Publicado el: 3, Oct, 2014

Desconfianza y caída en los mercados por el cambio en el Central


Banco central de la Republica Argentina - Foto
03/10 – 09:30 – Acciones y bonos bajaron de 15 a 20% en dos días; siguió paralizada la operación bursátil en divisas; récord de compras de dólares para ahorro.

Por: Javier Blanco
Los cambios en el Banco Central afectaron los movimientos en la Bolsa de Valores.
Las acciones y los bonos en dólares volvieron a derrumbarse ayer ante la ola de desconfianza que produjo el recambio de autoridades en el Banco Central (BCRA) y el cepo que el Gobierno impuso de hecho a las operaciones para cambiar monedas a través de la Bolsa de Comercio.

Ambas medidas se dan en medio de la ofensiva de las autoridades económicas para tratar de controlar la nueva corrida cambiaria y ante el temor general a otro salto devaluatorio. El drástico reajuste, que va de 15 a 20% en dos días en los papeles más negociados, es consecuencia de la andanada de denuncias que lanzó anteanoche la presidenta Cristina Kirchner, lo que detonó una crisis que puso fin a la gestión de Juan Carlos Fábrega en el BCRA.

En la consideración de analistas y empresarios, ese desplazamiento confirma el giro del Gobierno hacia un mayor intervencionismo en la economía, cambio iniciado con la reforma a la ley de abastecimiento y los aspectos económicos más resistidos del nuevo Código Civil y Comercial, que, por ejemplo, abre la posibilidad a otro intento de pesificación forzada.

Pero la desconfianza no es exclusiva de analistas y empresarios. En apenas 48 horas, casi 200.000 contribuyentes se lanzaron a comprar 140,2 millones de dólares para atesorar (un tercio del total que se vendió en septiembre o una suma similar a la que se compró a lo largo de todo mayo). Son cifras que no se vieron ni cuando se rehabilitó esta opción después de 24 meses de prohibición, a fines de enero.

La ola de desconfianza que se disparó se hace visible con sólo reparar en que la caída de precios, si bien había comenzado a verificarse con las primeras operaciones de anteayer, se convirtió en derrumbe apenas se supo de la salida de Fábrega y de su reemplazo por el hasta ayer presidente de la Comisión Nacional de Valores (CNV), Alejandro Vanoli.

Vanoli, autor de la sentencia según la cual difundir el valor del dólar blue “es como difundir el precio de la cocaína” (antes de que el jefe de la Sedronar, Juan Carlos Molina, se pronunciara por “habilitar el comercio de todo” -en relación con las sustancias prohibidas-), llegó a primera hora de la tarde a la sede del BCRA para ocupar el despacho presidencial tras volver anteayer de urgencia de Brasil y haberse reunido por varias horas en la residencia de Olivos con la presidenta Cristina Kirchner y el ministro de Economía, Axel Kicillof.

El decreto 1735, publicado ayer en el Boletín Oficial, lo habilitó a ejercer el cargo “en comisión” hasta que el Senado trate el pliego de su designación, que ya fue remitido a la Cámara alta (ver aparte). De ser así, estará en el cargo hasta completar el mandato de ley de Fábrega, en 2019.

El decreto por el que se le aceptó la renuncia a Fábrega obvió la formalidad habitual de agradecerle “los servicios prestados”.

En la misma tónica puede leerse la ofensiva que ayer mismo Vanoli, junto al ministro Kicillof, lanzó sobre Eduardo Barbier y Cosme Belmonte, los dos directores que habían llegado al BCRA de la mano de Fábrega, para que renuncien a sus cargos de manera de liberar sillas de ese cuerpo y cortar lazos comunicantes con el sistema financiero. Vale recordar que la imputación presidencial se centró en el acceso que algunos banqueros tendrían a información privilegiada, para anticipar apuestas de negocios.

Por lo pronto, la imposición de una línea de control del BCRA, que, se supone, confrontará con los bancos y el mercado en general, detonó un feriado virtual de los florecientes negocios cambiarios que se venían cursando por la Bolsa y profundizó la corrección de precios, al quedar bloqueadas por precaución las operaciones para hacer “contado con liquidación”.

Además, dio más oscurantismo a las operaciones en el mercado paralelo por temor a procedimientos y allanamientos. Ese miedo podó de arbolitos la peatonal Florida. Los pocos que se arriesgaron a seguir operando, lejos de vociferar su oferta de “cambio, cambio”, la susurraban, y sólo si detectaban transeúntes en actitud de búsqueda.

La presunción no fue vana, sino que se confirmó con las inspecciones que llevó adelante la CNV sobre Mariva Bursátil y Balanz Capital y que derivaron ayer en la suspensión provisoria de la primera de ellas (ver página 12).

Derrumbe, parte ll

El resultado de la ofensiva oficial fue un nuevo derrumbe de 10% en los precios de las acciones y de 6% en los bonos de la deuda nominados en dólares más negociados. Ambas caídas estuvieron propiciadas por otra corrección bajista de 4,5% en los precios del dólar MEP y el contado con liquidación, que venían haciendo las veces de inflador de las cotizaciones en pesos y estaban detrás de los récords de la Bolsa, que hasta hace sólo algunos días alegraban al jefe de Gabinete, Jorge Capitanich, y a la propia Presidenta.

El primero esgrimió esos récords como testimonio del “escaso” impacto que había tenido el default de la deuda en el mercado. Cristina Kirchner lo había considerado una prueba de la rentabilidad que se podía obtener si se apostaba por operaciones en pesos, al hablar en el acto del último aniversario de la Bolsa.

Los analistas juzgan que la baja va a seguir hasta que no queden claros los pasos que dará Vanoli al frente del BCRA. Por lo pronto, ayer hubo algunas señales: la entidad volvió a comprar dólares para sumar a las reservas tras 10 días de abstención. Para poder hacerlo volvió a dejar pisados pagos de importaciones. Incluso el de algunos barcos que traen gas al país y quedaron varados en Bahía Blanca a la espera de los dólares.

¿Otra? El tipo de cambio oficial se mantuvo estable, pese a que el resto de las monedas de la región volvieron a caer frente al dólar, aunque más levemente que en días previos.

Vanoli permanecía anoche en la sede del BCRA, que (junto a su edificio anexo) se ve rodeada por la bandera argentina. No por una ornamentación de bienvenida al nuevo funcionario: es el colorido detalle de la protesta que lleva adelante el personal de ese organismo, al haber anulado Economía el acuerdo salarial paritario que habían pactado con Fábrega por considerar que superó las metas permitidas. (La Nación)

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