Publicado el: 10, Oct, 2014

6,7,8 de Putín en Argentina, un “Ibope” estilo “Indec” y el objetivo de la Ley de Medios, revelado


6,7,8 de Putín en Argentina, un “Ibope” estilo “Indec” y el objetivo de la Ley de Medios, revelado
10/10 – 10:30 – El discurso de la presidenta desde Las Heras y la videoconferencia con el presidente ruso, no es más que una señal de a dónde vamos, o al menos de hacia dónde nos quiere llevar CFK y su gobierno maniqueísta. Solo con pensar que mientras CFK libera el casamiento entre personas de igual género, Putín mete presos a los homosexuales, el contrasentido está marcado y las diferencias son insalvables ¿De qué complementación hablamos? ¿O es una fachada para encubrir el interés por manejar el mensaje único, como parece?. (Por: Rubén Lasagno)

En primer lugar, con el desmesurado avance sobre el Grupo Clarín, está más que claro el objetivo final de la mentada Ley de Medios. Siempre marcamos la diferencia entre lo bueno de una legislación ágil y democrática, adaptada a los tiempos, con este engendro leguleyo que solo tuvo como fin, desde un principio, atacar al enemigo mediático, con la febril idea de que “destruyéndolo”, abatían el paradigma del periodismo en el país y por ende, todos los demás, van a caer como consecuencia. Un disparate total. Como si no supiéramos que la guerra con Clarín, vino porque Magnetto se negó a venderle el diario a Néstor Kirchner y no por una cuestión ideológica ni funcional a la libertad de expresión.

Es decir, para los estúpidos complacientes de la oposición, que se comieron el amague del kirchnerismo sobre la “democratización de las comunicaciones” y toda las pavadas que se escuchó de boca de los más serviles personajes de la política, gremios y organizaciones sociales, esta ley se revela hoy en su verdadera magnitud. El propósito es destruir a los medios “opositores” y eso se plasma en cada actitud del gobierno, que no puede avanzar como quisiera sobre sus planes y prosigue lento pero sin pausa para lograrlo.

También CFK apuró la creación del Sistema Federal de Medición de Audiencias (Sifema), que el Gobierno lleva adelante junto a universidades afines al kirchnerismos, transformadas en verdaderas Unidades Básicas, regadas con favores bien retribuidos de parte de Julio de Vido, Alicia o la propia presidenta, como es el caso de la UTN en Río Gallegos, por ejemplo.

Este sistema de medición, intenta oponerse a IBOPE y en consecuencia todos sabemos que será una herramienta absolutamente falaz, llena de irregularidades, de mentiras y dibujos, como lo es el INDEC y las encuestas que manipulan los kirchneristas. Es decir, se crea un sistema sin la menor entidad ni valor científico; es solo una herramienta burda más que inventan para oponer resistencia a la realidad que no le es favorable y elaborar el “contramensaje” que (ellos creen) combatirá a los “enemigos mediáticos”. Ni bien aparezca 6,7,8 como el programa más visto y Canal 7 al tope del ranking, el ridículo total se habrá consumado.

El otro gran hallazgo de la visita presidencial a Las Heras, fue la interacción con Rusia, un país que nos cede su prolífica y democrática señal de televisión, algo similar a la venezolana y que va a terminar como ésta o peor: solo va a ser vista por la comunidad de origen. La Tv satelital tiene en su grilla a la televisión italiana, española, francesa, estadounidense, etc y eso no hace masivo el vuelco de los televidentes hacia esas cadenas foráneas ni que se interesen por sus contenidos. En el caso de Rusia, será una opción más y está bueno, pero no aporta nada a la pretendida “apertura” que intenta el gobierno bajo la premisa de la presidenta que argumentó “Para que todos los argentinos puedan conocer a la verdadera rusia y que todos los rusos puedan conocer a la verdadera Argentina, no a la que nos quieren hacer conocer algunos medios internacionales y nacionales”. O sea, la verdadera Rusia, es la que nos cuente Putín en su canal y la “verdadera argentina”, la que le llegue envasada a Rusia desde estas llanuras.

Lo que Cristina pretende, es que ambos gobiernos (ruso y argentino) hablen de sí mismos evitando a los medios privados y libres que “contaminan” el discurso político de ambos estados, donde los gobiernos monopolizan las ideas, exoneran la autocrítica y todo resulta bueno, lindo y complaciente. Mala noticia para la presidenta y Putín: hoy eso, no se pude hacer, es incontrolable y procede de un concepto retrógrado de las comunicaciones, más afín al pensamiento macartista que al de Adorno.

Personalmente creo que Cristina resumió todo en una frase magistral donde desnudó el verdadero concepto de las comunicaciones que tiene la presidenta, cuando dijo “Necesitamos tener acceso directo a la información sin intermediarios que nos los quieran mostrar las cosas de una manera diferente”; y allí está la cuestión.

La diversidad, el contraste, la opinión diferente, lo “no contado”, la aparición de un mensaje contradictorio o crítico al oficial, que provenga de una fuente alternativa de comunicación, es lo que molesta y tratan de suprimir, pero la mala noticia es que no hay forma de hacerlo posible.

El sistema chavista al que nos trata de impulsar CFK tiene sus baches más evidentes en la propia realidad. Solo basta mirar a Venezuela, cómo viven, cómo se relacionan con el mundo, de qué carecen, cómo están económicamente y cómo lo tiene conceptuado en el mundo, para entender que si el gobierno nacional pretende llevarnos por el mismo camino, el choque de la calesita será inevitable.

Finalmente, que alguien le diga a la presidenta que por mas canales rusos que interponga, por más mediciones de audiencias inventadas o el peor desmembramiento que le imponga a Clarín, para hacer prevalecer el monopolio mediático que inventó el gobierno, no podrá acallar a las voces críticas. Con todo ello, solo logra potenciar a los pocos medios críticos que persisten y le da más relevancia a los contenidos que hablan de las debilidades de un gobierno que no puede hacer pie en la verdad y la justicia, tratando de imponer cuestiones que se juzgan en la conciencia pública y queda en la decisión de la gente y no en la voluntad de la presidenta. (Agencia OPI Santa Cruz)

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