Publicado el: 10, Nov, 2014

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La Presidenta fue internada con un cuadro "febril infeccioso"
10/11 – 09:20 – La presidenta Cristina Kirchnerrecibió ayer el alta médica de internación en el sanatorio Otamendi, donde había permanecido durante siete días desde el domingo anterior por su cuadro de sigmoiditis. Pero deberá continuar el tratamiento antibiótico en Olivos para tratar la infección del intestino grueso y guardar reposo absoluto por diez días en la residencia presidencial. Durante ese período no podrá hacer desplazamientos, ni siquiera a la Casa Rosada.

Por: Mariano Obarrio
Según confiaron ayer a LA NACION fuentes allegadas a la Presidenta, el suministro de los antibióticos para combatir la infección por bacterias “no se suministrará desde ahora en forma endovenosa”, como hasta ayer, “sino por vía oral”. Deberá guardar además una dieta estricta para no irritar el colon y seguir un control evolutivo.

La primera mandataria abandonó ayer cerca de las 11 por vía terrestre la clínica céntrica, envuelta en el máximo hermetismo y sin presencia de los medios. Fue transportada en su automóvil oficial con una discreta custodia para no llamar la atención de los transeúntes.

Desde el domingo 2 del actual hasta ayer la Presidenta estuvo internada en la habitación 415, del cuarto piso del Otamendi. Pese a su larga inactividad, no le traspasó el mando al vicepresidente Amado Boudou, como lo fija el artículo 88 de la Constitución Nacional.

La escasa información caracterizó a todo el tratamiento de su enfermedad. Sólo después de que llegó a la residencia de Olivos, la Presidencia de la Nación difundió al mediodía un comunicado de prensa con el parte de la Unidad Médica Presidencial, que preside Marcelo Ballesteros.

La propia Cristina Kirchner supervisó la redacción del escueto informe. Consigna el texto que la Presidenta “presenta buena evolución del cuadro de sigmoiditis que la afecta”. Añadió que “en la fecha se otorgó el alta de internación”.

Además, el parte médico informó que “continúa con tratamiento antibiótico, dieta especial, reposo y control evolutivo en la residencia presidencial de Olivos, contraindicándose realizar desplazamientos por diez días”. Esto significa que durante ese lapso no podrá trasladarse a la Casa Rosada.

De hecho, la semana última los médicos adelantaron que desde el alta Cristina Kirchner debía guardar reposo sin traslados durante diez días. Y el vocero presidencial, Alfredo Scoccimarro, había anticipado que la jefa del Estado no viajará a Brisbane, Australia, para participar de la Cumbre del G-20, el sábado y domingo próximos.En cambio, irán en su reemplazo el ministro de Economía, Axel Kicillof, y el canciller, Héctor Timerman.

La decisión de darle ayer el alta médica, tomada por los doctores Ballesteros y Daniel Fernández, de la Unidad Médica Presidencial, se tomó anteayer tal como adelantó LA NACION el sábado último.

Algunas versiones deslizaron que Cristina Kirchner quería salir del Otamendi cuanto antes, pero Ballesteros consideró conveniente mantener el tratamiento antibiótico por vía endovenosa. En Olivos, eso cambiará porque el suministro sería por vía oral.

Desde el viernes último, hubo buenas perspectivas para el alta médica debido a que los estudios de imágenes habían arrojado resultados positivos. De hecho, trascendió que se le hicieron una ecografía de colon y una tomografía computada.

La sigmoiditis es una inflamación del sigmoide, un tramo del colon. El origen pudo haber sido causado por estrés, pero la infección en el intestino grueso se produjo por una bacteria que pasó al torrente sanguíneo, por su diverticulitis, que le produjo agudos dolores en su abdomen.

La dieta especial que deberá seguir consiste en buena hidratación, caldo, carne magra, pescado, arroz, gelatina o membrillo. Debe seguir una alimentación que evite la irritabilidad del colon, especialmente ausente de fibras y residuos que contienen las verduras, frutas, pan, lácteos y embutidos. El parte de ayer ya no mencionó el tratamiento sintomático, que se suministra para calmar los dolores.

La Presidenta, que tiene 61 años, padeció varias enfermedades en su último mandato. En enero de 2012 se le extrajo la glándula tiroides pese a que el diagnóstico de cáncer había sido erróneo.

En octubre de 2013, fue intervenida por un hematoma subsural de cráneo que la obligó a ausentarse por un mes del poder. Durante enero debió guardar reposo por bursitis del trocánter izquierdo (inflamación de cadera) y en marzo tuvo un esguince de tobillo.

Hace tres semanas tuvo faringitis; en julio último había tenido faringolaringitis aguda. Sus médicos suelen decir que es frecuente somatizar el estrés por su estilo rígido de gobierno en los que monopoliza el manejo del poder. (La Nación)

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