Publicado el: 19, Sep, 2014

Cristina llegó a Roma para almorzar mañana con el Papa


Cristina llegó a Roma para almorzar mañana con el Papa
19/09 – 15:00 – La Presidenta arribó esta mañana. Tras su encuentro con Francisco, viajará a Nueva York.

Por: Julio Algañaraz
La presidenta argentina Cristina Fernandez de Kirchner llegó aquí a las 14,25 hora local (cinco horas menos en nuestro país) para almorzar mañana con el Papa, que la invitó formalmente. El encuentro a solas tendrá lugar en la Casa de Santa Marta, el hotel interno del Vaticano donde Francisco reside. Como en el “pranzo” entre ambos del el 17 de marzo de este año, la agenda es totalmente abierta.

Es la cuarta vez que el Papa y Cristina dialogan directamente. Además de los dos almuerzos de este año, la presidenta comió con Francisco en Santa Marta el 18 de marzo de 2013, el día antes de la ceremonia oficial de inicio del pontificado de Jorge Bergoglio. El 28 de julio en Río de Janeiro, donde en el primer viaje internacional de su reinado el pontífice presidía la Jornada Mundial de la Juventud, ambos volvieron a verse por segunda vez.

La presidenta, que como en los otros viajes romano se aloja en el tradicional hotel Eden, a una cuadra de la vía Véneto, encabeza una abundante comitiva, presente el ministro de Relaciones Exteriores, Héctor Timmerman. En el aeropuerto la esperaban las autoridades diplomáticas de nuestras embajadas en Roma, especialmente el titular ante la Santa Sede, Juan P. Cafiero.

“Crece el afecto y la estima entre el Papa y la presidenta”, dijo Cafiero a “Clarín”.

Cristina pidió ayuda al Papa en la “pulseada de hierro”, como dicen los italianos, con los fondos buitres, la justicia y el gobierno norteamericanos, que según la presidenta y sus colaboradores han armado una velada pero brutal conspiración para quebrar la resistencia argentina a ceder ante los grupos financieros que el mismo Papa ha criticado y condenado.

La presidenta sostiene que la oposición y sectores sindicales están preparando un estallido social. El deterioro de la situación económica llevaría a organizar una huelga general “en diciembre o antes”. Cristina denunció que los sindicalistas aliados con la oposición y los sectores financieros podrían organizar una “matine” de violencia y conflicto social durante su viaje a Roma y Nueva York. La crisis interna será un tema obligado durante el almuerzo.

El Papa está a su vez preocupado y desea encontrar los medios de diálogo y negociación para evitar que la situación económica y social del país se descalabra en una crisis política cada vez más exasperada. Que se asegure una transición “serena”, sostenible hasta diciembre del año próximo, cuando la presidenta entregue el poder a su sucesor. Francisco también quiere detectar el estado de salud físico y psicológico de Cristina Kirchner. Ha comentado a sus colaboradores que ella somatiza mucho los problemas que la afectan y quiere contenerla, alentarla, demostrarle su cercanía. “Hay que ayudar a Cristina, sin criticarla demasiado, para que todo termine bien”, sostuvo Bergoglio ante empresarios y sindicalistas que recibe todos los días.

Francisco “esta preocupado por la gobernabilidad y la sana democracia del país”, comentó hace unos días monseñor Guillermo Karcher, que está ahora en la Argentina. Karcher es funcionario del protocolo del Departamento de Estado y un hombre muy cercano a Jorge Bergoglio.

El Papa defenderá a la Presidenta en la “negociación responsable que no ponga en riesgo la restructuración vigente de la deuda”, pero no alentará un desacato a la justicia norteamericana. No hay que olvidar que Jorge Bergoglio está en el centro de un panorama internacional muy conflictivo. Los extremistas musulmanes del Estado Islámico práctican el terrorismo, la violencia y las posiciones más intransigentes, que en Irak y Siria, donde han establecido un territorio bajo su control, consuman una persecución salvaje de los cristianos y otras minorías, con asesinatos y fugas en masa de los perseguidos.

Francisco, que condena las guerras, ha debido frente a la magnitud de estos ataques sin precedentes, aceptar que es justo afrontar al agresor. Y en concreto es Estados Unidos el que con su fuerza aerea está bombardeando a los “yihadistas” del Estado Islámico, haciendolos retroceder, en apoyo de las fuerzas de tierra y en defensa de los cristianos.

El presidente Obama anunció una coalición de treinta países que ayudan a EEUU y muchos creen que el creciente número de “consejeros militares” que Washington está enviando a Irak, preluden una presencia nutrida de tropas de tierra, si el Califato sigue escalando el conflicto bélico.

Esta es la realidad de una dramática alianza que Jorge Bergoglio tendrá en cuenta para moderar la batalla diplomática que Cristina Fernandez de Kirchner quiere dar la semana próxima en las Naciones Unidas en Nueva York. (Clarín)

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