Publicado el: 17, Nov, 2014

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El Gobernador de Chubut Martín Buzzi - Foto: Prensa Gobierno
17/11 – 10:00 – La designación de un ex jefe de las fuerzas armadas a cargo del Ministerio de Seguridad de Chubut fue el punta pie inicial de una serie de cambios de marcada incidencia ideológica importante de parte del Gobernador Martín Buzzi. En las últimas horas, otro cambio en la cartera de Justicia disfrazado de una polémica social volvió a reforzar la idea de un giro en materia de seguridad en la provincia. Las especulaciones políticas y la distorsionada imagen de un Kircherismo licuado. (Por: Pablo Riffo Torres para OPI Chubut)

(OPI Chubut) – La salida llena de aristas políticas del ex Ministro José Glinski de la cartera de Seguridad había generado polémica tras la designación del ex general del ejército, Oscar Martínez Conti.

El mismo fue designado como ‘Subsecretario de Planificación del Ministerio de Seguridad’ a cargo de la cartera que dejó Glinski. Martínez Conti ni siquiera pudo ser designado Ministro debido al poco tiempo de residencia en la provincia.

La llegada de Martínez Conti, incluso, motivó mantener la convocatoria a interpelación planteada en algún momento para Glinski, en la Legislatura Provincial. Uno de los puntos de principal cuestionamiento por la oposición era conocer el rol del mismo durante la dictadura militar; interpelación que se vio suspendida el viernes 14 ante la imposibilidad de sesionar frente a un reclamo de los trabajadores legislativos.

Y es que Glinski es el dirigente de uno de los movimientos juveniles más cercanos al Kircherismo duro en Chubut: Los Altares. “Para mí el peronismo es Néstor” había declarado poco tiempo después de su salida, marcando su cercanía al modelo que encara Cristina Fernández de Kirchner.

Incluso se especulaba con la presencia, o no, del gobernador en el encuentro que mantuvo la militancia Kircherista en 28 de Julio, una localidad de la provincia del Chubut; poco después del alejamiento de Glinski del Ministerio de Seguridad.

Buzzi no asistió al encuentro que conglomeró cerca de 1.000 militantes de distintas agrupaciones Kircheristas chubutenses. Algunos mencionaban entonces que “miraban con atención” los movimientos del gobernador chubutense. “Mientras lo reciba Cristina va a estar todo bien” analizaban confiados en las redes sociales ante la consulta sobre la no participación del gobernador.

La estrepitosa salida de García Palumbo

El miércoles último, los diarios Comodorenses llegaban con la noticia de dos detenidos de la Alcaidía local, condenados por homicidios cometidos entre el 2011 y 2012, quienes tendrían una “semana de esparcimiento en Tecnópolis”. La medida correspondía a un programa de resocialización que lleva adelante la Nación, y era la culminación de tres etapas previas de selección en la que María Belén Silva y Matías Daniel Gallardo habían participado.

No fueron importantes estos datos para la gacetilla de prensa enviada desde el gobierno provincial. Las notas destacaban los gastos “a cargo de la provincia”, y la responsabilidad del pedido de traslado de quien entonces era el Director General de Políticas Penitenciarias y Reinserción Social de la provincia Rodrigo García Palumbo.

En contacto con La Cien Punto Uno de Comodoro Rivadavia, Glinski aseguraba que hubo “bastante mala intención en cómo se presentó la nota” y explicaba que los detenidos que viajaron a Tecnópolis lo hicieron con custodia, y aclaraba que los chicos seguían en dependencias penitenciarias de la ciudad de Buenos Aires.

Ginski consideró llamativo el cambio del las políticas públicas y el marcado perfil que le había dado el mismo a la cartera de seguridad. “Si no habrá que seguir construyendo cárceles y más cárceles y más cárceles para encerrar a todo aquello que molesta”.

Ante la consulta sobre el “mensaje” que dejaba la salida de García Palumbo el dirigente Kircherista consideró que “los cambios tienen su significación”, pero aseguró desconocer si la salida del funcionario respondía a la medida.

García Palumbo no escondió el hecho de que su renuncia fue pedida por el propio Martínez Conti y respondía a la situación de los detenidos en Tecnópolis en sus primeros contactos con la prensa local. Glinski incluso argumentó que hubo otras áreas involucradas en la decisión de enviar a los condenados a participar a Tecnópolis donde “el ministerio de seguridad fue premiado por trabajar para la inclusión social”, y que los chicos al regreso seguirán presos y con la condena vigente.

El quiebre de relaciones entre la agrupación que dirige José Glinski y el gobernador de Martín Buzzi parece no tener retorno. Las especulaciones políticas están puesta ahora en lo que será del actual secretario de trabajo y también referente de Los Altares, Federico Ruffa quien todavía mantiene su cargo en el gabinete de Buzzi.
Lo que no queda lugar a dudas, es que la ideología del actual gobernador Chubutense está dando un giro interesante en relación a lo actuado en su primera etapa de trasformación Kircherista tras de haber ganado la gobernación allá en 2011. (Agencia OPI Chubut)

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  1. MIGUEL O dice:

    la gobernacion de bussi paso como un micro sin asientos, es decir vacio sin pasajeros. esto es a mi entender el gobierno de bussi, un viaje politico sin acompañamiento de los ciudadanos. Un gobernador que casi nada positivo realizo, lo mismo le ocurrio con la intendencia de comodoro, dejo la ciudad mas sucia, mas contaminada, mas abandonica, que cuando sehizo cargo el en el 2007. Creo que muy pocos lo votarian si es verdad que va por la reeleccion.

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