Publicado el: 11, Nov, 2014

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El empresario Cristobal López - Foto: FERNANDO MASSOBRIO
11/11 – 10:00 – En su grupo argumentan que no cubren los costos. También tienen dificultades para exportar.

Por: Silvia Naishtat
En el negocio del dulce de leche muchos apostaban a que la marca La Salamandra iba a permanecer para siempre. Pero ayer las cosas cambiaron. Cristóbal López, su actual propietario, cerró la producción de la planta y pidió un procedimiento preventivo de crisis.

La Salamandra cuenta con 34 empleados y se ha convertido en la primera empresa del zar del juego que pide su propia crisis.

Allí señalan que la decisión se tomó en un contexto de adversidad, dado que los precios al público son menores a sus costos, un espejo en el que se ven otras firmas lácteas, grandes y pequeñas.

En ese sector mencionan el corset de los precios cuidados que los obliga muchas veces a vender sin márgenes en el mercado interno y exportaciones difíciles de sostener en un mundo que compra menos y más barato.

López adquirió La Salamandra hace dos años y desde entonces le inyectó $ 60 millones con el objetivo de convertirla en uno de los emblemas en el rubro alimentos de su conglomerado Indalo.

Por cierto, La Salamandra es una firma que pasó por todas. Javier González Fraga la fundó en 1991 con el uno a uno y tuvo que soportar la herida que produjo el dólar barato a los exportadores. Igual se convirtió en una de esas pymes de piel dura y logró imponer la marca como sinónimo del dulce de leche premium de exportación.

Desde sus inicios, La Salamandra se posicionó en el segmento del dulce de leche gourmet y rápidamente ganó un lugar entre los consumidores locales y en el planeta. Llegó a comercializarse en 25 países impulsada por la originalidad de que su materia prima es la leche de búfala. Su planta está ubicada a 90 kilómetros de la ciudad de Buenos Aires entre Luján y Capilla del Señor. En 2001 González Fraga la dejó en manos de la otra fundadora, Cristina Miguens, quien la vendió por unos US$ 7 millones a López en 2012. Miguens, hija de la fallecida cineasta María Luisa Bemberg, fue una de las dueñas de cervecería Quilmes, que hoy pertenece a la belga-brasileña Ambev.

Un primer indicio de que las cosas habían dejado de funcionar se conoció el último julio cuando Cristóbal López decidió cerrar el bar exclusivo que habían inaugurado en Palermo Soho. Ayer cuando los operarios fueron a trabajar a la planta se enteraron de la triste novedad. (Clarín)

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