Publicado el: 8, Oct, 2014

Cristina anunció que impulsará una reforma del Código Procesal Penal


Cristina anunció que impulsará una reforma del Código Procesal Penal
08/10 – 11:10 – Argumentó que de ese modo se podrá dar mayor celeridad a los procedimientos; también promulgó el nuevo Código Civil y Comercial, en presencia de la Corte; postergan el Código Penal.

Por: Mariana Verón
Rodeada de buena parte del mundo judicial, incluidos los integrantes de la Corte Suprema, la presidenta Cristina Kirchner anunció ayer que enviará al Congreso un proyecto de reforma del Código Procesal Penal para acelerar los procesos y dejar en manos únicamente de los fiscales la investigación de una causa.

“No pasa por mano dura o mano blanda. Necesitamos un procedimiento ágil y oral para no tener procesada a la gente tanto tiempo”, planteó la Presidenta, que aprovechó para enviar solapadas críticas a los jueces por la demora en avanzar con las investigaciones.

Por el momento, el Gobierno postergó hasta febrero del año que viene el debate para reformar el Código Penal y se concentró en los cambios de forma más que de fondo. La idea busca acortar los tiempos judiciales ante una demanda de justicia generalizada en la sociedad. De paso, intenta conseguir consenso político y evitar la polémica que despertó por las denuncias del Frente Renovador, que lidera Sergio Massa, el anteproyecto que elaboró una comisión encabezada por Raúl Zaffaroni.

La Presidenta hizo el anuncio en un discurso por cadena nacional de 50 minutos, que comenzó con la promulgación del Código Civil y Comercial sancionado la semana pasada con la ausencia absoluta de la oposición.

“La sociedad no quiere que se escapen por una puerta para no debatir”, azuzó durante el acto en el Museo del Bicentenario de la Casa Rosada, el mismo lugar donde había presentado el anteproyecto hace dos años. El mensaje fue directo a los legisladores que abandonaron el recinto.

La nueva reforma al procedimiento penal será presentada la semana próxima. El cambio les dará más poder a los fiscales, que serán quienes queden a cargo de las investigaciones. El juez estará para resolver sobre la base de las pruebas. De hecho, la Presidenta cuestionó que los magistrados se evalúan a sí mismos al advertir que “investigan y controlan la legalidad de su propio trabajo”. En el Gobierno, reconocen que la medida tendrá la obvia resistencia de los jueces, sobre todo los del fuero federal de Comodoro Py. Ayer sólo hubo en el acto representantes de la Cámara de Casación, pero ningún integrante de los juzgados más sensibles para el poder.

El eje central de la reforma es lograr mayor celeridad. A partir de los cambios, todo el proceso será oral, desde una apelación, un recurso de nulidad o cualquier medida que la defensa de un acusado quiera imponer. La instrucción se resolverá justamente en audiencia oral entre las partes y tendrá resolución inmediata. Ya no se presentarán más escritos en las causas que demoren meses en resolverse. El juez deberá tomar una decisión en el mismo momento de la audiencia. Una vez que un fiscal formaliza la acusación, lo presenta al juez, se cita al acusado, se hace la audiencia y se define su situación. El debate quedará para la instancia de juicio oral (ver aparte).

En su discurso, Cristina describió que en promedio los procesos penales duran no menos de cuatro años. “Eso no es imputable al Poder Legislativo y al Ejecutivo”, aclaró, en otro mensaje a los magistrados, a quienes responsabilizó por las demoras en las causas. La Presidenta puso como ejemplo los plazos que existen en Chile, entre tres y seis meses, aunque en el Gobierno estiman que con los cambios se podría reducir a dos años el proceso.

La escuchaban en una primera fila montada especialmente por delante del resto de los invitados el presidente de la Corte, Ricardo Lorenzetti, junto a Elena Highton de Nolasco y Aída Kemelmajer de Carlucci, los tres impulsores de la reforma del Código Civil. Sobre el escenario se ubicaron los gobernadores y el gabinete nacional, pero la presencia más notoria fue la del nuncio apostólico, Emil Paul Tscherrig, embajador del Vaticano en la Argentina. Aunque no aplaudió durante todo el acto, marcó cierto aval a los cambios que se hicieron al Código Civil por pedido de la Iglesia. De hecho, la Casa Rosada avanzó con la sanción tres días después del último almuerzo de Cristina con el papa Francisco. “Sí, aplaudan, es nuestro papa”, pidió a los militantes cuando lo nombró.

En su defensa del nuevo Código Civil, la Presidenta se concentró en rechazar las críticas que recibió. Aclaró, citando artículos enteros, que no se prevé ningún tipo de pesificación de deudas y relató los pasos que durante dos años tuvo el proyecto hasta su definitiva sanción para descartar que se haya tratado de manera “exprés” como acusó la oposición. (La Nación)

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