Publicado el: 10, Nov, 2014

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El financista Leonardo Fariña - Foto:
10/11 – 10:00 – El movimiento de millones de dólares en efectivo, las sospechas de lavado de dinero y una insólita cláusula en la que el propio Fariña reconoce violar la ley son apenas algunos de los elementos que lo complican ante la Justicia. Su relación con el empresario Roberto Erusalimsky y los detalles de la última resolución del juez Casanello.

Por: Andrés Ballesteros
El 16 de diciembre de 2010, Leonardo Fariña llegó a Mendoza con u$s5 millones para comprar una gigantesca estancia: El Carrizalejo. La propiedad está formada por cinco lotes ubicados en el departamento de Tunuyán. Son aproximadamente unas 3600 hectáreas que pertenecían a Juan Carlos Schiappa de Azevedo, ex accionista del diario Los Andes. Las actas confirmaron que la operación fue realizada en efectivo. En los papeles, Schiappa de Azevedo y La Casa del Bermejo SA transfirieron la propiedad a Fariña.

También quedó asentado en los documentos que el hombre del rodete en el pelo actuó “en comisión”. O sea, compró a nombre de otra persona, no para él. Schiappa abrió una cuenta en el Banco Supervielle, 24 horas después de cobrar el dinero. En sucesivos depósitos ingresó a dicha cuenta $30 millones a través de la compañía Maxinta S.A. Cambio y Turismo. Los movimientos que quedaron detallados en la causa.

En esa época, el dólar cotizaba alrededor de los cuatro pesos. Por ende, Schiappa debería haber recibido $20 millones, no $30 millones. ¿Qué pasó? ¿Quizás el monto real involucrado en la compra de la estancia fue superior al informado en las actas notariales? ¿Schiappa de Azevedo se llevó $10 millones “extra” por aceptar un negocio por fuera del sistema bancario?

El juez Casanello, en su resolución anterior, de mayo de 2014, abrió el juego a la suspicacia: “Quizás, ese excedente fue el que llevó a Schiappa de Azevedo a aceptar la oferta de un joven sin actividad económica conocida que se presentó con u$s5 millones en efectivo para adquirir su propiedad, imponiéndole los términos y condiciones de un boleto de compraventa que lleva todos los signos distintivos de una típica operación de lavado de dinero, como son el ocultamiento del verdadero adquirente del bien y la consecución del negocio por fuera del sistema bancario”.

Dos años después de aquella operación, el 21 de diciembre de 2012, Fariña inscribió la propiedad a nombre suyo y luego se la vendió al médico y empresario Roberto Erusalimsky en el mismo día. Extrañamente, la operación se efectuó por un monto significativamente menor a los u$s5 millones de 2010.

El valor de venta pactado entre Fariña y Erusalimsky –según se desprende del acta notarial– fue 64% menor al precio que el mediático platense había abonado por los campos dos años antes: u$s1.8 millones. Esta operación también se llevó a cabo por fuera del sistema bancario. El médico empresario declaró en la causa que el dinero nunca se movió de Buenos Aires. Viajaron juntos a Mendoza, firmaron el acta notarial, regresaron a Buenos Aires y luego fueron al departamento de Erusalimsky, donde Fariña recibió el dinero acordado.

El ahora ex esposo de Karina Jelinek además insertó en el acta notarial una cláusula totalmente ilegítima. En ella dispuso que las prescripciones de la Ley de Prevención de la Evasión Fiscal se tornan de “imposible cumplimiento” porque el vendedor no tenía una cuenta bancaria en dólares. Algo fuera de toda lógica, sobre todo si se tiene en cuenta que a Schiappa de Azevedo le llevó sólo 24 horas abrir una cuenta similar cuando le vendió la estancia. “Tal cláusula es demostrativa de la existencia de un velo sobre la operación”, afirmó Casanello.

Es dudosa la maniobra de Fariña, que adquirió la propiedad en 2010 por u$s5 millones y la vendió en 2012 por u$s1,8 millones. A todas luces un negocio extraño. Esta dudosa maniobra disparó alarmas. El Registro de la Propiedad Inmueble de Mendoza emitió varios ROS (Reporte de Operación Sospechosa), registrados en la Unidad de Información Financiera (UIF) con los números de expediente 775/13, 776/13, 777/13 y 778/13. En ellos se dejó asentado la inusual “multiplicidad de inscripciones u anotaciones en cabeza de una misma persona, ya sea física o jurídica, dentro del plazo de dos (2) años, cuando la diferencia entre el precio de la primera operación y de la última sea superior al treinta (30) por ciento”.

El nexo entre Fariña y Erusalimsky es el médico y empresario automovilístico Luis Malek Fara. Él los presentó e incluso estuvo presente en el departamento de Erusalimsky cuando Fariña recibió el pago por la venta de la estancia El Carrizalejo. Y también fue Malek Fara quien en la causa intentó a toda costa despegar a su amigo Erusalimsky del entorno de Leonardo Fariña.

Amén de lo declarado, lo cierto es que Fariña también fue empleado de Erusalimsky, a partir del 19 de noviembre del año 2012, en la firma Welmare Trading SA, radicada en Uruguay, e integrada por Roberto Erusalimsky en un 95% y por Fabián Javier Demel en el 5% restante. (Infobae)

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