Publicado el: 11, Nov, 2014

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Leonardo Fariña en Intrusos - Foto: Gentileza Infobae
11/11 – 09:10 – En el auge de sus operaciones, el valijero acordó un supuesto despido con el empresario Carlos Molinari, procesado en la misma causa, que era en realidad una forma de blanquear dinero. Intentaron que el acuerdo fuera aprobado por el Ministerio de Trabajo.

Por: Andrés Ballesteros
La investigación del juez Sebastián Casanello sobre la ruta de dinero que une al valijero Leonardo Fariña y el financista Federico Elaskar con el empresario Lázaro Báez dejó nuevas revelaciones sobre las exóticas maniobras del ahora ex esposo de Karina Jelinek.

El empresario Carlos Molinari, también procesado, declaró que Fariña era su empleado. Aunque movían millones, el hombre del rodete cobraba apenas $6.000 en blanco.

A principios de septiembre de 2011, Fariña inició acciones legales por un supuesto despido sin causa. Este accionar legal termina en un extraño acuerdo de partes en donde Molinari se compromete a saldar lo reclamado por Fariña con dos lotes ubicados en Mar del Plata, por un valor de $250 mil.

Este acuerdo presenta una particular cláusula de incumplimiento, que hace sospechar la supuesta intención de blanqueo: en caso de que Molinari no entregue estos dos lotes en el término de 90 días, deberá abonarle a Leonardo Fariña la suma de $10 millones en concepto de multa. O sea, una cifra cuarenta veces mayor a la reconocida por las partes en la conciliación.

Todo esto llevaría a pensar que el acuerdo es sólo una pantalla y que el desenlace planeado por las partes es el incumplimiento adrede y la posterior cancelación de la multa, ya que no son lotes de dimensiones comunes. ¿Para Molinari realmente era más conveniente cumplir lo pactado y entregar ambos lotes? Decididamente no.

Cuando la Justicia chequeó las escrituras de los terrenos, surge que se trata de dos terrenos lindantes que suman entre ambos 41 hectáreas a escasos kilómetros de Mar del Plata. Una rápida comprobación en cualquier inmobiliaria revela que esas 41 hectáreas tienen un valor infinitamente mayor a $250 mil, e incuso aún mayor a los $10 millones que pactaron como multa en caso de incumplimiento. Decididamente a Molinari le hubiese convenido pagar aquellos $10 millones y no entregar los dos terrenos pactados.

Esos terrenos serían aquellos que Molinari desarrolló bajo el nombre de “Fincas de Peralta Ramos” y posiblemente sean los visitados por el empresario, cuando apareció en una emisión de “Caiga Quien Caiga”, en un vuelo privado yendo a controlar sus emprendimientos inmobiliarios de Punta del Este y Mar del Plata, durante el ciclo “Millonarios Argentinos”, allá por marzo de 2011.

El Ministerio de Trabajo jamás aceptó tan disparatado acuerdo. En audiencia de fecha 25 de octubre de 2011, se notificó nuevamente a las partes a fin de que presenten una nueva propuesta. De haber aceptado la propuesta original, Fariña se hubiese hecho de 42 hectáreas en Mar del Plata o, en su defecto, de $10 millones originados en una decisión administrativa aceptada por la Administración Pública Nacional. Es decir, hubiese completado el ciclo de lavado de fondos de origen delictivo iniciado en diciembre de 2010, con la compra de la estancia en Mendoza.

La disputa siguió con la presencia de Fariña en el programa “Animales Sueltos”, conducido por Alejandro Fantino, allá por diciembre de 2011, en donde, hablando de un empresario, sin dar nombres, Fariña lanzó: “Sí para el viernes esto no se soluciona, el lunes yo inicio la denuncia criminal y vamos a bailar todos y que caiga quien caiga”.

La Justicia confirmó que Fariña utilizó la estructura financiera y societaria de Molinari y el empresario Roberto Erusalimsky (cuyo vínculo se contó en “Leonardo Fariña: crónica millonaria del “valijero” del caso Lázaro Báez”) para introducir sumas millonarias que no puede justificar al circuito legal del dinero. Con respecto a Molinari, esto quedó expuesto en la empresa REI Fiduciaria porque no declaró ingresos por su actividad comercial durante los años 2010, 2011 y 2012. Sin embargo cuenta con acreditaciones bancarias por $18.969.162 durante esos tres años.

Casanello es determinante: “Carlos Juan Molinari habría facilitado a Jorge Leonardo Fariña la estructura societaria de Real Estate Investment Fiduciaria S.A. con el fin de que aquel canalice, por intermedio de esa empresa y en forma velada, fondos provenientes de actividades ilícitas”.

La causa se encamina a demostrar cómo Leonardo Fariña utilizó dinero de origen ilícito del que disponía, intentando “legalizarlo” a través de Carlos Juan Molinari y Roberto Jaime Erusalimsky. La participación de los imputados se explica en la necesidad de Fariña de canalizar el dinero con el auxilio de estructuras patrimoniales ajenas que pudiesen soportar aquellas aplicaciones de dinero sin levantar demasiadas sospechas.

“Las dos operaciones que le han sido imputadas a Molinari al igual que la transacción que se le reprocha a Erusalimsky formaban parte de ese esquema de blanqueo de capitales pergeñado por Fariña”, concluyó Casanello.

El médico y empresario Erusalimsky, que también lo tuvo como empleado a Fariña, declaró en la causa que adquirió con la empresa Welmare Trading SA, el predio ubicado en la calle Roseti 50, de la Ciudad de Buenos Aires. Esta propiedad es el polémico edificio donde funcionaba el colegio Jean Piaget, que estuvo, hasta su cierre, bajo el mando de allegados a Sergio Schoklender, ex apoderado de la fundación Madres de Plaza de Mayo.

Luego trascendieron, en medio del escándalo de la causa Suris en Bahía Blanca, una escucha telefónica entre Fariña y Erusalimsky. En ella se escucha al valijero proponerle armar una aparente operación de blanqueo de capitales por alrededor de noventa millones de dólares. Los famosos “90 físicos”.

En la causa, Erusalimsky declaró que si bien sus palabras en esa comunicación fueron desafortunadas, las mismas carecerían de veracidad, pues fueron vertidas a modo de broma. Confirmó además que al momento de la llamada se encontraba en Suiza invitado por una marca de relojería a la cual le iba a adquirir un reloj por u$s 200 mil. Fue durante ese viaje que recibió el llamado de Fariña, y encontrándose aburrido, decidió atenderlo y seguirle la corriente.

También Karina Jelinek confirmó con detalles la relación entre Fariña y Erusalimsky. La modelo declaró ante la Justicia que ambos cenaban juntos casi todas las noches, dejándola a ella plantada.

Ya cuando estaba en pleno divorcio con Fariña, el empresario Malek Fara se comunicó con ella para ofrecerle adquirir a un muy buen precio el piso de Av. Libertador en donde vive. Le ofrecía unos u$s300 mil para que se compre un departamento más chico. El comprador sería la misma persona a la que Fariña le malvendió su estancia en Mendoza: Roberto Jaime Erusalimksy.

La investigación del juez Casanello revela frenéticas operaciones en enero de 2011. Todas ellas tienen como escenografía de fondo los asiduos vuelos privados ida y vuelta a Uruguay de Fariña, Erusalimsky, Molinari y su hijo Matías, Daniel Bryn y Maximiliano Acosta, quien además figura en la causa por la compra del campo El Entrevero, en Uruguay, propiedad de Daniel Pérez Gadín, el contador de Lázaro Báez.

Ese enero fue un mes movido en cuanto a adquisiciones, si tenemos en cuenta que paralelamente a todas estas operaciones efectuadas por Fariña, a principios de febrero de 2011, el financista Federico Elaskar compra también un automóvil marca Ferrari 430, al empresario Federico Bonomi y también figura un pago de u$s90 mil que efectúa Elaskar a un agente inmobiliario por la compra de un campo que nunca llegó a concretarse.

Además, con fecha 7 de febrero de 2011, se secuestró un recibo provisorio a nombre de Leonardo Fariña, emitido por la empresa Sergio Trepat Automóviles SA, comercializadora de la marca Mini, por un valor de u$s52 mil, en una aparente reserva de una unidad de esta marca.

Y por si esto fuera poco, la justicia revela otro documento hallado en la sede de REI Fiduciaria, que desnuda sin lugar a dudas el entramado comercial entre Fariña, Elaskar y Carlos Molinari. Se trata de una nota que se encuentra dirigida al Consulado de los Estados Unidos y firmada por Gustavo Fernández, vicepresidente de SGI, en donde solicita al Consulado que tenga a bien emitir una visa clase B1/B2 en favor de Jorge Leonardo Fariña, para que pueda viajar, el día 9 de marzo de 2011, a aquel país junto a Carlos Molinari en un avión privado rentado por la firma Global Development Consultant, presidida por Molinari. El objetivo del viaje eran futuros negocios en común entre SGI y la empresa de Molinari.

Otro de los documentos hallados en la empresa de Molinari, y que contrasta visiblemente con los $6 mil pesos mensuales de sueldo que cobraba Fariña, muestra una inversión de dinero por parte de éste último, a mediados de marzo de 2011, en una de las firmas dirigida por Molinari en EE.UU. En un acuerdo de transferencia de acciones, Fariña adquiere, por la suma de u$s1 millón, el 10% de las acciones ordinarias de Global Development Consultants Inc. y de Global Investments Inc.

A fines de marzo de 2011, comienzan las gestiones y preparativos para el casamiento entre Fariña y la modelo Karina Jelinek. La fiesta se celebró en el salón Tattersall de Palermo a fines de abril de ese año y los gastos del evento fueron costeados por Real Estate Investments Fiduciaria, por casi dos millones de pesos.

La excepción la marca la contratación de la firma Mass Grupo, empresa de propiedad de Walter Diamante, contratada para generar mayor difusión mediática del evento. Ahí los gastos, de $ 17.500, fueron asumidos por Fabián Rossi. En la lista oficial de invitados, figuran Alejandro Perazzo y Adolfo Pittaluga Shaw: agente inmobiliario y escribano, respectivamente, quienes participaron de la operación de compraventa del campo “El Entrevero” en Uruguay, una de las operaciones que vincula a Lázaro Báez con la causa. (Infobae)

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