialistas no moverán un dedo por la presidenciable, según anunciaron. Aun cuando todavía es pronto para saber el impacto real de estas divergencias sobre el alcance de la popularidad “marinista”, analistas como Joao Bosco Rabello afirman que estos entredichos serán el principal problema en el desempeño de la candidata. Por empezar, Marina tiende a presentarse como “inflexible” en su “pureza” ideológica, sobre todo en lo ambiental. Pero no vaciló en aceptar a fines del año pasado su inclusión como vice de Campos, lo que la obligó a afiliarse al PSB a último momento.

Pero las piedras en el camino de la ex senadora no quitan el papel revulsivo de su candidatura, consagrada a las prisas por exigencias de la justicia electoral. Tanto para Dilma Rousseff como para el socialdemócrata Aécio Neves hay un cambio de escenario.

La presidenta ve alejarse su posibilidad de ganar en la primera vuelta, lo que hasta una semana atrás estaba casi descartado. Y para Neves está en juego su llegada a segunda vuelta, el último domingo de octubre. Tendrá que hacer un esfuerzo suplementario para que Silva no le gane.

La estrategia de campaña de Dilma es, hasta ahora, lograr la “humanización” de la figura presidencial. En 2010, cuando compitió con el ex gobernador paulista José Serra, ella era presentada en un doble estilo: como mujer tranquila y apacible, pero también como la gran gerente. Cuatro años después decidieron vestirla como gran cocinera, en la primera aparición televisiva del horario gratuito. (Clarín)

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