Publicado el: 29, Oct, 2014

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Un teléfono y una cuenta bancaria oscurecen el panorama de Boudou en el caso Ciccone
29/10 – 09:30 – El fiscal Rívolo lo acusó por viajar invitado en un avión y en un helicóptero privados; lo hizo para participar de un acto político en Necochea, en 2011.

Por: Hernán Cappiello
El vicepresidente Amado Boudou no terminará 2014 en paz. A los dos procesamientos que sumó este año, acusado de apropiarse de parte de la imprenta Ciccone y de falsear documentos de un viejo auto suyo, se sumó ayer un pedido de un fiscal para que declare como sospechoso de haber recibido vuelos de regalo en helicóptero y en avión a Necochea para participar de un acto político.

El delito por el que lo acusan está contemplado para funcionarios que reciben dádivas en función de su cargo y se pena con hasta dos años de prisión. Por esta misma causa, el fiscal Carlos Rívolo, el mismo que investigó a Boudou por Ciccone hasta que lo apartaron, pidió que sea indagado el ex intendente de Necochea Horacio Tellechea, y los empresarios Marcelo Scaramellini y Nazareno Natale, que pagaron los vuelos. El juez federal Luis Rodríguez recibió el pedido del fiscal y analiza citar a Boudou a indagatoria antes de fin de año, dijeron fuentes judiciales a LA NACION.

De concretarse la indagatoria, sería la tercera que presta el vicepresidente este año. La primera fue el 9 de junio por el caso Ciccone, causa en la que el juez Ariel Lijo lo procesó por negociaciones incompatibles con su función. Antes de fin de año, los jueces de la Sala I de la Cámara Federal decidirán si confirman o no ese procesamiento.

La segunda indagatoria la brindó ante el juez Claudio Bonadio el 23 de julio pasado, en la que se defendió por haber anotado a su nombre un auto con datos falsos. La Sala II de la Cámara Federal, por unanimidad, confirmó su procesamiento, con lo que el vicepresidente está a las puertas de un juicio oral, cuando se designe un tribunal para el caso.

Ahora, cuando se acerca el final de su peor año judicial, el fiscal Rívolo pidió que Boudou sea indagado por recibir dádivas, el mismo delito por que el está acusado en dos causas el ex secretario de Transporte Ricardo Jaime. Boudou debe responder por qué el 17 de diciembre de 2011, a poco de asumir como vicepresidente de Cristina Kirchner, viajó a Necochea para inaugurar la temporada de verano.

Para el fiscal, “por los traslados en aeronaves privadas [hacia allí] no se realizó pago alguno por parte de los funcionarios públicos Boudou y Tellechea, quienes el 17 de diciembre ejercían los cargos de vicepresidente de la Nación e intendente de Necochea, como tampoco por parte del Estado nacional o provincial o municipal. Es decir que los gastos que en total demandaron los vuelos referidos fueron afrontados por particulares en consideración de los cargos que aquellos detentaban”. Tanto Natale como Scaramellini “afrontaron todos los gastos que la operación de esas aeronaves demandó para los vuelos”, dijo el fiscal.

Para Boudou, el asunto carece de importancia. Allegados al vicepresidente dijeron a LA NACION que la causa no tiene entidad y que los vuelos fueron de demostración y no hubo ninguna contratación posterior. Allegados a Scaramellini dijeron que la Justicia ya lo consideró testigo y no imputado por lo que entendió que no corresponde el pedido del fiscal. Y dijo que el vuelo en helicóptero que realizó -de 4 minutos- fue un favor que le pidió Tellechea para el vice.

Boudou salió del aeroparque metropolitano hasta el aeródromo de Necochea, a bordo de un Learjet 60, matrícula LV-CRB de la empresa Alas del Fin del Mundo, que estaba al mando de los pilotos Fabio Ariel Tripolatti y Federico Vergara.

En Necochea lo esperaba Tellechea, que tiempo después se haría famoso por inaugurar, en otra temporada de verano, una pileta de lona en un colegio. Alas del Fin del Mundo es de Nazareno Natale, dueño del hotel y casino Status de Río Grande, el más importante de la isla. El fiscal Rívolo pidió la indagatoria de Nazareno Natale sobre quien además amplió la imputación. El avión se ofrece en el mercado por un precio que varía entre 4 millones y 6 millones de dólares, y la hora de vuelo puede costar entre 1000 y 1500 dólares.

En la causa declararon los pilotos y un promotor de negocios de Alas del Fin del Mundo que explicaron que el vuelo no fue pagado porque se trató de un vuelo de demostración para convencer a Boudou de que utilizara el servicio de la firma en el futuro para sus traslados.

Boudou llegó a Necochea en ese avión y allí abordó el helicóptero Bell 407 Long Ranger, matrícula LV-CIB, de la empresa constructora Ecodyma.

Con esa máquina hizo los 15 kilómetros que lo separaban del Parque Lillo, donde se realizó el acto de lanzamiento de la temporada estival.

Participaron del acto el titular de la Anses, Diego Bossio, y el secretario administrativo del Senado y mano derecha de Boudou, Juan Carlos Zabaleta. Se investiga cómo ambos funcionarios llegaron a Necochea.

Scaramellini, piloto del vuelo en helicóptero y director de la empresa Ecodyma, declaró ante el juez que su aparato estaba en Necochea para realizar un relevamiento para una obra y que el traslado al vicepresidente fue como “una gauchada”. Ecodyma Constructora SA se dedicaba a la obra pública en la provincia y hasta se asoció alguna vez con Austral Construcciones, de Lázaro Báez, contratista del Estado.

Tras el acto, Boudou regresó en el helicóptero al aeródromo, donde lo esperaban sus pilotos que despegaron a las 19.25 de regreso hacia el aeroparque metropolitano. Todo sin pagar un peso. (La Nación)

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