Publicado el: 30, Sep, 2014

Las reservas volvieron a caer y, tras dos meses, el BCRA descongela el dólar oficial


La carrera por el dólar contagió al paralelo y le hizo marcar un nuevo récord: $ 13,15
30/09 – 11:00 – Recurre a una devaluación suave y gradualista para desalentar la idea de un brusco salto cambiario; las reservas, debajo de US$ 28.000 millones.

Por: Javier Blanco
El Banco Central (BCRA) pareció haberse quedado en las últimas 48 horas “sin resto” para mantener la estrategia de tipo de cambio oficial absolutamente anclado que venía ensayando desde fines de julio, es decir, el momento en que se confirmó el default parcial de la deuda.

Lleva dos ruedas convalidando devaluaciones de 0,35% del peso frente al dólar (el vendedor mayorista saltó de $ 8,42 a 8,47,10 en dos días), lo que queda a la vista porque además vendió a razón de US$ 50 millones en cada una para evitar que ese ajuste pudiera ser mayor.

El cambio de estrategia sucede en momentos en que queda claro que la presión que desató la nueva corrida cambiaria sobre las reservas, lejos de ser inocua, puede volverse traumática.

Ayer, esa tenencia perforó el nivel de los US$ 28.000 millones para regresar a los niveles que mostraba hacia fines de abril, el momento en que los dólares de la soja (y el salto devaluatorio de comienzos de año) sustentaban a una sensación de calma en la plaza cambiaria local.

El problema es que esa temporada alta de la oferta sojera ya pasó y su nueva edición no sólo es lejana, sino que está en duda porque la cotización del cultivo ya se contrajo casi 30% en lo que va del año y los futuros de la próxima cosecha están debajo de los precios percibidos durante la actual, lo que hace dudar la magnitud de la próxima siembra. “La posición mayo de la soja en el Matba (el dato que el productor mira para saber si es rentable o no sembrar) cerró ayer a 240,80 dólares por tonelada, un 18,8% debajo de los 296,50 dólares de igual momento de 2013”, explicaron ayer en el mercado.

El tipo de cambio oficial se había depreciado apenas 4% en los últimos tres meses. Y mantenido casi congelado en los últimos dos. Eso, junto al despegue que tuvo el dólar en el mercado paralelo, ayudó a estirar la brecha entre uno y otro precio hasta un 90%, un nivel inédito y que no hizo más que disparar expectativas sobre la posibilidad cierta de un nuevo salto devaluatorio.

Una película ya vista

Las reservas estaban en torno de los US$ 29.700 millones al 23 de julio pasado, es decir, el momento en que el BCRA volvió a optar por congelar el valor oficial del dólar.

Ayer, según informó anoche ese organismo, habían caído a los 27.944 millones. Se evaporaron US$ 1750 millones desde entonces; 278 millones en los últimos dos días y US$ 99 millones sólo durante la jornada de ayer.

Si se tiene en cuenta, además, que el BCRA aún computa como parte de las reservas a los US$ 539 millones que se depositaron para el pago de renta del bono Discount (y quedaron bloqueados en una cuenta) y los US$ 169 millones del Par que intentarán pagar hoy, queda a la vista que esa tenencia es aún menor, pese a haber comenzado a incluir en ella parte de los yuanes que comenzaron a llegar por el acuerdo de asistencia sellado con el Banco de China.

El cambio de estrategia del BCRA incluye un intento de ir regularizando los pagos por importaciones que mantuvo durante dos meses mayoritariamente bloqueados.

A eso hay que sumarle el giro del cupo semanal por US$ 55 millones que desde el Ministerio de Economía negociaron con automotrices y fabricantes fueguinos (se pactó liberar todos los lunes) y al BCRA le toca atender.

De allí que en las últimas dos ruedas haya tenido que desprenderse de unos US$ 50 millones de las reservas por intervenciones, pese a que los montos operados en el mercado oficial tendieron a recuperarse en las últimas 48 horas (promediaron los US$ 250 millones, cuando no llegaban a los US$ 180 millones hasta el jueves) ante el leve repunte de la oferta exportadora.

El propósito de la flexibilización en la autorización de este tipo de pagos es desterrar la idea de que el Gobierno había avalado un desdoblamiento cambiario de facto al derivar la demanda de importadores al mercado del “contado con liquidación”, como, en los hechos, intentó.

Sucede que la cola de demanda que se derivó a ese canal disparó los precios del dólar que surgen de las operaciones bursátiles destinadas a arbitrar monedas. Y ese sobrecosto comenzó a derramar sobre los precios internos, ya que las empresas se resisten a asumir semejante pérdida, lo que obligó al Gobierno a revisar sus pasos.

El precio del contado con liquidación, que surge de comprar un bono en pesos en la plaza local para liquidarlo en divisas en el exterior unos días después, avanzó 17% en lo que va del mes y cerró ayer a $ 14,89. Esta carrera fue la que, a su vez, disparó la escalada que llevó al dólar paralelo a rondar a mitad de la semana pasada los $ 16 (ayer cerró a $ 15,60).

El intento oficial de una adecuación gradualista en el tipo de cambio busca desalentar la idea de un nuevo salto devaluatorio como el validado a fin de enero. ¿Alcanzará?. (La Nación)

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