Publicado el: 8, Sep, 2014

La recesión hizo caer las compras de energía en el exterior


Cristina busca reabrir el canje a los bonistas y pagarles en la Argentina
08/09 – 09:40 – El menor consumo provocó una baja entre mayo y julio, por primera vez en 5 años; ahorro de US$ 328 millones.

Por: Pablo Fernandez Blanco
Aunque desplegó múltiples medidas de alto costo político para contener la crisis cambiaria, como las restricciones a la compra de dólares y las barreras para importar, el Gobierno comenzó a ahorrar divisas de la manera tal vez menos conveniente.

Debido a la recesión, por primera vez en cinco años comenzaron a caer las importaciones de energía, algo que la Casa Rosada había buscado, hasta ahora sin éxito, mediante maniobras como la presión sobre las petroleras locales para que aumenten la producción, la suba de tarifas a los usuarios de gas (con vistas a que ahorren) y hasta con la estatización de YPF.

Según datos de la Secretaría de Energía, un organismo cuyas estadísticas tienen más credibilidad que las del Indec, en julio se cumplió el tercer mes consecutivo de reducción de compras de energía en el exterior. Por ese camino se gastaron ese mes US$ 828,48 millones. El número, enorme de todas maneras, es 9,6% menor en comparación con julio de 2013. Entre mayo y julio el Gobierno gastó 328,2 millones de dólares menos que el año pasado en esos mismos meses.

Es un dato significativo, ya que Cristina Kirchner dispuso en su momento la aplicación del cepo cambiario para poder hacer frente a la salida de divisas que implican las importaciones de petróleo, gas, naftas y gasoil.

Esos valores incluyen las importaciones de naftas y gasoil por parte de las mayores petroleras del mercado, como YPF, Axion (ex Esso), Shell y Petrobras; las compras del gas que llega por barco desde ultramar a los puertos de Escobar y Bahía Blanca y el de Bolivia (la operación está a cargo de YPF, que lo hace por cuenta y orden de Enarsa), y otros derivados del crudo, como algunos lubricantes.

En junio, en tanto, las compras al exterior habían alcanzado los 885,40 millones de dólares, un 8,83% por debajo del sexto mes del año pasado, mientras que en mayo sufrieron un desplome del 16% (se hicieron compras por US$ 767,24 millones).

Por ejemplo, en abril, el último mes del año que registró un aumento de las importaciones, se trajeron combustibles por US$ 1084 millones, un 44% más que en el mismo período de 2013.

Los números del Indec, que incluyen, además, las importaciones de gasoil y fueloil que realiza Cammesa, la compañía administradora del mercado eléctrico, para abastecer a las usinas ante la falta de gas por la caída de la producción local, también muestran un traspié: en junio fueron 2% menores, y en julio estuvieron 6% por debajo del mismo período del año anterior.

Toda una novedad para la administración kirchnerista, que frente a la caída en la producción local de hidrocarburos y el incremento de la demanda, tanto de petróleo y gas como de derivados, siempre acudió a los mercados externos para abastecerla. Y va camino de convertirse en un aliado inesperado contra la crisis cambiaria. Si bien el promedio de las importaciones en lo que va del año está por encima de 2013, en los últimos tres meses el ahorro en divisas fue de US$ 328,2 millones. La mala noticia para las cuentas públicas es que también cayeron en los últimos meses, y en mayor medida, las exportaciones de energía, por lo que la balanza comercial del sector sigue siendo ampliamente deficitaria.

Un camino inapropiado

El país redujo las importaciones de energía al menos por dos motivos. El primero, muy visible, es la caída de la demanda.

Por ejemplo, se venden menos naftas, en especial premium, y también comenzó a bajar el consumo de gasoil.

Eso disminuyó la cantidad de compras al exterior, según consta en los números oficiales. Pero los especialistas detallan otro motivo que aún no permite consolidar la tendencia: los precios del mercado internacional cayeron. Por eso prefieren ser cuidadosos.

“Está bajando la actividad económica, el consumo de nafta y también el de gasoil”, explicó el ex secretario de Energía Jorge Lapeña.

Para Daniel Montamat, que también ocupó la cartera de Energía y presidió YPF, “si en los últimos meses ha habido una baja en las importaciones con respecto a los mismos meses del año anterior es porque está entrando a pegar de lleno la recesión en la demanda de energía. Desde mayo viene cayendo el consumo de nafta y gasoil en el parque vehicular y en el transporte. Esto incide en los volúmenes de importación de derivados. Las que se mantienen en volumen son las importaciones de gas, pero allí hay un efecto de reducción de algunos precios (GNL) respecto de los valores que se pagaron el año pasado”.

De todas maneras, aclaró que en el acumulado del primer semestre las importaciones fueron de “4875 millones de dólares, un 14% más que en 2013”.

El ex secretario de Energía Emilio Apud introdujo otra cuota de precaución a los números de importaciones.

“En el verano de este año, asustado por los cortes de luz de diciembre y principios de enero, el Gobierno apuró importaciones y generó un exceso de stock de combustibles líquidos que colmaron la capacidad de almacenaje disponible. Eso forzó, incluso, a exportar algunos volúmenes”, explicó el ex funcionario.

Según su criterio, los números oficiales están marcando un “mal manejo de las importaciones de combustibles, no sólo en precios, sino en cantidades y oportunidad, algo que en una situación de institucionalidad normal ameritaría una auditoría”.

9,6%

Fue la caída de las importaciones de energía en julio. Ese mes se gastaron US$ 828,5 millones; también habían bajado en mayo y en junio. (La Nación)

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