Publicado el: 23, Sep, 2014

El conflicto con los buitres fue el eje de todas las reuniones


El conflicto con los buitres fue el eje de todas las reuniones
23/09 – 10:00 – Antes de su discurso de mañana en la ONU, la Presidenta se encontró con el secretario general del organismo, con una delegación de sindicalistas internacionales y con el financista George Soros.

En su primera jornada de agenda oficial en Nueva York, Cristina Kirchner cosechó tres respaldos diversos en su cruzada contra los fondos buitre: el secretario general de la ONU, Ban Ki-Moon, líderes del sindicalismo internacional y el magnate George Soros dieron, con matices diversos, una palmada de apoyo al Gobierno, que se resiste a cumplir con la sentencia del juez federal Thomas Griesa de esta ciudad favorable a los holdouts.

Cerca de las dos de la tarde, Cristina ingresó a la sede de la ONU. La escoltaban Héctor Timerman, la embajadora ente las Naciones Unidas Marita Perceval, los dirigentes kirchneristas Eduardo “Wado” De Pedro y Victoria Montenegro (hijos de desaparecidos) y el coordinador del programa de Scholas Ocurrentes, José María del Corral.

El mandamás de la ONU recibía a esa hora una audiencia de trás de otra. Después de Michelle Bachelet y Evo Morales, ingresó la delegación argentina para un encuentro de 15 minutos, en que el que conversaron del reciente voto favorable de 124 países a la propuesta argentina de trabajar en un nuevo marco regulatorio para la reestructuración de las deudas soberanas. Ban Ki-Moon lo consideró “un tema importante que amerita el debate en profundidad por parte de los Estados miembros”, según un comunicado que difundió su oficina. Más efusivo, Timerman aseguró que el coreano prometió “colaborar” en la redacción del nuevo marco regulatorio y Cristina se esperanzó en que esté listo para el año que viene, lo que sería una proeza para los tiempos de la ONU, más allá de que no sería aplicable al caso argentino por ser anterior.

De allí, se trasladó a un salón del consulado nacional colmado por medio centenar de funcionarios, periodistas y sindicalistas argentinos, donde los líderes de la Confederación Sindical Internacional y de las Américas y los de la centrales sindicales de Estados Unidos y Canadá sintonizaron con las denuncias al capital especulativo y dieron un respaldo contundente a la batalla argentina. Incluso Cathy Feingold, de la central estadounidense AFL-CIO, avaló la resistencia al fallo de Griesa y prometió que enviará cartas a las administradoras de pensión de los trabajadores de este país para que no inviertan en fondos especulativos.

Cristina les pidió a Hugo Yasky y Gerardo Martínez que sean breves: “A ustedes los escuchamos siempre”, les dijo. Después se tomó 35 minutos para desgranar una vez más la historia de la renegociación de la deuda argentina y la batalla judicial con los fondos buitre, a los que se refirió como “virus” o “bacterias” que “infectan” el capitalismo para transformarlo en un sistema de “usura internacional”.

Insistió en que el fallo de Griesa no se debe a que “es un juez municipal, un señor mayor o no entiende nada de derecho; las cosas tienen un fin, que es tirar abajo la reestructuración (de deuda) argentin a”. Y en referencia a las trabas comerciales que aplica Washington al ingreso de productos argentinos, dijo que EE.UU. “es uno de los países que aplica mayores barreras aduaneras, a pesar de que vive hablando de libre comercio”. Luego se vanaglorió de que en EE.UU. ya se habla de Argentina como “la nueva Arabia Saudita” (por sus recursos petroleros), y concluyó con una referencia a la amenaza global que significan los fondos especulativos. “Esta vez no es ‘No llores por mí, Argentina’. Es ‘No llores por mí, the world (el mundo)’ ”, resumió, antes de regresar al Hotel Mandarin Oriental.

Allí, en el piso 45, se reunió casi una hora con Soros, en medio de rumores de que él podría comprarle la deuda a los holdouts o intervenir de alguna manera. De traje gris y rodeado de custodios, Soros no hizo declaraciones, aunque su vocero Michael Vachon respondió a Clarín que ambos “discutieron sobre las perspectivas de la economía argentina, los recientes desarrollos positivos en el sector de hidrocarburos y la reforma en la política de drogas en América latina”. El gobierno argentino mantuvo silencio de radio. De noche, Cristina recibió a Eduardo Eurnekian. Pidió que no hubiera fotos. (Clarín)

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