Publicado el: 1, Sep, 2014

Crecen las dudas por los datos oficiales de desempleo


Las oficinas del Indec - Foto: OPI Santa Cruz/Francisco Muñoz
01/09 – 09:30 – Los analistas privados creen que el porcentaje de desocupación es entre 1,5 y 2 puntos más alto.

Por Francisco Jueguen
Mientras el país vive una recesión en la que prácticamente todas las actividades económicas están en retroceso, con despidos y suspensiones casi diarias, el dato de desempleo oficial aparece extrañamente estable. En ese contexto, varios expertos en el mercado de trabajo comenzaron a denunciar que el Indec encubre la cifra de destrucción de empleos.

Las dudas de los analistas privados empezaron con los cambios metodológicos que introdujo el organismo en el segundo trimestre, que hicieron más complejo el análisis de la información. A esta decisión se sumó la sugestiva coincidencia entre la disminución de puestos de trabajo -no reconocida oficialmente- y la baja de la tasa de actividad (incluye a quienes tienen empleo y a quienes lo buscan), de la que sí habla el Indec. Esta caída, dicen los expertos, estaría encubriendo un aumento del desempleo de entre 1,5 y 2 puntos. Para el Gobierno, la desocupación es de 7,5%.

Desde la intervención del Indec, en 2007, los datos sobre inflación y crecimiento perdieron total credibilidad. En cambio, en un contexto de estabilidad laboral, las cifras sobre desempleo no habían sido cuestionadas.

Un informe de SEL Consultores estima además que las 150 empresas más grandes del país esperan recortar 3800 empleos.

Con la Encuesta Permanente de Hogares (EPH) manejada por hombres de Guillermo Moreno desde mediados de 2007, sumada a la crisis laboral en ciernes, comenzaron a aparecer fuertes sospechas sobre los datos oficiales de desempleo.

El último parte de prensa del Indec llegó con sorpresa: la desocupación del segundo trimestre de 2014 fue de 7,5%, sólo tres décimas por encima del mismo período de 2013. Pero lo novedoso fue que el cuestionado organismo anunció que debía ajustar los tamaños muestrales de la EPH, ya que se basaban en datos de 2001.

Necesitaba adaptarlos -incluso hacia atrás- por algunos cambios que surgían del último censo de 2010. Los analistas privados señalaron que la modificación está “técnicamente justificada”, pero estimaron que genera suspicacia que se aplique cuatro años después y en un contexto marcado por la caída de todos los datos que componen el PBI y que afectan el empleo.

“Los datos relativos al mercado de trabajo que surgen de la Encuesta Permanente de Hogares son más difíciles de comparar”, describió la consultora Idesa en su último informe. En FIEL agregaron que como el Indec no informó las bases con las que realizó el ajuste metodológico sólo pueden reproducirlo con “los pocos datos que ofrece el organismo en sus partes de prensa”.

Pero la mirada está puesta en la manipulación aparente que existiría en la relación entre otros componentes determinantes a la hora de calcular el desempleo: el crecimiento de la población, la cantidad de ocupados y la población económicamente activa.

A pesar de la recesión y las noticias que se multiplican sobre despidos y suspensiones, para el director del Indec crece la ocupación. “En los informes de la Encuesta Permanente de Hogares la cantidad de personas ocupadas alcanzaba 10.994.000 en el segundo trimestre de 2014, un poco más que las cantidades estimadas en el primer trimestre de ese año y también respecto del segundo trimestre del año anterior”, escribió Norberto Itzcovich.

Es un dato sesgado. El economista de LCG Gastón Rossi admitió que en la comparación interanual se registra un leve crecimiento, pero cuestionó: “Esto sólo ocurre porque la población total crece 4,1 por ciento interanual por el cambio en las estimaciones de población del censo 2010”. Y agregó: “Si se toman las tasas del segundo trimestre, se las aplica a la población del mismo período de 2013 y se las incrementa por la tasa habitual de crecimiento vegetativo de la población, 0,9 por ciento anual, se observa que corrigiendo los datos del Indec por el efecto población daría una caída de 332.000 en el número de ocupados”, afirmó.

Pero eso no es todo. Relacionado con la pérdida de ocupados mencionada, los datos oficiales muestran otro foco de polémica: se trata de la caída del porcentaje de la gente que trabaja o busca empleo (la tasa de actividad) al nivel más bajo desde 2002. Extrañamente, el número de personas que ya no están ocupadas es muy similar -dicen los expertos- al de aquellos que dejaron de buscar.

“Si en 2014 la tasa de actividad no hubiera caído y fuera la misma que en 2011, la tasa de desempleo habría sido de 8,7 por ciento”, explicó Idesa. “Si bien no se puede estar seguro de la conducta del Indec por las distorsiones del pasado, es posible que esté cayendo la participación laboral por un efecto desaliento”, esgrimió Jorge Colina, analista de esa consultora.

“Aun corrigiendo por el cambio de la estimación de la población que surge del último censo, se observa una caída interanual de un punto porcentual en la tasa de actividad”, indicó Rossi. “Esto implica que tres de cada cuatro personas que perdieron su empleo dejaron de buscar activamente trabajo. Semejante caída en la tasa de actividad resulta por demás llamativa en un contexto de caída del salario real y recesión que obliga a complementar ingresos hacia el interior del hogar y contradice lo sucedido en 2009 y 2012, años de recesión y estancamiento”, concluyó Rossi.

Para LCG, sin esos cambios en la actividad, el desempleo llegaría al 9,4 por ciento.

Juan Luis Bour, economista jefe de FIEL, corrigió sus cálculos con los datos del Indec y con la nueva serie de población, y determinó que el empleo en el Gran Buenos Aires (GBA) cayó en forma interanual en unas 206.000 personas en el segundo trimestre del año.

En el interior (según la EPH), en cambio, habría habido un alza del empleo de 125.000 personas.

Los datos de la tasa de actividad son muy similares.

En el mismo período la población activa cayó en el GBA en 233.000 personas, mientras que en el interior hubo una suba de 155.000 individuos.

“Los movimientos tanto en la población activa como en la ocupación determinan que, por rara casualidad, esos cambios no se reflejen, según el Indec, en la tasa de desempleo”, cerró Bour. (La Nación)

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