Publicado el: 22, Sep, 2014

El Gobierno prevé un fuerte aumento del gasto en obra pública en 2015


El Ministro de Planificación Federal Julio De Vido - Foto: OPI Santa Cruz/Francisco Muñozde
22/09 – 09:30 – Contempla inversiones por más de $ 5600 millones, 46% más que este año; además, autoriza al Poder Ejecutivo a emitir deuda para infraestructura por US$ 50.331 millones.

Por: Laura Serra
Es un clásico: cada vez que se avecina un año electoral, el gobierno nacional prepara la billetera del Tesoro para repartir obras públicas por doquier. El año próximo no será la excepción, aunque lo llamativo esta vez es la magnitud del presupuesto que se destinará a ese propósito, nada menos que un 46 por ciento superior al de 2014.

Así lo confirma el proyecto de ley de presupuesto 2015 que el Gobierno acaba de mandar a la Cámara de Diputados: allí se incluye una extensa planilla con más de 700 obras plurianuales por un total de 5644 millones de pesos.

Pero eso no es todo: en el artículo 41 del proyecto de presupuesto, la iniciativa oficialista autoriza al Poder Ejecutivo a emitir deuda por 50.331 millones de dólares para financiar proyectos de infraestructura, un monto ampliamente superior a las reservas con que hoy cuenta el Banco Central.

Tal es la magnitud de esta cifra que basta compararla con la de este año, prevista en unos 34.000 millones. En pocas palabras, de un año al otro el Gobierno prevé ampliar en un 47,6% el pedido de endeudamiento para obras públicas.

Semejante despliegue de recursos públicos y de operaciones de crédito destinados a infraestructura no tiene otra explicación que el test electoral que el Gobierno afrontará el año próximo, el último de la gestión de Cristina Kirchner al frente del Poder Ejecutivo.

El kirchnerismo, ávido por retener la mayor cuota de poder posible después de los comicios presidenciales, no escatimará fondos para cooptar gobernadores, intendentes y legisladores que le sean afines una vez que se despidan de la Casa Rosada. El reparto discrecional de obras públicas por parte del gobierno nacional ha probado ser siempre funcional a estos propósitos.

“Planilla de la felicidad”

Las obras públicas previstas para el año próximo están contenidas en un extenso listado que, en la jerga legislativa, se conoce como la “planilla de la felicidad”: allí figuran cientos de proyectos de infraestructura previstos en distintos rincones de la Argentina para satisfacer los pedidos de gobernadores, intendentes y legisladores, pero, a la postre, el Gobierno reasigna prioridades según su conveniencia política y no siempre cumple con lo que había prometido en la ley de presupuesto.

En otras palabras, el Gobierno maneja a su total discreción el presupuesto de obras públicas, sin respetar demasiado el detalle de los proyectos previamente aprobados por el Congreso de la Nación. Prueba de ello es que muchas de esas obras presupuestadas se repiten año a año con desembolsos irrisorios, sin que necesariamente se ejecuten.

Para muestra basta un botón. O varios botones. Por ejemplo, la autovía Río Cuarto-San Francisco, una obra clave para la provincia de Córdoba. Se trata de una inversión plurianual de 435 millones de pesos, pero para el año próximo sólo se asignó un millón. La misma cifra simbólica -un millón de pesos- se repite en casi 300 obras de las más de 700 presupuestadas para el año próximo, la mayoría de ellas rutas nacionales. En cambio, para la construcción de distintos complejos carcelarios (previstos en las provincias de Salta, Buenos Aires y Chaco) se previó una suma incluso menor, de 500.000 pesos para cada una a lo largo de 2015, cuando la inversión final es millonaria.

En cambio, en la “planilla de la felicidad” se benefician otras obras con desembolsos millonarios para el año próximo. Por ejemplo, la fastuosa Torre Única de Comunicaciones, a la que se le asignó una partida de 261 millones de pesos, o la construcción del sistema de agua potable para la ciudad de Río Gallegos, en Santa Cruz, con 370 millones de pesos.

Por otra parte, en el listado de obras a ser financiadas con endeudamiento figuran varios proyectos que son emblemáticos para el kirchnerismo.

El más ambicioso es el rubro de las “centrales nucleares”, por un total de US$ 11.000 millones. Otros US$ 9000 millones irían a las obras para las represas de Santa Cruz, Néstor Kirchner, Jorge Cepernic, Chiuido I, y otras; unos US$ 6000 millones para la construcción del gasoducto para el Noroeste o la ampliación de otros ya existentes, y hasta la simple “adquisición de gas natural o combustible líquido” para combatir el déficit energético.

También figuran 3000 millones de dólares para toda la cadeza de hidrocarburos y combustibles (explotación, transporte, etcétera); otros 5000 millones de dólares para “obras energéticas” en general, sin especificación alguna; 2000 millones de dólares para los proyectos energéticos financiados por los chinos por medio del convenio bilateral firmado con ese país, y otros 2500 millones de dólares que surgen de un convenio con Paraguay para obras hidroeléctricas o compras de energía.

También figuran otros 1800 millones de dólares para el soterramiento de vías ferroviarias. (La Nación)

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